Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Madrugadas

¿Vos llamarías a alguien por teléfono a las dos de la mañana para contarle un chiste zonzo?
No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué a esa hora mandás whatsapps con huev  tonterías?
Si vos no tenés nada que hacer en las madrugadas, yo sí...aunque muchas veces sólo sea dormir.
Un abrazo y hasta el próximo sábado, sin pavadas en el medio, please. Graciela.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Otra genialidad de Mark Twain

Ya les he contado que Mark Twain es uno de mis autores favoritos, por su sagacidad, su sentido del humor y la belleza de sus escritos, y ahora díganme si esta cita no es genial. Se las copio tal como es originalmente y luego traducida al castellano.
A classic is something that everybody wants to have read and nobody wants to read.
——Mark Twain
Un clásico es algo que todos quieren haber leído pero nadie quiere leer.

Y otro clásico es mi pedido de hogar para un pp que realmente lo necesita y merece, en este caso, Angelito. 
Un beso y nos vemos el próximo sábado. Graciela.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Sigue el dios para cada uno.



Hoy avanzamos con un capítulo más de mi ensayo satírico "Un dios para cada uno" que publiqué hace ya más de 20 años

Capítulo 14

El de mi Hermano Que Amaba Lo Viviente.

Este hermano mío era lo más definitivamente panteísta que se me cruzó en la vida; es decir que su dios lo habitaba todo. Por sobre todas las cosas era un dios travieso y juguetón, que se proponía ponernos a prueba en cada instante, para comprobar cuánto de real tenía nuestro declamado amor por los semejantes. Sólo que además nos exigía amor por los no semejantes. Hacia toda la materia viva. Estuve a punto de decir materia orgánica, pero ni siquiera el panteísmo de mi hermano era tan universal como para amar la materia fecal, por ejemplo, por más orgánica que resulte el cabo y a la postre.
Con ésa y otras pocas excepciones, todo lo viviente, lo vital o lo sufriente, le merecían respeto, comprensión y amor.
Era el representante terrenal de un dios nada clasista ni selectivo, capaz de protegerlo todo, de entenderlo todo, de quererlo todo. El dios de mi Hermano Que Amaba Lo Viviente se divertía confundiéndonos con sus permanentes mutaciones. Un día era una perra sarnosa y embarazada, que exigía cuidado y  refugio hasta superar ambos trances, y conseguir además un hogar permanente para sí, y otros tantos para sus crías.
Tarea para mi Hermano. Después era una paloma herida o un canario extraviado. A la semana era una mucamita que lloraba en la plaza, por un despido injusto, a la cual había que conseguir trabajo, movilizando para eso a amigos, parientes y vecinos, muchos de los cuales no sólo no ayudaban, sino que obstaculizaban con su desconfianza o su maledicencia. Alguna vez, este dios bromista fue también un casi suicida requerido de apoyo moral, o un jubilado ávido de conversación, que esperaba con paciencia la llegada de este loco lindo, que prefería escucharlo a él, antes que ir al cine. O era también una vieja muy vieja que le confiaba sus cuitas, y a la que redimía del abandono a que le sometían sus propias hijas.
Este dios extravagante, que se metía en todos los seres vivos para examinar a mi hermano, curiosamente se traicionaba a sí mismo, fundamentalmente en tres encarnaciones: los perros, los viejos y los chicos, que lo amaban incondicionalmente en lugar de ponerlo prueba como los demás seres vivientes (sobre todo los demás humanos que le devolvían su calidez trocada en desengaño); tal como creo yo que era el plan de dios que quería desafiarlo y tantearlo hasta el límite.
Este dios que mi hermano honraba con sus actos, no exigía reverencia ni adoración, por eso no vacilaba en ser chimpancé o guanaco. No inventaba mandamientos ni preceptos, sacramentos ni liturgias. No organizaba jerarquías eclesiásticas ni imponía diezmos para el mantenimiento del culto. Era un dios anárquico e improvisador, sin otras leyes que las de la Naturaleza; tan parecido a mi hermano, que él no le reconocía categoría divina. Para él amar lo vivo, era un mandato genético, en ningún caso mandato divino. No le significaba un esfuerzo voluntario, era un movimiento natural. Protegía, cuidaba y ayudaba por compulsión, no por convicción. Se habría asombrado si alguien le hubiera elogiado su conducta ética. ¿Qué ética?, ¿cuál conducta?
Los suyos eran los impulsos generosos de un corazón minusválido, porque entre los humanos, un corazón inocente, es decididamente una discapacidad. Incapacidad que sólo su dios apreciaba, razón por la cual después aprobarle su enésimo examen, lo doctoró en Amor y lo incorporó definitivamente al indeleble recuerdo que dejó entre nosotros, cuando se fue ¡ay! demasiado pronto, y dejando demasiado solos a muchos desvalidos que contaban con él, para alivianar sus respectivas cargas.
El dios de mi Hermano Que Amaba Lo Viviente podría haber sido el mío. Él podría habérmelo dejado en herencia y custodia, si no fuera por una disfunción que me aqueja, según la cual amo a los perros, a los caballos, a los osos y los elefantes, pero ¡puaj! No me nombren las cucarachas, los chelcos, las arañas ni los usureros. La invencible repugnancia que me provocan los ofidios, (sean éstos reptiloideos o bípedos parlantes) y la incapacidad total para bancarme la charla insulsa de los parientes (sobre todo los parientes políticos, y en esta última categoría también los que no son parientes), me vedan por completo el ingreso a la cofradía a la que perteneció mi Hermano Que Amaba Lo Viviente. Cofradía de la que además sospecho que estaba muy lejos de saturarse con aspirantes a ingreso, y que tal vez ha debido hasta jubilar a ese panteico dios que lo caracterizaba, por carencia de fieles que lo apuntalen. 

