Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 12 de enero de 2019

¡Salvada por bestia!!!

Ya les he contado varias veces que mi fuerte no es la cocina, pero al menos hoy en día puedo hacer las cosas más básicas en ella, con tanto éxito como para decir que no he matado a nadie hasta la fecha. Y hasta llegué a criar a dos hijos saludables, geniales y divertidos, los mejores del mundo en una palabra, con las poco ortodoxas comidas que les preparé hasta que dejaron el nido. 
Sin embargo, cuando era una recién casada, no tenía ni la más remota idea de nada, como habrán podido apreciar en otras anécdotas que les fui contando.
Y para colmo, mi marido era un amante del buen comer, y en ese tiempo, creía que todo era fácil de resolver... de la manera equivocada.
Efectivamente, como la dueña de la casa que por entonces alquilábamos, era también vecina y además daba clases de cocina, habló con ella, con la insana intención de tenderme una celada, inscribiéndome de prepo en su curso, como si yo no estuviera ya bastante ocupada. Pero...jejeje, la vida hace justicia por sí misma.
Como tenía mucho miedo de que yo lo hiciera quedar tan mal como se merecía, después de una actitud tan ruin como andar buscando cursos para mí, sin consultarme, habló de esta manera con María (tal como ella misma me contó después):
- Mirá que Graciela es muy bestia en la cocina, ¿podrá aprender algo?
- No te preocupes, hasta tuve una alumna tan animal que cuando pregunté cómo pelarían una cebolla, me contestó "como si fuera una banana", y aprendió lo mismo.
Ya preparado, o creyéndose preparado, el Doctor volvió a casa, y haciéndose el inocente me preguntó:
-Che, ¿cómo pelarías una cebolla?
- Y, no sé, supongo que la agarraría de una punta y la pelaría desde la otra, como si fuera una banana...
Huelga decir que nunca me anotó en el curso, nunca asistí a él, y nunca sentí que me hubiera perdido nada. 
Por eso digo, que me salvé por bestia, nomás.
Y la que no es ninguna bestia para nada, es Moria, a quien pueden adoptar en este mismo lugar dejando un comentario ad hoc.
Un abrazo y hasta el p´roximo sábado. Graciela.

sábado, 5 de enero de 2019

El sistema digestivo.

Conozco muchas partes del sistema digestivo: el píloro, el esófago, el estómago, el intestino grueso y el delgado (¿estará a dieta?), pero lo que nunca supe es que comprenda algún órgano de tal longitud como para que conecte nuestra boca con el estómago de algún niño en Nigeria.
Vale decir que si usted quiere colaborar en la lucha contra la desnutrición infantil, señora, la mejor estrategia NO es generarle culpas a su hijo, con aquella frasecita: "tenés que comer todo, pensá en los millones de chicos que pasan hambre en el mundo".
Por si no se ha percatado, si su hijo come hasta los dibujos del plato, puede que se vuelva obeso, pero NO eliminará la pobreza de las mesas africanas.
O sea, mi querida, le recomendaría tres cosas:
  1. No confunda a su hijo, diciendo cosas sin sentido, que lo llenarán de un absurdo sentimiento de responsabilidad en cosas que nada tienen que ver con él.  
  2. En vez de tanta declamación, si su hijo no quiere más comida, ponga en un tupper lo que quedó en la olla y pídale que la acompañe a llevarla a alguien de su propio barrio que a lo mejor lo necesita.
  3. Adopte a Lautaro,  (o a cualquier callejero) para que aproveche algunas de las cosas que sobran en su mesa, si eso le molesta tanto.

Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

sábado, 29 de diciembre de 2018

¿Y la concordancia?

Como estamos entre medio de fiestas, y nadie es tan zonzo como para trabajar en exceso en estas circunstancias, elijo hacer un post que habla por sí mismo y requiere poco trabajo.
Simplemente les cuento que un notero televisivo dijo- textualmente- en relación a un evento en Montecristo: 
...es frecuente los accidentes...
Y yo digo, ¿nunca le habrán enseñado que sujeto y verbo deben concordar?
Porque lo que dijo queda tan feo como "que yo dice una cosa rara, tipo: los accidentes es muy triste, y cuando la gente se murieron, todavía peor". Horrible, ¿verdad? Entonces, ¿por qué le dan un micrófono a alguien que no sabe ni siquiera hablar correctamente?

