Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

domingo, 16 de diciembre de 2007

GRACIAS, CAMILO.

Este estilo denominado nanocuento se debe a Ernest Hemingway, según puede leerse en el blog de Camilo.

El auténtico desafío consiste en relatar en escasas seis palabras una historia cerrada y completa. Un nanocuento no es un título ni una mera oración más o menos ingeniosa, es mucho más que eso.

Al conocer ese estilo me enganché en seguida y generé mis primeras “obras” en el rubro.
Si visitan el blog que me ha inspirado (Sigo esperando la llegada del idiota) verán que allí los lectores nos hemos prendido en la idea de comentar también con seis palabras.

A los visitantes de mi blog les pido en cambio, otro tipo de respuesta, un poco porque no quiero excederme en mi “plagio a Camilo”, y otro poco porque mi objetivo es otro. Quiero someter mis nanocuentos a una prueba de fuego. Quiero ver si de verdad encierran una historia completa en su extrema parquedad. Por eso a los que deseen comentar, les pido que cuenten en no más de un párrafo o a lo sumo dos, el cuento completo que mis seis palabras les sugiere.

A diferencia de lo que es mi deseo habitual, ahora no quiero sorprenderlos, sino que muy por el contrario mi intención es decirlo todo, absolutamente todo, en esas seis palabras enhebradas en sucesión. Les dejo pues el desafío, y no espero originalidad ya que el éxito de mis nanocuentos residirá en su claridad. Si todos leyeron la misma historia o historias muy parecidas habré alcanzado la meta. Espero con ansiedad sus comentarios.

El nanocuento de hoy es: sólo el primero de una serie que dosificaré caprichosamente bajo el amparo de una nueva etiqueta, que estoy generando ahora mismo, y que es: CON CUENTAGOTAS
Ahora les presento el nanocuento de la fecha:



Ahora sé: nunca me hiciste feliz.


La foto que acompaña el cuento no tiene nada que ver con él y tampoco me pertenece, la tomé de alguno de esos mails que vienen en cadena, y que no tienen referencia a autor, pero si bien se mira, puede ilustrar la levedad de todo nanocuento.

Hasta el próximo fin de semana, y no hagan nada que no pueda ser mostrado en horario central de la tele, a menos que estén seguros de que no los están filmando.
Un beso Graciela

10 comentarios:

Dayana dijo...

Una duda con esta parte:Si todos leyeron la misma historia o historias muy parecidas habré alcanzado la meta.

Alguien dijo por ahí que no existe libro que sea igual para dos lectores o que no existen dos lectores que hayn leído un mismo libro (o algo así)... por lo tanto, quizás el encanto del nanocuento radica en las múltiples e inusitadas lecturas que pueda tener. De hecho, en mi humilde opinión, mientras mayor sea la "distancia" entre el sentido que le dió el autor y la que encontró el lector es donde se encuentra el factor de deslumbramiento que pueden darnos estas obras mínimas.

Bueno, ahí va mi interpretación: una mujer que se casó demasiado joven y se libró del marido a una edad madura descubre en otra persona una nueva manera de vivir que reconoce como la "verdadera felicidad".
La frase del nano cuento no pertenece a un diálogo, sino a un pensamiento interno en un mensaje mental "de revancha" al hombre con quien compartió su etapa de juventud y de adultez.
Hasta podría inferirse que la mujer vivió para la felicidad de su hombre, en un régimen patriarcal en donde al hombre se le daba todo y a cambio se recibía una comodidad material que debía considerarse sinónimo de felicidad.
Y para darle una vuelta de tuerca más, para mi que la mina se volvió lesbiana a los 60 y es felíz viviendo con una mina con pinta de camionero.

Graciela L Arguello dijo...

Dayana,

debo reconocer la agudeza de tu comentario. Es verdad, puede haber mil historias, y cada quien vivenciar lo que lee de manera diferente. Tal vez debería decir que mi desafío es simplemente comprobar que hay una historia cerrada y completa, y no un mero título, o una locución o un proverbio.
Por ejemplo:
La muerte es un asunto solitario.
Seis palabras enhebradas bellamente en el título de una excelente novela de Ray Bradbury (es traducción, obviamente, pero muy bien lograda)Pero es eso, un título, no es un nanocuento en mi modesto entender.
Y la delgada línea que los separa es lo que pretendo explorar, pero alcanzando si es posible el país de los cuentos, no quedándome en el de las definiciones o los títulos.
Tal vez lo logre, tal vez no, pero juego a intentarlo. Un beso Graciela

Carlos Alberto Arellano dijo...

