Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

Me gusta

sábado, 1 de agosto de 2020

Un super anuncio

Hoy vengo sólo a traerles un anuncio y una sugerencia.
Vamos por la sugerencia que es también invitación a visitar algunas etiquetas particulares del blog. Se trata de Cuentos cortos y Cuentos hipercortos, sitios en los que he ido subiendo mi material publicado previamente en antologías y libros de papel .
¿Y por qué los invito a leerlos? Pues - y acá viene el anuncio- porque además de los cuentos publicados tengo más de cien inéditos, que llevaría muchos años dar a conocer en el blog (simplemente porque no es el único material que subo aquí) y que por ende estoy reuniendo en un libro en versión pdf que saldrá a la venta en principio en mis dos blogs, (del mismo modo que estoy vendiendo el de divulgación geológica o introducción a la Geología, según quieran clasificarlo) y luego veremos si va también a otra plataforma de mayor difusión.
Por eso, les digo que lean los cuentos que ya están en el blog, porque si les gusta mi estilo, puede que les interese encargar ese librito pronto a aparecer en pdf.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Espérenme con la noticia de que le dieron hogar a un perrito o gatito de la calle, ¿les gusta la idea? Graciela.

sábado, 25 de julio de 2020

Cosas que me molestan

Yo no soy ni remotamente fanática de la moda, y mi conocimiento al respecto está entre 0 y menos 10, pero aun así, hay cosas que, se usen o no, me parecen verdaderos atentados a la estética. Por supuesto, nadie tiene por qué coincidir conmigo, pero si me preguntan cuáles son las cosas que más desagradables me parecen en materia de arreglo personal, acá va  el listado que será mi respuesta:
  1. Tatuajes, piercings y todo otro tipo de intervenciones sobre la natural belleza del cuerpo humano.
  2. Ropas rotosas, del tipo de los jeans hechos jirones, que me hacen desear formular la pregunta: "¿tan malos son los perros en tu barrio?"
  3. Los zapatos sucios y deslustrados. Si no estás recién bajado de una camioneta que se ha internado por sitios de guadales, lodazales, encharcamientos o escombreras, decime, ¿no podrías haberles pasado un cepillito a los pepés antes de mostrarte en sociedad?
  4. La ropa que "amatambra", si me permiten el neologismo, es decir la que por no ser del talle apropiado a la figura, marca  una sucesión de rollos tipo muñequito Michelín, o como el título indica, rememora a un matambre arrollado con piolines bien apretados.
  5. El esmalte de uñas saltado. Llevar un frasquito en la cartera para hacer reparaciones de emergencia no cuesta nada, y evita ese aspecto tan negligente de uña a medio pintar o a medio despintarse, según se quiera interpretar.
  6. Las pantymedias con puntos corridos. Mejor sacárselas que llevarlas como si hubiera trepado el gato por ellas.
  7. Los peinados que evocan crestas de cualquier clase. Si uno quisiera verlas no iría a la peatonal sino al zoológico o al gallinero más cercano.
  8. Los pelos teñidos, que dejan las raíces de otro color como si fueran caminos de mesa, colocados en el lugar equivocado.
  9. Las crocs. Sin más comentarios. Se definen por sí mismas.
  10. Los hombres con musculosas en lugares alejados de las playas o el campo, sobre todo, cuando dejan en evidencia matorrales pilosos a nivel de las axilas y el pecho.
Por supuesto, mi opinión no tiene por qué importarle a nadie, y cualquiera que se haya encontrado reflejado en alguno de estos puntos está en todo su derecho de decir "ándeme yo caliente y ríase la gente", como reza el célebre poema de Góngora, o en su defecto puede también mandarme a planchar mondongo, pero al menos yo ya hice mi catarsis, y me siento superbien, como superbien puede sentirse quien encuentra en algún callejerito, un adorable compañero digno de inmediata adopción.. Sólo me dejan un comentario (si son de Córdoba) y la concretamos. Si son de otros lugares, seguramente hay también grupos que les pueden ayudar en tan noble acción.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.


sábado, 18 de julio de 2020

Otro año, ¡Y van trece!