Y si ustedes quieren parecerse a mi Hermano, el que ya no está, les presento a Angelito, que espera por una familia que lo redima de la soledad.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Engaño

                   Cama de madera natural
Otro de mis nanocuentos, los que deben decirlo todo en seis palabras.



ENGAÑO.

Allí, en la cama, fingían ambos. 

Y si hay alguien que nunca los engañaría si pasara a formar parte de sus familias, ese alguien es un perro. Hoy en superoferta: Angelito
Un abrazo y nos vemos el próximo sábado. Graciela 
P.S.: La foto que ilustra el post es de este sitio.

sábado, 27 de agosto de 2016

Ahora lo entiendo

Ahora, después de mucho pensarlo, he llegado a entender un enorme por qué, que me costaba siempre asimilar.
¿Por qué siendo tan larga la vida humana, es en cambio tan corta la de su mejor amigo?
Eso siempre me provocó un enorme dolor, porque he debido despedirme tantas veces de tantos amores, sobre todo de aquél que fue el más entrañable, mi Federico Alfonso, el siberiano con el que logré la mejor conexión de toda la familia canina que jalonó mi historia. Aunque debo decirlo, hoy Florencia Sofía (que siempre digo que él mismo me encomendó) disputa con él esa distinción.  
Y por fin he comprendido que una vez más, la Naturaleza demuestra un gran equilibrio y una profunda "sabiduría".
Porque ellos, los perritos, dependen casi enteramente de nosotros en esta sociedad impiadosa que hemos creado los humanos, y por eso, el hecho de que en nuestras vidas quepan entre 3 y 5 vidas perrunas, nos permite dar cobijo a muchos más que uno.
Cuando alguno de la jauría deja un lugarcito vacante, después de una vida llena de cuidados y amor, si bien se nos parte el corazón, todavía tenemos muchas veces tiempo para darle hogar a otro más. 
Y así, con esa vida breve, nos permiten salvar a muchos más, de entre los tantos que nos esperan en cada esquina, en cada refugio, o en cada situación de abandono.
Por eso, todo el dolor de la ausencia se mitiga, porque significa un rescate más, que es también un homenaje al inolvidable ausente.
Y por mi larga vida van pasando ya, desde la casa familiar de la infancia hasta el hoy, muchos animalitos que cambiaron su destino e hicieron más feliz el mío.
Vaya mi recuerdo para Diana, Dharma, Juno, Hindú, Chiquita, Iván, Inca, Erika, Luli, Benji, Loba, Daphne, Negrita y Rolf que son ya una jauría invisible a la espera del reencuentro en el país del no dolor, y mis ángeles de este otro lado, las que me apuntalan en todas las soledades: Layka y Flor.
Y si quieren ustedes iniciar esa jauría o aumentar la que ya tienen, está a la espera, nada menos que el hermoso Angelito.

Un beso y nos vemos el próximo sábado, Graciela. 

sábado, 20 de agosto de 2016

Clienta VIP del Blog.

Imagen 
La conocida y nunca bien ponderada Vicky Xipolitakis, se ha constituido en figura estrella de los posts de la etiqueta "Ya vai a vé", porque siempre da tema con sus innumerables pelotud gansadas.
Esta es una anécdota que anoté el año pasado en mi libreta de reservas de temas para postear, y ahora traigo a cuento.
En ese momento, la "vedette" (entre comillas porque no sé de qué otro modo clasificarla, aunque diste años luz de una Nélida Lobato) se prendió de un escándalo -¡¿cómo se iba a perder uno, justo ella?!- que se generó alrededor de un médico "esteticista".
Este cirujano, aparentemente ponía en riesgo a sus pacientes, al inyectarles una sustancia no aprobada para levantar glúteos y otras zonas corporales que ya habían visto tiempos mejores, y venían cayendo en picada, y fue denunciado por eso públicamente.
Vicky, que es más rápida que el Chapulín Colorado para meter la pata, apareció en una entrevista diciendo:
-"...me inyectó con jeringas, que es muy peligroso. ¡Me podría haber 'morido'!" (sic.)
¡Ay, Vicky, Vicky! ¿Nadie te explicó nunca que el silencio es oro? Sobre todo si se lo compara con tus aportes al idioma...
Porque veamos: si no estamos hablando en sentido figurado, y asumiendo que sos un ser humano y no una roca de caja, ni un pozo petrolífero, no se me ocurren muchas maneras alternativas de inyectarte, que no impliquen jeringas.
Pero eso es un dato menor, más grave habría sido que te hubieras "morido" y nos hubieras dejado sin tan valorable gurú cultural.
Cuidate, Vicky, si te llegan a inyectar una neurona, te perdemos para siempre, y la farándula perdería un yacimiento de sabiduría, ..y mi blog se quedaría sin una de sus musas más habituales.
Pero musa, musa de verdad, es una mascota, y en este caso la que les recomiendo es Lucrecia
, a quien pueden adoptar muy fácilmente, con sólo solicitarle aquí a través de un comentario.    

Un beso y hasta el próximo sábado. Graciela.

sábado, 13 de agosto de 2016

Frases célebres....

                        
Esto lo dijo el doctor. Sin comentarios:

No eran tantos, sino muchos y muy ruidosos...

¡¿¿¿¿¿¿??????!!!!
Sólo puedo agregar que Gigí, de ser adoptada, no diría nada como eso.
Un abrazo y hasta el próximo sábado.