Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 19 de abril de 2014

A mis amigos milagrosos.

                
El mismo cachorro antes y después


Hoy se me ha ocurrido hacer un pequeño homenaje a los miles de proteccionistas que operan milagros, con la sola fuerza de su infinito amor. 
A los que no pasan junto a un ser que sufre, sino que ven en él el llamado, la súplica, el dolor y el amor que espera.
Los que se detienen sin egoísmos, ni repugnancias, ni temores o cálculos. Simplemente están ahí y actúan desde el fondo de su corazón generoso. Los que rescatan a los que otros abandonan.
Los que de alguna manera reparan el daño, los que ni siquiera lo piensan, pero son fabricantes de milagros.
Y no me refiero solamente al milagro que operan en la vida del destinatario directo de sus esfuerzos, sino de otro millón de milagros pequeñitos, de los que ni siquiera se dan cuenta.
El milagro de inspirar con su ejemplo a otro que en silencio lo observa.
El milagro de iluminar los rincones más oscuros de un sistema excluyente y cruel, con el rayito de sol de su alma generosa.
El milagro de hacernos pensar por un momento que el ser humano no es un error tan absoluto.
El milagro de devolvernos la esperanza de que tal vez, sólo tal vez, hay un granito de justicia suelta por el mundo.
El milagro de reunir a su alrededor a otros seres generosos que arman una invisible red de actos de amor.
Este post está dedicado a todos los luchadores incansables que generan milagros como el de Otirgalim.
Ortigalim (sí milagrito al revés, ya se han dado cuenta) es el pequeño prodigio que ven en la foto que ilustra el post, tal como era antes, y como fue después de cruzarse en el camino de Mirta, que en este caso personifica a tantos otros fabricantes de vida, en un Olimpo de dioses tan humanos, que sufren, lloran, se enojan y hasta a veces se pelean entre sí, pero siempre, siempre están regalando el amor a manos llenas.
Todos ustedes, mis amigos, dioses de ese Olimpo, están en este post, aunque no los nombre, por temor a ser injusta olvidando a un montón, y porque además hay miles que ni conozco ni llegaré a conocer, pero para todos es este mínimo y sincero homenaje.
Vean cómo el amor cambió hasta el porte y la actitud de Ortigalim. ¿No les gustaría provocar un milagro semejante en el corazón de Candela, regalándole un hogar?
Aquí los esperamos ella y yo.
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Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

sábado, 12 de abril de 2014

Una gran verdad, escrita por una gran autora: Elizabeth George.

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Como ustedes bien saben, si una virtud tengo, es una gran avidez por la lectura que me depara un placer infinito, y a veces me regala material para mis blogs.
Una autora inglesa que he descubierto hace muy poco, es Elizabeth George, quien muy en la británica línea de Agatha Christie produce textos de suspenso magistralmente escritos, pero además ahonda en las relaciones humanas, y no solamente humanas. Vean si no, esta maravillosa reflexión que comparto de  la manera más absoluta, y les regalo como una golosina literaria.
Del libro "Una dulce venganza"  ("A suitable vengeance" es su título en inglés) de Elizabeth George:

...Cuando vio a Deborah,soltó la correa y dejó que la perra corriera hacia ella, lo cual hizo al instante Peach, agitando las orejas frenéticamente, casi con las patas traseras por delante. Se lanzó sobre Déborah con escandalosos ladridos y meneó la cola.
Déborah rió, abrazó a la perra, dejó que le lamiera la nariz. Se entregaron sin temor ni interrogantes. No esperaban nada. El amor surgía espontáneamente. Si la gente fuera así, pensó la joven, nadie sufriría nunca. Nadie necesitaría aprender a perdonar.
¿Les parece necesario agregar algo?
¡Ah, sí! Agregar que un amor así puede obtenerse con un simple comentario en este mismo post. Sólo deben pedir que Candela les sea entregada en adopción, y por supuesto, demostrar que la merecen.
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Un abrazo, y nos vemos el próximo sábado. Graciela.
P.S.: La foto que ilustra el post es de la página oficial de Elizabeth George, y en ella se la ve firmando uno de sus libros para una lectora en Estados Unidos.

sábado, 5 de abril de 2014

Apenas, apenas.



http://www.electropolis.es/media/catalog/product/cache/1/image/600x600/9df78eab33525d08d6e5fb8d27136e95/1/7/17250_1.png
Ya conocen ustedes, porque se los he explicado mil veces, el género literario nanocuento, el de las seis palabras.
Hoy va uno, como cada vez que tengo muy poquito tiempo disponible para hacer un post más extenso. Un bonito recurso, ¿no creen? 
Pero además con el desafío de entender la historia implícita.

LOCURA.

Dice que enloqueció. Pero fue premeditado.

Y hoy entra como vedette adoptable nuestra Candela, que ven en la foto, y por la cual pueden dejar mensaje en este blog.
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Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela. 
P.S.: La foto que ilustra el post es de este sitio

sábado, 29 de marzo de 2014

Una sesuda reflexión para algunas señoras paquetas.



