Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 22 de noviembre de 2008

¡VAYA, VAYA, SI NI PAREZCO YO!




Últimamente me ha dado por revolver viejos papeles, y encuentro cosas que me sorprenden a mí misma. En este caso, es una de mis confesiones con el alma desnuda, escrita en uno de los tantos viajes solitarios que forman parte de mi profesión.

Lo comparto porque le encuentro una cierta belleza, aunque no tenga nada de alegría.

O sea se le puede sacar una moraleja : ¡¡¡SI LA TRISTEZA ES BONITA, VAMOS A DISFRUTARLA!!!!

PREGUNTAS

Hoy es mi pregunta una sola:¿puede volverse atrás el reloj de sentimiento?

¿Pueden, quizás, recuperarse las viejas sensaciones?

¿Los temblores, las ansias, el deseo? ¿Puede recobrarse acaso tanto tiempo perdido?

¿Se puede volver a querer lo que fue tan querido?

¿O pueden más los agravios, las heridas, los duelos?

¿Las aguas de tanto llanto, se llevan todo el amor de antaño?

¿Nada resiste acaso a la angustia, el fracaso, la soledad, el miedo?

¿No se puede ya, reiniciar el vuelo?

¿No será posible un día, desandar los caminos, revertir los relojes, desanudar olvidos?

¿Existirá la manera de destejer la tela asfixiante y hostil del engaño, el adiós, la decepción, el hastío?

¿Habrá una manera de desafiar imposibles y desenterrar pasados más gentiles y amigos?

¿Podrá reinventarse el misterio, la plenitud, el sueño?

¿Pueden ser rescatadas las sutiles alquimias que se hicieron rutina?

¿Pueden reinaugurarse la esperanza, el amor, la alegría , los besos?

¿Cuál es el insondable secreto? ¿Cómo, cómo volver?

Y si volver pudiera, ¿adónde volvería?

¿Cuánto de mi historia hoy deshilaría?

¿Unas horas, un día? ¿Antes, tal vez, de la final cachetada?

¿O volvería diez años, a instalarme en la mitad de otra historia querida, que dejaba afuera el dolor, pero también casi toda la vida?

¿O más aún, a encontrarme con un pseudoamor que, no obstante, fue el salvavidas en el peor de mis naufragios?

Si pudiera, ¡tan sólo si aún pudiera!

Si no estuviera todo tan remoto y destruido.

Si quedara un refugio entre tantas y tan terribles ruinas, mi reloj, sin embargo, volvería hacia atrás por lo menos veinte años.

Cuando aún era tiempo, cuando había esperanzas.

Cuando hasta el dolor dolía de manera distinta.

Cuando era ingenua la pena, e inocente la risa.

Cuando las heridas eran apenas una marca en la piel. Cuando no había estas llagas antiguas que sangran un poco más cada día.

Cuando por cada tristeza, florecían aún muchas más alegrías.

Cuando aún habría sido posible buscar consuelo en tus brazos y llorar contra tu pecho querido.

Santa Rosa de La Pampa, 22 de mayo de 1996.

P:S: como yapa, y en una línea por completo distinta, pueden pasar por el blog del Pulpo a leer una contribución que hice allí como profe invitada.

Y ahora vayan a disfrutar su tristeza, su alegría o lo que tengan a mano, hasta el próximo sábado, cuando nos encontraremos con algo bien distinto porque este blog es surtidito como rejunte de galletas al final del picnic.

Un beso. Graciela

4 comentarios:

Steki dijo...

Hola Graciela!
Cuánta tristeza y cuánta nostalgia.
Yo he aprendido a dejar el pasado en su lugar. Aunque te cuento que no me fue nada fácil.
A la noche paso por lo del Pulpo.
Un abrazote cordillerano para ti.
BACI, STEKI.

Graciela L Arguello dijo...

Hola, Steki , en efecto el pasado está en su justo lugar. Fijate en la fecha de ese texto, es bastante antiguo ya. Es sólo que me gusta desde lo formal, eso es todo.
Un beso, Graciela

Terox dijo...

Graciela, hermoso texto. Hay veces que uno necesita sentirse de esa forma...

Y hablando del tiempo, también está la posibilidad de adelantarse algunos años. ¿Te hubieras ido 10 años hacia adelante en el 96?

Un saludo para todos... (Layka, Rolf y Vos).

Graciela L Arguello dijo...

Hola, Terox Buena pregunta. Viajar hacia adelante...
A veces lo desearía, pero sólo por curiosidad, para ver cómo termina todo... Pero en ningún caso saltearía lo vivido, porque al fin me hizo ser lo que soy. Que no será mucho, pero me gusta igual.

Aunque, si lo pienso dos veces, no sé si por casualidad o qué, pero elegiste un año de aterrizaje (2006) que tuvo muuuuuchísimas cosas buenas. Aunque obviamente, por formar parte de la vida real, también tuvo momentos que prefiero olvidar.

Saludos también desde aquí para ustedes. Graciela.