Graciela: Tu texto de hoy es fascinante. Tiene un no sé qué que qué sé yo. Me has puesto un poco nervioso, un poco incómodo, un poco preocupado. Como cuando dicen: Eeeeelllllllllllllllll ganadooooooooooooooooor esssssssssssssssssssssssssss...

(y lo repiten varias veces, mientras uno se retuerce en la silla)

Así me sentí leyendo tu texto de hoy. Interesantísima la idea de un NANOCUENTO. Es un desafío tremendo. Veré qué puedo hacer. Me encantan los desafíos.

Graciela: En otro blog me dieron 3 imágenes. Y había que hacer un pequeño poema que incluyera esas tres imágenes. Yo hice éste:

Miles de millones de estrellas
redondas y doradas
giraban con rápidas olas
y surcaban con grandes alas
el juego que tú me dabas.

Una lástima que no puedas ver las imágenes. La dueña del blog nos premió a los tres que participamos. (Pero yo, secretamente, sentí que merecía un premio especial :)

Posdata: ¡Muchas gracias por explicarme cómo poner una palabra en negrita!

¡Felices fiestas!

(Volveré)

Graciela L Arguello dijo...

Hola Carlos Alberto
Me alegro de que hayas aprendido algo en este modesto blog. Es lo que tiene de fascinante este mundo virtual: siempre estamos aprendiendo cosas nuevas.

He estado ausente -en un congreso, presentando un trabajo- por lo cual estoy un poco en mora con las lecturas de blogs, ya me pondré al día, y dejaré mis comentarios en los blogs amigos, como me has enseñado a hacer, un abrazo, Graciela

Carlos Alberto Arellano dijo...

(Ahora sé: nunca me hiciste feliz.)

Esta es la historia de una mujer que fue criada sin AMOR y, una vez adulta, no sabe cómo encontrar felicidad en su corazón. Necesita que le DEN felicidad, que se la sirvan en bandeja, porque ella es INCAPAZ de darle vida por sí misma. Para colmo de males, se casa con un hombre aburrido y egocéntrico. El matrimonio, con los hijos ya adultos e independientes, termina en divorcio. Ya libre y después del duelo de la separación, la mujer (que no ha aprendido absolutamente NADA de su amarga experiencia) se siente deseosa de encontrar, ahora sí, al hombre que sepa DARLE felicidad.

Graciela L Arguello dijo...

Carlos Alberto

Bueno, los dos que inventaron su historia sobre mi nanocuento, leyeron cosas parecidas, ( una mujer de edad madura con un fracaso matrimonial a sus espaldas) lo que me satisface en el sentido de que sí alcanzaron seis palabras para que hubiera un cuento completo. Sin embargo ¿por qué ninguno pensó en un hombre? Yo relaciono la exigencia de recibir la felicidad desde afuera, hecha, cómoda y segura, más con ellos que con ellas. Notable ¿no?

Me encanta esta forma de experimentar, pronto postearé más nanocuentos, tengo una docena listos en la gatera
Un beso, Graciela

Steki dijo...

Querida Graciela (Mamá Pulpa):
Paso a dejarte un besito y desearte lo mejor para vos y toda tu familia.
Me gusta mucho tu sitio.
Sos una genia!
He dejado mi saludo Fiestero en mi blog así que los invito a pasar.
Que el Niñito Jesús los bendiga!
Beso enorme,
Isabel (Mamá Steki)

Graciela L Arguello dijo...

Steki, ¡qué gusto tener noticias tuyas!
Como le conté a Carlos Alberto, tengo que ponerme al día con los blogs amigos, porque estuve muy ocupada y de viaje. Pero paso en seguida a leer tus saludos. Aquí, Rolf manda entusiastas saludos a su platónico amor distante, Maia, tu bella siberiana. Un beso, Graciela


22 de diciembre de 2007 23:04

Camilo dijo...

Wooowww!!!
Ahora si que me dejaste helado!

HAcía unos días que no veía tu sitio y cuando regreso me encuantro con este... con este... no se cómo llamarlo.
Pero me siento honrado... y aturdido a la vez.
Gracias por disfrutar de mis microcuentos y gracias por tus palabras.
Me alegra mucho que experimentes un poco con este estilo tan particular y difícil.

"Ahora te digo, me hiciste feliz!

;)

Graciela L Arguello dijo...

Camilo, podés decirlo sin modestia, es mi pequeño homenaje a tu blog, y ya que te hice feliz, consideralo también mi regalo de Año Nuevo, ya que llegaste tan a tiempo para recibirlo.
Un beso, y seguimos juntos esperando la llegada del idiota, Graciela