Ha vuelto a completarse una traslación planetaria alededor del Sol, y estoy otra vez festejando que mi blogcito, chiquito, tímido y casi desconocido, pero alegre (casi siempre) y juguetón, ingresó el pasado catorce de julio, en su adolescencia, que espero no sea demasiado problemática.
Y como madre de este adolescente virtual, no puedo menos que angustiarme pensando en los riesgos que corre en este mundo tan lleno de tentaciones para los jovencitos.
¿Se me envirusará?
¿Algún malvado lo hackeará y lo llevará por el mal camino?
¿Se rebelará en mi contra, y decidirá que no quiere saber más nada conmigo?
¿Se dejará influenciar por otros blogs, y se me volverá intratable?
Este décimotercer cumpleaños me provoca casi por partes iguales, la alegría de la celebración, y el temor por el futuro.
Pero por ahora, todavía es mi niñito mimado, y su cumple me llena de orgullo, porque hasta ahora al menos, va transitando un buen camino, pese a todas sus travesuras.
Y sobre todo, sigue siendo el vehículo para llevar mi mensaje en pro de las adopciones de animalitos callejeros o de los refugios.Para eso, sólo me dejan un comentario (si son de Córdoba) y concretamos la adopción. Si son de otros lugares, seguramente hay también grupos que les pueden ayudar en tan noble acción.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

 

sábado, 11 de julio de 2020

Lenguaje ¿inclusivo?

Hay tanto para decir sobre este nuevo fundamentalismo que carga contra el idioma sin argumentos de más peso que los prejuicios, los preconceptos y la ignorancia, que casi no sé por dónde empezar. Veamos algunas cositas a considerar y saquen ustedes luego sus propias conclusiones. 
  1. Si bien existen en el idioma castellano dos géneros bien definidos, a los que corresponden los artículos el y la, en esa mirada dicotómica se pasa por alto la existencia del artículo neutro lo, con el que se designan cualidades a las que no puede atribuirse género. Como ejemplos: lo bello, lo sublime, lo genial, lo amable, etc.
  2. Si analizamos esa neutralidad genérica, asociada a la letra o con que termina el artículo mencionado arriba, asumir que los sustantivos terminados en dicha letra son el resultado de una mentalidad machista, es por lo menos infundado. O peor aún, emergente del preconcepto de quienes abogan por el nuevo lenguaje que - también sin fundamento- denominan inclusivo.
  3. Cuando se utiliza entonces el género masculino para designar un colectivo de todas las elecciones sexuales posibles, se está haciendo uso de una extensión de esa neutralidad que a veces caracteriza a la letra o;  y no de un machismo exacerbado.
  4. Decir que el uso de la e es inclusivo es la más absoluta contradicción, porque al reemplazar con ella el uso de la o, lo que se hace es precisamente una exclusión. Como pretender abolir un género, que de todas maneras también existe.
  5. Y el colmo de la incoherencia aparece cuando a esa letra e, supuestamente inclusiva, se la erradica también de términos como presidente, intendente, estudiante o caminante. ¿En qué quedamos, la e incluye o excluye? ¿La adoptamos o la desterramos?
  6. Suponer que cambiar algunas letras del idioma va a generar un cambio de conciencia es por lo menos ingenuo, cuando no directamente estúpido. Porque por mencionar un caso, la palabra negro para designar una raza se ha reemplazado por "persona de color" o "afroamericano" o mil eufemismos más, y sin embargo, el racismo sigue en pie con toda su fuerza, y lo estamos viendo hoy mismo en terribles situaciones que generan violencia cotidiana en Estados Unidos.
  7. Un lenguaje inclusivo no consiste en cambiar algunas letras, ni se consigue destrozando las reglas de un idioma consagrado en grandes obras literarias y en siglos de historia. Se consigue, en cambio, cuando se despoja a las palabras de sus contenidos peyorativos. No deberíamos tener que decir "no vidente" en lugar de ciego, porque ser ciego no es un disvalor, sino una característica personal, que muchos ostentan con enorme dignidad. Del mismo modo, emplear términos como tercera edad en lugar de anciano, o carenciado en lugar de pobre, sólo indica que hemos cargado de connotaciones negativas a palabras que designan realidades que no tienen por qué parecer estigmas. Esto lo he explicado con detalle en otro post de este mismo blog hace ya muchos años, y que les sugiero ir a leer aprovechando el link.
Podría abundar mucho más sobre el tema pero resultaría muy innecesariamente largo. En vez de eso prefiero dejarles una amable sugerencia: dejen en paz el idioma que tantos escritores y poetas ennoblecieron, y pónganse mejor a trabajar en sus propios prejuicios y preconceptos para así hacer de verdad una sociedad mejor y que incluya a todos.
Y entre los que deben ser incluidos están también los animales. Un buen comienzo en ese camino sería adoptar a un callejerito, perro o gato, que nos hará mejores personas, menos fanáticas y más tolerantes. Un abrazo y hasta el próximo sábado. Espérenme con la noticia de una adopción ¿les gusta la idea? Graciela.
P.S.: El modelo de la foto no está en adopción, es Magnus Alexander el día de su rescate, cuando estaba super flaquito. Si vieran lo imponente que está ahora, se caen de espaldas.

