Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 19 de julio de 2014

¡Qué los cumplas feliz!

Otro Cumpleaños del blog, ¡y van siete!
No puedo decir que haya crecido tanto, pobre, es medio oligo, nomás, pero no deja de ser mi querido rinconcito de libertad, para decir lo que se me antoje, sin tener que apegarme a las verdades de la ciencia, ni a las normas de la profesión.
Es mi lugarcito para ser tan desordenada, fantasiosa y despistada como quiera.
Y sobre todo para levantar mis banderas de amor a los animales, cuidado del idioma, valorización del humor y respeto entre los humanos, que  no es poco.
Aquí soy yo misma, y me encanta venir despojada de títulos y rótulos, solamente a contarles lo que me pase por la cabeza, sin censuras.
Por eso, cada año que pasa es motivo de alegría y consecuentemente lo festejo, con ustedes, mis amigos virtuales y reales.
Y porque confío en ustedes, es que les pido que me ayuden a premiar el infinito amor de Alelí, que espera todavía obtener la familia que merece.
Un abrazo, y nos vemos el próximo sábado. Graciela.

sábado, 12 de julio de 2014

Otro capítulo de "Un dios para cada uno"

Ya conocen ustedes mi libro, que les vengo presentando capítulo a capítulo en esta misma etiqueta, Hoy avanzo un pasito más.
Como recordarán ustedes, estamos visitando los dioses cultos, hoy conocemos uno más de ellos.

Capítulo 11.
El dios de la tía que leyó la Biblia.

Tradicionalmente casi toda familia católica de clase media tiene en su haber una tía solterona lo bastante desocupada y lo bastante aburrida como para haber leído la Biblia, en forma parcial casi siempre,  y en forma inteligente casi nunca. Porque lo que esa tía normalmente no tiene en su haber, es la menor pizca de conceptualización relativa a tanta lectura. Algo parecido a lo que advierten los autores en el prefacio de sus libros: cualquier semejanza con el espíritu del texto original es mera coincidencia. Es decir,  para resumir, que leyó, pero no necesariamente entendió; no obstante lo cual se autoerige en experta incuestionable sobre los más variados intríngulis teológicos; y apoyándose en ellos, ha deformado aplicadamente las escalas de valores, los credos, y las jerarquías, transformando  a su gusto todos y cada uno de los textos extractados de la Biblia, si no en su letra, por lo menos en su música. Es decir en el espíritu que aleteaba en cada párrafo antes de pasar por la feroz alquimia de su intelecto, a lo largo de todas y cada una de las circunvoluciones cerebrales puestas en juego para la lectura e interpretación de las Sagradas Escrituras. Sagradas escrituras por las que hoy no reclamarían derechos de autor ni Juan ni Lucas ni Mateo ni Marcos, por verse impedidos de reconocerlas.
 Anudar las perlas interpretativas de las lecturas bíblicas mencionadas, conduciría a un rosario más largo que la muralla china, y por cierto, sin su proverbial consistencia.
 Vayan algunas como obsequio a la curiosidad del que lee, a condición de que no se entiendan como insultos a su inteligencia.
Así, por ejemplo, si esa tía lea algo relativo al ojo por ojo y diente por diente, rememora de inmediato al INCUCAI y se representa acto seguido una Junta de oftalmólogos trasplantando retinas, o de odontólogos ejercitándose en  la moderna técnica del implante.
 Visualizar un bife corriendo por el comedor, en procura de la vaca que le dio origen, es su respuesta interna la expresión “resurrección de la carne”.
La Parábola de los Talentos, maravilla de maravillas, no evoca para la tía que leyó la Biblia una rendición de cuentas por los dones recibidos de Natura. No se relaciona, para ella, en ningún caso con el balance de lo realizado, ni con la medición de la fecundidad o esterilidad de una vida… Pues no, nada de eso, esta dulce niña lee todo apoyándose en lo literal, y por ende, esta parábola pasa a ser la publicidad de un sistema bancario. La multiplicación de los talentos no es otra cosa que la capitalización de los intereses, y en suma, esta narración apologiza la capacidad financiera de algunos feligreses, y ridiculiza la falta de previsión de los derrochones que se equivocan de inversión, o peor aún, que ni siquiera se acercan al Sagrado Recinto de la Bolsa.
En algún otro lugar de las escrituras, los azotes a los mercaderes del templo no tienen para la tía, nada que ver con un dios ofendido por la desacralización y envilecimiento de su casa de recogimiento, sino más bien con una campaña de control de precios y calidad bromatológica. Ella cree a pie juntillas que los castigados eran evasores de impuestos, o tal vez contrabandistas de mercadería trucha; y ve asomando del bolsillo de ese Cristo enfurecido, una orden del juez municipal de faltas contra vendedores ambulantes no debidamente registrados en la Cámara de Comercio.
Aquella otra parábola del Sembrador, la hace internarse en largas disquisiciones edafo-agronómicas, de las cuales extrae la vibrante conclusión que expresa meneando la cabeza:
-“No es cuestión de sembrar en cualquier parte, si la tierra es pobre, debe ser antes fertilizada”.
 Y en un alarde de coherencia, la va abonando por doquier, con las orgánicas deposiciones de su cerebro, que ha leído, digerido y fermentado debidamente las escrituras, a los solos fines de crear así un dios a su medida: reglamentado, pautado, con libreto, cuasi científico, cuasi-histórico y cuasi-comprensible.
Un dios paralelepipédico, como sus elucubraciones mentales; muy pedante, como se ha ido volviendo ella, al crecer de su conocimiento teológico; y por sobre todas las cosas, muy enigmático e impredecible, ya que nadie puede imaginarse siquiera, en que ha de transformarse a lo largo del sorprendente camino que debe recorrer entre los ojitos, ávidos lectores de la Biblia, y la boca, hábil tergiversadora de cualquier interpretación medianamente aceptable, o lógica, o posible.
Hemos de asumir al menos, que este dios tiene algo que lo hace muy humano: el cúmulo de sus contradicciones.
En definitiva si no hemos de venerarlo, al menos mirémoslo con la benevolencia con que vemos la incongruencia de nuestros hermanos Homo sapiens sapiens, y esperemos sus inconductas con divertida afabilidad, aunque sólo sea con la secreta esperanza de merecer para nuestras propias gansadas la misma generosidad.

