Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 28 de febrero de 2015

Para pensar un poquito

                 
Una excelente novela de suspenso es "El chino" de Henning Mankel, y si uno está alerta a todo lo que lee, puede pescar parrafitos muy interesantes, que lo dejan a uno pensando.
Vean éste, y díganme después, si no les parece muy actual, y muy aplicable a situaciones casi cotidianas, -independientemente del signo ideológico involucrado- sobre todo en un país como el nuestro. 
El diálogo que seleccioné se produce en la primera década del 2000 entre una sueca, que participó en su juventud de movilizaciones pro comunistas en su país, y una china todavía militante en el momento de la conversación.

Dice primero la sueca:
..."-Cuando era joven deseaba con todas mis fuerzas, marchar con el libro rojo de Mao en mano, rodeado de otros miles de jóvenes. Tú  y yo somos más o menos de la misma edad, ¿cuál era tu sueño?
-Yo era una de los que marchaba entre esos miles.
-¿Convencida?
-Todos lo estábamos. ¿Has visto alguna vez un circo o un teatro lleno de niños? Suelen gritar de alegría. No necesariamente por lo que ven, sino por el hecho de encontrarse junto con otros miles de niños bajo una carpa o en un teatro. Sin profesor y sin padres. Ellos dominan el mundo. Si hay una cantidad suficiente de gente, uno puede convencerse de cualquier cosa".

Esas palabras finales son de verdad agudas, ¿no les parece? Los dejo pensando, no solamente en eso, sino también en la posibilidad de adoptar a Candela que está a la espera de una familia.

Un beso, y nos vemos el próximo sábado. Graciela.
La imagen que ilustra el post la tomé de este sitio.

sábado, 21 de febrero de 2015

Esa mirada...esos ojos...

Hoy quiero compartir con ustedes un párrafo de otro autor, extractado del libro " En los ojos de Sasha" de Antonio Santa Ana.
El libro narra la lucha del autor con una enfermedad tan estigmatizante como el SIDA, y allí se lee: 

Uno de los motivos porque quiero tanto a este perro es por sus ojos. Desde que estoy enfermo la gente me mira de distintas maneras. En los ojos de algunos veo temor, en los de otros intolerancia. En los de la abuela veo lástima. En los de papá enojo y vergüenza.En los de mamá miedo y reproche. En tus ojos curiosidad y misterio, a menos que creas que mi enfermedad no tiene nada que ver con que estemos juntos en este momento. Los únicos ojos que me miran igual, en los únicos ojos que me veo como soy, no importa si estoy sano o enfermo, es en los ojos de mi perro.
¡Cuántas verdades juntas!!!!
¡Cuánto amor incondicional y sin prejuicios nos dan los perros! ¡Y qué mal les pagan algunos!
Como les he contado muchas veces, parte de mi tarea por los perros es acudir a distintos espacios comunitarios (escuelas, clubes, jardines de infantes, etc.) llevando un mensaje de tolerancia y amor hacia los animales. De hecho, el power point que presento y que da nombre a las charlas, tiene por título: "Humanos y animales una convivencia posible y enriquecedora",
Y ¿por qué les cuento esto? Porque nunca, NUNCA en todas las charlas que llevo presentadas, faltó alguna anécdota relatada por alguien del público, revelando esa comprensión, ese amor incondicional, esa total entrega, no sólo de los perros, sino también a veces de gatos, conejos, y hasta loros.
Y entonces, ¿cómo es que no somos capaces de recrear el sistema de modo que los incluya de manera más respetuosa y amigable?
¿Cómo es que todavía hay tantos animalitos en los refugios, esperando que se les restituyan los derechos que les fueron negados desde su nacimiento mismo, tal vez por no responder a los stándares de una raza, por otra parte, inventados por el hombre?
Sueño con ese día en que los proteccionistas no tengamos ya lugar en el mundo, porque los animales, por el solo hecho de estar vivos, y sentir, amar, disfrutar y sufrir, sean protegidos por TODOS los humanos del planeta.
Mientras tanto, mi sueño de hoy es más modesto: sueño con un hogar para Felisa.


Un abrazo y nos vemos el próximo sábado. Graciela.