Y a propósito de este cuento, les debo para otro post, una anécdota del evento en que se presentó la antología.
PAPÁ OSO
VERDE
por Graciela L.Argüello
para el Bochi (in memoriam)
Hubo una vez una niña, que
quizás fui yo misma, que tuvo una infancia sin hambre y sin frío de la piel
hacia afuera, pero no del corazón hacia
adentro.
La suya fue una infancia
sin papá...
Era pequeña y solitaria,
hasta cuando cantaba, saltaba y reía, como todos los chicos. Y cuando creció,
escribió un diario de lo que le pasó en la infancia.
Y yo leo ese diario, como
si leyera mi historia, o la historia de cualquier niño solo. Tal vez tu
historia, mujer callada. O tu historia, hombre gris. O la tuya, viejecito
cansado...
PRIMER
DÍA DE CLASE CUANDO YO ERA CHICA
Hoy fui a la escuela, me
llevó mi mamá y me dejó ahí. Tenía que irse a trabajar a la oficina.
Había muchos chicos con
delantales de colores. Los nenes tienen delantales celestes, y las nenas,
rosas. Muchos nenes lloraban y se quedaban con sus mamás que no se iban para
que no lloraran más.
Yo también lloraba porque
no tenía mis juguetes y no me gusta la escuela y me quería ir a mi casa, pero
mi mamá no estaba porque se había ido.
La señorita quiere que le
diga tía y dice que se llama Ofelia. Es buena, pero no es mi mamá, ni es mi
tía. Entonces yo pienso que en mi casa mi mamá viene recién a la hora de comer,
así que no la voy a extrañar hasta que sea la hora de comer. Pero acá tampoco
está mi oso verde.
Porque yo tengo un oso
verde con la panza roja. Es chiquito y manso, con un cascabelito en el cuello. Él
me espera en mi casa y los dos jugamos juntos. Yo no quiero jugar con todos
estos chicos más grandes que yo, quiero jugar con mi oso verde.
AL
RATO EL MISMO PRIMER DÍA DE CLASE CUANDO ERA CHICA
Ya se han ido los chicos, y
la señorita me cuida porque no me vino a buscar nadie. Cuando venga mi tía, me
va a llevar a mi casa y yo voy a buscar a mi oso verde que debe estar muy
triste, solito en mi pieza.
Mi mamá va a estar en casa
pero tiene que hacer cosas de la oficina, así que voy a contarle a mi oso verde
que tuve miedo, y que lo extrañé porque
lo quiero. Le voy a decir a mi oso verde que no quiero volver a la escuela, que
me gusta más jugar con él, sentada en el almohadón floreado y sin hacer ruido,
porque mi mamá, pobrecita, trabaja y trabaja.
OTRO
DÍA EN LA ESCUELA
Cuando no vengo a la
escuela me aburro en mi casa, y me moriría si no tuviera mi oso verde que es
muy lindo y muy bueno. Las muñecas son lindas, pero no me quieren tanto. ¡Mi
oso verde es mi oso verde!
Yo le conté que en la
escuela hay una osita rosada, y él la quería conocer, pero yo no quiero
llevarlo, para que me quiera a mí sola.
Mi oso verde es el único
que está siempre y siempre conmigo, y no trabaja en ninguna oficina, por eso
quiero tenerlo para mí sola. Cuando se lo expliqué me entendió, y ya no quiere
ir a la escuela con ninguna osita rosada. Si mi mamá fuera oso también me
entendería, y no iría a la oficina y jugaría conmigo. Pero mi mamá es mi mamá y
mi oso verde es mi oso verde...
OTRO
DÍA CUALQUIERA DE MI INFANCIA
En la escuela hay un nene
rubio que viene el papá y lo busca. ¡Es de lindo ver cómo queda de chiquito al
lado de su papá! ¡Es de lindo ver cómo el papá se agacha desde tan alto para
arreglarle el moño a lunares del guardapolvo! ¡Es de lindo verlo irse con su
papá!
Yo también tengo un papá,
pero no lo veo, porque trabaja en la China. Viene una vez cada tanto y me saca
a pasear en su auto, y me compra cubanitos de dulce de leche, pero a mi mamá no
la lleva porque... no sé por qué...
Es que están cansados de
trabajar tan lejos, y no se saludan porque están demasiado cansados, como yo
cuando me duermo sin decir buenas noches.
Yo querría ser un nene
rubio con un papá. O mejor yo querría ser yo, pero con mamá y con papá. Yo
querría que trabajaran menos y me quisieran más.