Y si hay un dios, que se haga cargo de una buena vez de conseguir un hogar para Alelí, a ver si me convence de su existencia.

Un abrazo y nos vemos el próximo sábado. Graciela,

sábado, 5 de julio de 2014

¡¡¡Qué bonita zamba!!!!

                                     


Hoy estaba escuchando música folclórica, y una zamba me trajo a la memoria una anécdota de hace muchísimos años, cuando el Bochi todavía estaba entre nosotros, y juntos encontrábamos a diario motivos de risa en todo lo que pasaba a nuestro alrededor. Porque siempre fue para nosotros, los tres hermanos, el humor, un salvavidas.
Les cuento la anécdota, pues.
Escuchaba yo una zamba que en algún momento dice: "frente de adolescente..." como parte de una descripción amorosa de una campesinita del que el autor se declara enamorado.
Y cuando yo le dije a mi hermano "¡qué linda letra!", él me retrucó:
-¿Te parece linda? Yo cuando escucho lo de la frente de adolescente, ¡sólo me imagino un montón de acné!
Y sí, mi hermano era terrible con sus salidas...y cómo extraño todavía esas ocurrencias, que me hacían reír tanto...
Pero para que ustedes no estén melancólicos ni solitarios, el mejor seguro es adoptar a Alelí, que está cada día más linda y más deseosa de llevar felicidad a un nuevo hogar. No la olviden, por favor.

 Un beso, y hasta el próximo sábado. Graciela.
La foto ha sido tomada de wikipedia.

sábado, 28 de junio de 2014

Un dato interesante.