sábado, 4 de julio de 2020

Sigue mi libro "A propósito de mujeres inteligentes y de otras contradicciones"


Ya he presentado este libro que continúo ahora. Les sugiero ir a leer el correspondiente post antes de internarse en éste de hoy.
Si lo han hecho, sabrán que hoy me toca explicar cómo son las dos partes de este libro. Por no extenderme demasiado, hoy sólo me referiré al cuerpo A: Particularizando.

"A propósito de mujeres inteligentes y de otras contradicciones" 
por Graciela L.Argüello

En esta parte A (Particularizando), sólo pretendo una clasificación de los grandes grupos de mujeres, tales como la petronoide, la gatúbela, el ama de casa, la desinhibida, etc., etc., etc., haciendo siempre hincapié en las características más sobresalientes, que las hacen distinguirse de las demás. Pero nunca podrán definirse así de manera completa.
Porque las mujeres somos polifacéticas, y por eso mismo, repito, el intento de clasificación se basa en un aspecto muy dominante, pero insuficiente por sí mismo para alcanzar una representación acabada, por la multiplicidad de roles que encarnamos, a veces con pocos minutos de diferencia.
Vaya un ejemplo esclarecedor:
Somos una versión a las siete de la mañana, cuando despeinadas, somnolientas, con escarpines de lana, chinelas y bata, despertamos a nuestro consorte (o al sucedáneo que tengamos a mano), ya sea entonando con voz cantarina "¡Querido, ya está el café!", tal como pretendió hacer creer una vieja publicidad; o mucho más probablemente refunfuñando. "¡Que lo parió! ¡Ya es hora de levantarse, metele que se hace tarde!".
Pero también somos las de las 23 horas, cuando enfundadas en un lujurioso body de encaje negro, rojo o blanco, según cuál nos siente mejor, y con dos gotitas de Chanel N° 5, o en su defecto (y mucho más probablemente), con un chorro de Loción Polyana, intentamos - casi siempre infructuosamente- arrancar a nuestro dulce tormento (más tormento que dulce) de su estúpida contemplación de la vigésimo cuarta repetición de los goles del domingo.
Y aquí aprovecho para dejar debidamente expresada una inquietud que me ha provocado más de un insomnio: ¿quién habrá sido el imbécil que tuvo la cuadrada ourrencia de pasar una y otra, y otra y otra y otra ...y otra vez los goles por televisión, justo a la hora en que una ya acostó a los chicos, se bañó en burbujas y consiguió, tras una hora de meditación, autosugestionarse hasta el extremo de suponer que eso que está desparramado en el sillón, oculta en algún rincón, los vestigios remanentes del hombre que una vez fue, y que consiguió enamorarla?

Por hoy hasta aquí llegamos, en la próxima vemos la introducción de la Parte B.
 

Ahora bien, si quieren sentirse completas y contentas todo el tiempo, lo mejor que pueden hacer es adoptar uno de tantos animalitos requeridos de hogar. Sólo me dejan un comentario (si son de Córdoba) y concretamos la adopción. Si son de otros lugares, seguramente hay también grupos que les pueden ayudar en tan noble acción.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

sábado, 27 de junio de 2020

Magnus Alexander (Alejandro Magno)

