Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 16 de noviembre de 2019

Dos años: Bodas de algodón.

Como parece que a la gente le gusta este tema de los aniversarios, hoy van mis reflexiones respecto a las Bodas de Algodón, que corresponden, según dicen, a los dos años de casados. 

LAS BODAS DE ALGODÓN:

Dos años, es decir 730 días, para hacerse acreedores al título de algodonosos, que viene a ser "algo donosos", pero no mucho, porque así lo decreta la moda y la costumbre; ya que dos años corresponden a las bodas de algodón.
Lo cual no es gran cosa que digamos, porque entre todos los productos textiles existentes, pocos hay más plebeyos que el modesto algodón.
Si bien se lee muchas veces en las etiquetas "puro algodón", como si de un galardón se tratara, ya sabe uno que lo único que el 100% de esa materia le garantiza, es que en un par de lavados, la prenda habrá encogido o se habrá estirado, y/o deformado, según haya sido lavada con agua fría o caliente, y según cómo se la haya extendido en la soga. En cualquiera de los casos, también se habrá desteñido.
Porque ya todos sabemos que ninguna remera de puro algodón y originalmente negra, lo seguirá siendo por más de un par de meses, y se presentará en cambio, en algún tono de gris bastante mustio y deprimente.
Y eso, mis queridos lectores, es lo que la tradición asimila a un matrimonio que viene durando dos años.
Una tela más bien barata- aunque debamos reconocer su gran versatilidad- con una marcada tendencia a aparecer desteñida, deshilachada y escasamente sexy en muy corto plazo.
Las bodas de algodón, pues, no son nada inspiracional ni poético. Cero romanticismo. Cero sex appeal.
Porque decir algodón evoca inmediatamente un batoncito de entrecasa que hace juego con ruleros y chancletas, o un delantal de cocina, o un camisón floreadito, pero nada estimulante.
Después de todo, hasta en el tango lo dicen: Esthercita daría toda su alma por vestirse de percal porque ya está harta de lujos y placer. Es decir que percal  (que por entonces era la variedad más económica del algodón). y lujo o placer, son dos extremos irreconciliables. No sé cuál elegirán ustedes, pero a mí hace tiempo que ninguno me parece un pecado.
Está bien que el algodón sea a prueba de alergias y de relativamente buen rendimiento térmico, pero no tiene ni el brillo de la seda, ni la suavidad del satin, ni la sugestión de la lycra, ni el precio del cuero. No tiene prácticamente nada, bah.
En suma, más o menos como lo que se consigue a lo largo de dos años de convivencia matrimonial, y bastante menos de lo que se conseguiría conviviendo con una mascota tan bella como Josefina, que pueden adoptar aquí mismo.



 


Un abrazo, y hasta el próximo sábado. Graciela
P.S.: La foto que ilustra el post es de este sitio.
 



sábado, 9 de noviembre de 2019

Sigue mi autobiografía bizarra.

Continuando ese delirio al que hago pasar por mi autobografía- que pese a sus pinceladas de humor tiene anclajes muy reales- hoy les presento el Capítulo V.

Capítulo V: Algunas divagaciones fuera de la secuencia temporal. 

Estuve hace un tiempo visitando a un amigo en plena depresión, y como sus argumentos pro-suicidio eran muy convincentes, al regresar a casa tuve que hacer serias evaluaciones acerca de mi propia vida y su relevancia, para no caer en el mismo abismo de incierto desconcierto que podría empujarme con soltura hacia la sepultura, dicho con rima y todo.
Por eso, pues, como decía, debí revisar mi propia vida para validar mi existencia, y ¡voilá!, pude comprender por fin, que mi nacimiento fue un hecho de la mayor importancia.
Tanto, que mi propia madre se dignó asistir al parto, pese a que ella nunca fue muy dada a perder su valioso tiempo en menudencias infantiles.
Es decir que si mi madre estuvo allí, mi nacimiento adquiere ribetes de evento magno e irrepetible. O, bueno, al menos lo segundo es cierto, porque nunca después de ese día, se me dio por volver a nacer, ni a ella por volver a parirme.
Valiosa enseñanza que extraje de largas jornadas de profunda reflexión introspectiva, retrospectiva y bastante "alcuetestiva" (neologismo de mi propia invención, que dada mi tendencia al divague, puede llegar a resultar muy útil); y de resultas de la cual, he comenzado a mirarme a mí misma con mucho respeto y renovado cariño.
Y como sospecho que a casi todos les habrá pasado lo mismo (no digo a todos, porque uno nunca sabe, con las nuevas tecnologías), comparto este descubrimiento para levantarles la autoestima.
Como verán les ahorro algunas sesiones con el psicólogo o psiquiatra, según sea el caso, sin cobrarles un centavo, lo que constituye una buena razón para admirarme de mi propia generosidad, y seguir alimentando mi amor propio.
Pero como de seguir por este camino mi ego caerá en el campo de la obesidad mórbida, mejor será que vaya cerrando el post de hoy con una acotación final: 

No sé si les habrá gustado este post, pero los que sí les van a gustar son todos los perritos y gatitos que se pueden adoptar en esta página.

Un beso y hasta el próximo sábado. Graciela

sábado, 2 de noviembre de 2019

Para pensar un poquito.



 

Como hago siempre que encuentro algo que vale la pena leer, trato de compartirlo con ustedes. En este caso, se trata de un epígrafe de autor desconocido que encontré leyendo uno de los libros de la colección Chicken soup for the soul. 



An anniversary is a time to celebrate the joys of today, the memories of yesterday and the hopes of tomorrow.
Que en castellano significa:

"Un aniversario es el momento para celebrar las alegrías de hoy, las memorias de ayer, y las esperanzas de mañana"

A mí me encantó y me dejó pensando bastante, en cuanto a ustedes,no sé si este post los habrá o no dejado pensando, pero lo que sí podrían empezar a pensar es la cantidad de perritos y gatitos que uno puede adoptar en esta página.
 
Un beso y hasta el próximo sábado. Graciela.