¡Ojalá mi papá trabajara en
la oficina con mi mamá!.. O si no, ¡ojalá nos fuéramos todos a la China!
UN
DÍA MUY TRISTE EN MI INFANCIA
Hoy se murió mi oso verde.
Yo jugaba con él y se le rompió una oreja, pero yo lo quiero igual. Lo dejé y
cuando volví de la escuela no estaba, porque mi mamá que es mala me lo había
matado. Yo lloraba y lloraba porque mi oso es el único que me quiere.
A la noche, mi mamá me
trajo el oso todo cosido, porque no estaba muerto, sino que lo habían operado
para arreglarle la oreja. Mi oso verde está más lindo que nunca, y habla y
habla, mientras yo le cuento que hoy lloré mucho porque me quedé sola, y ahora
sé que sin mi oso me muero de pena.
Oso,
Osito, ¡nunca te vayas a trabajar a la
China!. O si te vas, yo también me voy. No me dejes vos
también, Osito querido.
OTRO
DÍA
El nene rubio que tiene un
papá que lo busca, me dijo que yo era muy rara porque hablo con mi oso. Él dice
que los osos no hablan. Es que él, pobrecito, no tiene un oso como mi oso
verde. Yo se lo dije y él me contestó que le va a preguntar a su papá, porque
los papás saben todo. Mi papá que está en la China, ¿sabrá también de todo?
Si la China quedara cerca, yo se
lo preguntaría, pero como está más lejos que el cielo, se lo voy a preguntar a
Papá Oso Verde.
AL
DÍA SIGUIENTE
Papá Oso Verde no contestó
nada y miró por la ventana, como hace siempre que no sabe qué decir. Él no supo
qué contestar y yo no tengo a quién más preguntarle, así que me voy a ir a
dormir, pero antes le voy a pedir a Dios, que puede hacer de todo, que traiga
más cerca a la China,
para que mi mamá y mi papá no estén tan solos, y yo los tenga a los dos.
DESPUÉS
Hoy va a venir mi papá y me
va a llevar en su auto. Mi mamá me ha puesto bonita porque quiere que mi papá
sepa cuánto me cuida. Mi mamá no se pone contenta como yo cuando mi papá me
busca.
Ella tiene miedo de que yo
me vaya con él a la China,
y entonces me dice que no me vaya porque él es muy malo. Yo no sé si es malo,
pero me gustaría tenerlo conmigo para mostrárselo al nene rubio que tiene un
papá que no trabaja en la
China.
Yo me acuerdo de que antes
de que mi papá se fuera, él y mi mamá se peleaban, y creo que se portaba mal,
porque mi mamá lloraba. Pero a lo mejor no es malo, y ahora que tiene un
trabajo lejos nos quiere más.
Yo lo quiero aunque no se
lo diga a mi mamá, porque yo sé que si no viviera en la China, me llevaría a la
escuela, y también sería lindo verme tan chiquitita, al lado de él, tan alto...
También lo quiero porque
sabe silbar. Mi mamá no sabe silbar. Mi papá se ríe mucho cuando me lleva a
pasear. A mí me parece que mi mamá no se sabe reír. Yo aprendí lo mismo, y a
veces me río con mi Oso Verde.
OTRO
DÍA DISTINTO
Mi mamá está triste, y dice
que tenemos que ir a los Tribunales. Yo no sé qué es eso, pero debe ser un
lugar muy feo porque ella llora.
Mi mamá me dijo un montón
de cosas que tengo que decir cuando vayamos, porque si no, me van a llevar a
otra parte sin ella. Yo no quiero ir a ningún lado sin ella, aunque creo que
sería a la China
con mi papá.
Yo no quiero ir a la China con mi papá si mi mamá
no va. Lo que yo quiero es que estemos los tres y el Osito, pero cuando le
nombro a mi papá, mi mamá se enoja muchísimo. Entonces no le puedo explicar
nada. Al final siempre me quedo callada, y siento como cuando no puedo tragar
los remedios de pastilla grandota. Como cuando se me trancan y siento un dolor
acá, adentro del cuello.
Después de un rato viene mi
Papá Oso Verde y me hace reír de nuevo.
EL
DÍA QUE FUI A LOS TRIBUNALES
Yo no sé por qué mi mamá
lloraba y lloraba, porque los Tribunales no son nada malo. A mí me gustaron:
son como un montón de oficinas juntas en un edificio grandote y lindísimo que
tiene escaleras al medio y como toboganes (mi mamá dice "rampas") en
la entrada.