Otra vez Federico Alfonso- mi inolvidable Rolf- se inmiscuyó en mi vida desde el otro lado del arco iris.
Y te mandó a vos, Magnus Alexander, como antes me otorgó el privilegio del amor incondicional de Florencia Sofía.
Porque verte perdido y solo, recién rescatado por mi hijo que también guarda el recuerdo imperecedero de Rolf, fue un disparo al corazón, que se salteó varios latidos al verte.
Me resistí primero, como me resistí a Flor: "no, otro perro más es demasiado", "¿cómo lo recibirán mis princesas?", "dos es mi límite".
Pero no pudo ser, porque mientras duró la búsqueda de tus dueños anteriores, la espera se hizo angustiosa, porque en el fondo de mi corazón ya eras parte de mi jauría.
Y llegó la decepción de que alguien te reclamara, pero lo hacía desde otro país muy lejano, y los que debían cuidarte, los que habían quedado a cargo de tu preciosa vida, nunca pasaron a buscarte, ni llamaron siquiera a mi hijo que te tenía provisoriamente.
Y pasaron los días, y eras cada vez más mi perro, aunque no lo fueras todavía.
Hasta que al fin la dueña lejana y ausente se rindió a la evidencia de que sus padres no te querían de regreso en su casa, y de que nunca irían a buscarte.
Y fuiste por fin - oficialemente- uno más en mi familia.
Y comenzó la ronda de compras para tu bienestar, y se completaron tus atenciones veterinarias, y empezó la adaptación a la casa y tus compañeras nuevas.
Días agotadores al comienzo, hasta que de pronto, en un par de semanas, me di cuenta de golpe de que todo cobraba sentido, y de que era imposible entender cómo sobreviví diez años sin Rolf, que hoy está un poco de regreso, porque sos parecido a él físicamente, aunque seas tan distinto en el carácter.
Rolf, el soberbio, el majestuoso del cariño distante. Y vos, el caramelo que se derrite por una caricia, y juega de igual a igual con las nenas, sin exigir pleitesías.
¿Cuántos como yo habrán tenido el privilegio de amar y ser amado por un Alfa indiscutible que nunca se fue del todo porque me envió dos ángeles más para que ni su hermanita Elvira Inés- Layka para los íntimos- ni yo estuviéramos tan solas cuando él se marchó depués de una larguísima vida compartida.
Magnus, has venido a remendar ese pedacito de mi corazón que nunca sanará del todo. Y yo debo compensar el desapego de los que no te quisieron como de verdad lo merecés.
Rolf nos ha encomendado una misión a cada uno, y la cumplimos sin esfuerzo en su homenaje.
Hoy somos Elvira Inés, Florencia Sofía, Magnus Alexander y yo, el puñadito de amor que Federico Alfonso dejó como legado. Porque no dudo de que fue él quien guió los pasos perdidos de ese siberiano tan igual y tan distinto a él, hasta la casa de Guillermo, para llegar a través de él a este rincón del mundo que ilumina cada día con esa manera tan suya de querer y enamorar a todos.

Una historia como ésa pueden vivir ustedes también rescatando un animalito sin hogar. Contáctense conmigo si están en Córdoba, o con el refugio más próximo a su casa. Miles de vidas pueden iluminarse para siempre.



Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.
 

sábado, 20 de junio de 2020

Vale la pena difundirlo.

Hoy he encontrado una cita de Doug Larson (1926 - 2017) que me encantó, porque parece resumir mi popia filosofía de vida (que lo digan si no, mis locos hobbies). Doug Larson fue un columnista y editor del periódico Door County Advocate, de Estados Unidos.
Y lo que me parece digno de ser compartido es este pensamiento:
 The aging process has you firmly in its grasp if you never get the urge to throw a snowball. 
Que traducido significa:

        El proceso de envejecimiento te tiene firmemente en sus garras si nunca tienes la urgencia de arrojar una bola de nieve.

 Y yo también lo suscribo. No creo que se pueda uno negar a una guerrita en la nieve, tenga los años que tenga. La foto que ilustra el post fue tomada en Yellostone, USA, precisamente antes de que iniciáramos una batalla campal que ninguno se detuvo a fotografiar lamentablemente.


Ahora les paso una receta para nunca perder las ganas de jugar: adoptar uno de tantos animalitos requeridos de hogar, que se constituirá automáticamente en el mejor coach para todos los juegos. Sólo me dejan un comentario (si son de Córdoba) y concretamos la adopción. Si son de otros lugares, seguramente hay también grupos que les pueden ayudar en tan noble acción.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.