Hace bastante tiempo atrás hubo un episodio de envenenamiento masivo de perros en algunos barrios de la ciudad, y por supuesto, los proteccionistas nos movilizamos de mil maneras.
Hoy recuerdo una conversación que tuve por esos días con una autoridad policial, que traigo a cuento, porque es un argumento más a favor de la tolerancia y el cuidado de los perros callejeros. 
No lo comenté antes, porque siempre tengo tantas ideas entre manos, que sobrepasan mi capacidad física para ponerlo todo por escrito.
Pero paso a contarlo ahora, porque siempre es actual.
Cuando comenté el tema con un policía de cierto rango, él dijo:
-Nosotros estaremos alertas, pero que también lo estén los vecinos, porque por lo general cuando alguien sale a librarse de los perros comunitarios y callejeros, es porque están preparando robos domiciliarios en la zona, y no quieren que los perros den la alarma. Ellos son muy guardianes cuando se aquerencian.
Y repito, esto no lo dije yo, sino un hombre con mucha experiencia en el tema.
Como corolario, puede decirse que no sólo los animales en situación de calle se benefician con nuestra protección, sino que la retribuyen de maneras que nos pasan muchas veces desapercibidas y nosotros también nos beneficiamos en esa relación.
A ver qué dicen ahora los que se aparecen en nuestras manifestaciones pro-vida, con el idiota discurso "los perros sin dueño molestan". ¿De qué se van a disfrazar ahora?
Y para ser agradecidos con tan importante servicio, ¿quién adopta a Cachamai?
Un beso y hasta el próximo sábado, Graciela.

sábado, 21 de junio de 2014

Un ensayo inolvidable.

Los que tenemos la ocasión de pisar algunas veces los escenarios, en mi caso con la danza, tenemos siemrpe decenas de anécdotas, tanto del momento en que estamos en ellos, como de las prácticas y ensayos previos.
Y son más que jugosas, no sé por qué todavía no les conté ninguna. Pero empecemos hoy.
Eso sucedió cuando estaba ensayando un mambo, con Javier, y en el medio de la coreografía, en un momento dado, bajábamos ambos a una posición en cuclillas, con las manos enlazadas, y desde ese lugar, estirábamos  alternadamente las piernas, en posiciones cruzadas, y al ritmo de la música.
Obviamente, el equilibrio es en ese caso precario, y cada uno depende del otro, ya que nos apoyamos ambos en las manos entrelazadas.
Traten de imaginar la situación aunque no es fácil, claro, tener la pintura exacta. 
Lo cierto es que en medio del mambo, se sintió "¡zzzipppp!", y Javier, se llevó las dos manos a la cola, porque su pantalón se había rasgado de arriba abajo. Claro que eso significó, soltarme, con lo cual reboté de espaldas en el piso, y allí me quedé desternillándome de risa, mientras el resto de los bailarines no entendían nada, y preguntaban "¡¿Qué pasó?!" 
Es que había que ver a Javi, medio desnudo, tratando de cubrirse el traste, y yo panza arriba en el suelo sin poder parar de reírme.
Fue un ensayo memorable, ¿no les parece?
Como memorable será el día que decidan llevar a Alelí hasta su hogar para hacerla miembro de su familia.
Un abrazo y nos vemos el próximo sábado. Graciela.  
P.S.: Lamento no tener la foto de ese momento, pero la compenso con otra mía bailando salsa.

sábado, 14 de junio de 2014

Un par de chistecitos.


Hoy se me ocurrieron un par de pavadas para compartir, inspiradas en mi colección Se comenta que, del blog de Geología.

Por supuesto acá no son relacionados con esa ciencia. Veamos qué les parecen:

Se comenta que...

...tenía tan mala suerte que al verlo, los gatos negros se cruzaban de vereda.

...era tan feo que cuando sus padres se divorciaron, se demandaron mutuamente para entregarle la custodia al otro.

Les aclaro, que nunca sería ése el caso con una hija del corazón como sería Aleli, en caso de adoptarla.
Un abrazo y nos vemos el próximo sábado. Graciela




sábado, 7 de junio de 2014

En mi próxima reencarnación...




Les voy a contar una anécdota de la vida real, que ocurrió hace muchos años, un día en que volvía en colectivo desde Río Cuarto, con otro docente que también daba clases allá.
Obviamente, más de tres horas de viaje dan para hablar muchas pavadas, y ese día no sé cómo terminamos hablando de los árboles que veiamos por las ventanillas.
Yo amo los árboles, de modo que como un homenaje a su grandiosidad se me ocurrió decir:
-En mi próxima reencarnación quiero ser árbol...
-Te van a "mear" los perros- fue la pedestre respuesta de mi compañero de viaje.
¿Se les ocurre una peor manera de arruinar el embeleso generado por un paisaje de la más absoluta belleza?
En fín, eso pasó tal como se los cuento, y espero poder contar muy pronto cómo fue que Candela consiguió un hogar.

Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.