A mí me gustó sobre todo la
pieza del juez, que es un hombre muy serio, pero que pregunta y pregunta. En
esa pieza había unos sillones enormes de cuero marrón, que a mí me gustaron
mucho. Me puse a saltar sentada como hago en los sillones azules de mi casa,
creyendo que no me miraban, pero me estaban viendo, y me retaron, igual que en
mi casa.
Estaban mi mamá y mi papá y
otros señores que le hablaban al juez, y que a cada rato parecían enojados. Yo
me empecé a aburrir y entonces lloré un poquito. Después me preguntaron cosas
de lo más tontas. Me preguntaron si quería más a mi mamá o a mi papá. Yo quería
decir que los quería a los dos, y que me gustaba estar con los dos, porque mi
papá me leía versos de un libro que tenía, y mi mamá me pone la bolsa de agua
calentita en la cama. Porque mi papá me llevó una vez a un lugar donde un señor
tocaba en el violín una música tan linda como si fuera del cielo, y mi mamá me
hace bombas de papa...
Pero no dije nada, porque
vi la cara de mi mamá, que parecía como pidiendo que la quisiera más, y
entonces dije que me quería ir con ella.
Después todos nos fuimos, y
mi mamá me preguntó: ¿ahora por qué llorás?
MESES
DESPUÉS
Pasa mucho tiempo, y
siempre mi mamá va a los Tribunales, a veces me lleva a mí, pero yo me aburro y
no entiendo de qué hablan, y me asusto mucho porque ella y mi papá a veces se
gritan cosas feas.
Pero por lo menos aprendo
palabras difíciles, que después le cuento al nene rubio, y me siento
importante. Algunas veces tengo que inventarle explicaciones, porque yo tampoco
sé qué quieren decir. Pero me divierto mucho cuando le cuento. Aprendí
"Palacio de Justicia", que es como decir Tribunales. Y aprendí
"audiencia" que me parece algo de la radio. Y aprendí "patria
potestad" que no sé qué significa, pero debe ser algo del Himno o de los
próceres que nos enseñan en la escuela cuando hablan de la patria.
CUANDO
YO ERA MÁS GRANDE
Hoy se decide si me quedo
con mi mamá o con mi papá. Como ya tengo seis años, mi mamá me llamó para
explicarme "cosas que ya puedo entender", pero que igual no entiendo.
Dice que no puedo estar con
los dos porque ellos no quieren estar juntos, y entonces el juez va a decir con
cuál me quedo.
Cómo va a saber el juez, es
algo que yo no entiendo. Pero mi mamá dijo que tengo que pedir que me dejen con
ella, porque mi papá es malo. ¿Será malo? Las mamás nunca mienten. Debe ser
malo, aunque yo no me dé cuenta...
AL
DÍA SIGUIENTE
Ayer todos lloraban, y yo
también, pero no sé por qué. Al final el juez dijo que me quedara con mi mamá.
Cuando salimos de la pieza de los sillones, mi papá vino a decirnos que se iba
de viaje por mucho tiempo y muy lejos, y que se quería despedir. Yo la miré a
mi mamá, y ella me miró enojada, así que no dejé que mi papá me besara, porque
ella dice que es muy malo.
A mí me dio mucha pena por
los dos, porque mi papá parecía que quería llorar cuando no le di un beso. Y mi
mamá parecía como de cartón y su mano era un hielo.
Y yo me sentía como si me
ajustara la ropa, y quería quedarme para siempre ahí, antes de que mi papá se
fuera para un lado, y nosotras para otro.
A
LA NOCHE
Hoy me acosté con mi Oso
Verde, y no sé por qué, no pude contarle nada. Me acordaba de mi papá y de sus
ojos cuando no me animé a besarlo, y besaba y besaba a mi osito hasta que me
dormí llorando. No sé por qué.
HOY,
HOY CON LLANTO
Hoy mi padre ya es casi
olvido. Murió siendo yo una niña hace más de mil años. Murió lejos de casa, sin
que le diera aquel último beso, y yo no recuerdo ni siquiera cómo era su cara.
De él no me ha quedado nada, ni una fotografía.
No sé cómo era mi padre,
nunca lo conocí, pero las únicas cosas que hoy me llenan los ojos de lágrimas
son: escuchar a Piero cuando canta "Viejo, mi querido viejo"... y ver
a un niño con un oso de felpa.
Y si ustedes piensan que les hace falta un oso verde, pero están demasiado crecidos para un peluche, ¿por qué no adoptar al Gordo Lucas, que también necesita una familia?
Un abrazo y nos vemos el próximo sábado. Graciela.