Los dejo pensando, y de paso piensen  también en la posibilidad de darle un hogar en estas fiestas a algún perrito que lo necesite, como Bubu por ejemplo.  
Feliz Año Nuevo, y hasta el próximo sábado. Graciela.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Un cuentito hipercorto.

Uno de mis cuentos hipercortos, es decir que no superan un par de párrafos, pero no caen tampoco en la categoría nanocuentos, que deben tener seis palabras, exactamente.

MISTERIO
por Graciela L.Argüello

Si usted me lo pregunta a mí, lo que puedo decirle es lo que cualquiera le diría: eran la gente más feliz del mundo.
Nunca les escuché ni una discusión ni una pelea. Y estaban muy enamorados, creo yo.
Al final, sólo llevaban unos meses de casados, casi le diría que vivían todavía su luna de miel.
Por eso me asombra que se hayan matado mutuamente a tiros. Yo habría jurado que vivían la vida perfecta, por eso digo yo: ¿no se habrán vuelto locos por una sobredosis de perdices?

Quien no enloquecerá por más que pase el resto de su vida comiendo perdices, es Bubu, que se puede adoptar on sólo dejar un comentario aquí mismo.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Los hijos.

Los hijos nos completan y nos definen. Sin ellos, los padres no seríamos quienes somos.
Yo no soy yo, sin esa línea que me describe como "mamá de Charlie y Guille".
Ningún golpe en nuestras anatomías duele tanto como el más ligero rasguño en las suyas.
Ningún fracaso personal es tan desestabilizante como como el más mínimo tropiezo en sus caminatas por la vida. 
Cada hijo que tuvimos nos generó un nuevo talón de Aquiles. Porque son nuestras partes más vulnerables.
Cuando sólo éramos hijos, no logramos nunca comprender que los padres pretendieran inventarnos campanas de cristal para meternos en ellas, con mundos perfectos, creados sólo para nosotros y nuestros amores.
Y cuando fuimos padres, ése fue también nuestro sueño secreto, imposible y culpable.
Y nada nos cuesta más que entender que nuestro mejor regalo es precisamente abstenernos de intentarlo, y alcanzar el equilibrio en la distancia que les permita ser ellos, sin dejar de saber que siempre estaremos a su alcance cuando nos necesiten.
Ser padres es la empresa más constante y silenciosa. La más difícil, y la que más nos exige y enorgullece, y sin embargo, en ningún rincón de nuestro currículum podemos escribir: " yo crié a un ser humano" (dos en mi caso particular), y menos aún agregar "y me salieron perfectos", aunque sin duda es lo que invariablemente pensamos.
Los hijos nos completan y definen, y según pase el tiempo, cuando los años sean muy muchos y nuestro protagonismo disminuya, eso se hará cada vez más y más notable.
Y si nuestra vida es lo bastante larga, todos los que vayan a despedirnos se habrán convocado diciendo que se fue "el padre de" o la "madre de..."


Y para los que no tienen  la dicha de tener hijos humanos, la adopción de un pp, también puede completarlos y definirlos, como lo haría Bubu, que necesita un hogar lleno de amor.

Un abrazo y hasta el sábado próximo. Graciela.

sábado, 8 de diciembre de 2018

En seis palabras: nanocuento.


Día feriado, no esperarán que me quede mucho en la compu, :D  De modo que allí tienen un nanocuento, y hasta el próximo sábado.


MIEDO

Miró atrás. La seguían. Estaba oscuro.


Pero por poquito que les diga, no olvido que debo recordarles los miles de pps que necesitan un hogar, entre ellos, hoy les menciono a Bubu. Me escriben aquí si son de Córdoba y quieren adoptar éste o cualquier otro.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Para meditarlo un poco.

¿Quieren que comparta con ustedes un importante secreto?
Pues aquí va:
La única clave que funciona para tener SIEMPRE al lado un marido enamorado...es cambiarlo cada cuatro o cinco años.
Pero si  quieren un amor que dure mucho más que eso, les recomiendo adoptar un pp, como Bubu, por ejemplo.
Un abrazo y hasta le próimo sábado. Graciela.