Les recuerdo a mis amigas que si las efusiones de mis niñas de cuatro patas ponen en riesgo sus pantymedias, no hay en ello ninguna mala intención,después de todo, si se ponen algo que se llama  dos veces "can",¿cómo esperan que tal prenda no le llame la atención a mis dulces hijitas? 
Para evitar conflictos, les ofrezco dos opciones: o vienen con pantalones, o esperan pacientemente en el porche hasta que yo las lleve a sus respectivas cuchas. (A mis perris, no a mis amigas) 
Al fin y al cabo, yo misma, cuando llego de la calle, antes de exponerme a sus cálidos recibimientos, sé que debo poner antes a salvo las sedas, los encajes, y toda otra paquetería.
Y estas precauciones también deben tomarlas todas las demás personas cuando adopten una mascota, como Cachito, por ejemplo, porque pretender devolverlo después porque "me rompe las medias" es la estupidez más sorprendente que escuché en mi vida.
¿Entendieron ahora a qué apuntaba este post, que parecía tan traído de los pelos?
Sí, hasta esas idioteces esgrimen algunos irresponsables (ahora ya no hablo de ninguna de mis amigas, ojo)que adoptan primero y no se lo bancan después.
En resumidas cuentas, si no están a la altura de las circunstancias, no se anoten para adoptar a Cachito, porque él merece solamente lo mejor.


Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela. 

sábado, 22 de marzo de 2014

City tour por un pueblito santiagueño.

Espero que los santiagueños no se ofendan, porque esto no es más que humor, y de hecho, lo escribí a partir de una charla en solfa con un santiagueño.

Crónica del city tour por un pueblecito de Santiago del Estero:

Salimos en sulky desde la plaza Central, a las 11 en punto, o por lo menos unos minutos antes de las 12,  cuando conseguimos que se levanten los guías lugareños.
Vamos visitando los atractivos del pueblo, mientras los guías expertos explican:
-"A la derecha, venta de zapallos, sandías y melones. Si lo desean podemos parar a comprar algunos como souvenirs. A la izquierda, degustación de rosquetes, empanadillas y pan de grasa con chicharrón. Nos aproximamos ahora al arropódromo, donde hay una parada oficial para probar variedades de arropes y tienen la posibilidad de comprar tunas, con o sin espinas, según a quién se las vayan a regalar. Rogamos ser expeditivos con el paseo, porque el tiempo destinado a visitar los seis stands es de solamente dos horas, con una tolerancia de no más de 45 minutos. Si alguno se entretiene más de la cuenta, lo levantaremos al regreso, que puede ser a las 19, las 20 o las 21 horas, según se desarrolle el city tour".

De regreso en los sulkys, se cuentan las personas con un error de más/ menos 5, lo cual es bastante satisfactorio, y avanzamos hacia Quesilloland, donde se exponen quesos árabes, criollos, de cabra y vaya a saber qué más, con un tiempo de compras que depende de lo que estén haciendo los puesteros, y las ganas que tengan de atender más o menos rápido.
La siguiente atracción turística es la Patayteca, donde los más afamados fabricantes artesanales de patay presentan sus productos, junto a otras Delikatessen como chipaco y chanfaina. Todo regado con chicha y aloja de las más prestigiosas destilerías de la región.
Cuando todos hayan regresado a los sulkys, y a la hora que sea, nos dirigiremos a comprar cestitas de chala, mantelitos tejidos y virgencitas y santitos de papel maché, además de figuras de la Telesita.
La excursión terminará con una alegre velada musical donde escucharemos 75.999 chacareras, 400 alegres bagualas, y 900 deprimentes zambas en las que se relatan las desventuras amorosas de los autores desde la más tierna infancia.
A medida que la gente se vaya quedando dormida, será cargada en los carros, y los que se hayan dislocado la mandíbula bostezando serán internados en la terapia intensiva de Doña Pachita, que recurrirá a sus conocimientos yuyísticos y milagreros, para devolverle al turista su sonrisa habitual o algo que más o menos se le parezca.

Y ahora, apuren ese ritmo tan santiagueño que está teniendo la posible adopción de Cachito, y muévanse un poco para conseguirla, che....
La foto es de este sitio y corresponde realmente a un pueblo santiagueño.

sábado, 15 de marzo de 2014

Casi nada

Ni siquiera termina una historia que pudiera contarse.
Fue menos que un sueño.
Más sutil que una lágrima.
Por decir cuán etéreo, puede creerse que no fue, ni siquiera.
Y sin embargo, tengo aquí las cicatrices...

Cicatrices de abandono que no queremos que ostente Cachito nunca más, y por eso les pido que me ayuden a conseguirle su hogar cuanto antes.

Un abrazo y hasta el sábado. Graciela

sábado, 8 de marzo de 2014

Confucio la tenía clara.

 



Encontré una cita traducida a partir de palabras de Confucio que me pareció muy rica, y muy pertinente para mil situaciones.
Invito a todos a reflexionar sobre ella:
Saber qué es lo correcto y no hacerlo, es la mayor de las cobardías.
Y pienso en cuántas son las circunstancias en que cobran especial valor estas palabras. Enumero algunas que se me vienen a la mente, y dejo la lista abierta para quienes quieran aportar sus propios ejemplos:
  • A la hora de elevar la voz por los animales, que carecen de ella.
  • A la hora de proteger a un niño del bullying, lamentablemente tan de moda.
  • A la hora de asumir una culpa y pedir perdón.
  • A la hora de asignar el crédito por un trabajo, a quienes de verdad lo merecen.
  • A la hora de denunciar a los corruptos.
  • A la hora de denunciar complicidades.
  • A la hora de negarse a participar en actividades poco claras.
  • A la hora de reparar daños, aun cuando se hayan provocado de manera preterintencional.
Y tantas, tantas otras veces...



Como sería cobarde no participar siquiera con el mínimo de espacio y tiempo requerido para intentar conseguirle un hogar a Cachito.
Un abrazo y nos vemos el sábado próximo.
P.S. : la imagen que ilustra el post es de Wikipedia.