sábado, 22 de diciembre de 2018
Un cuentito hipercorto.
sábado, 16 de junio de 2018
Así habló el diputado.
sábado, 15 de marzo de 2008
HIPERCORTO CON FE DE ERRATAS
En este caso es un cuento hipercorto que se publicó en 1995 por selección en concurso.
Aparece en una pequeña antología que se llama Nuevos Cuentistas Argentinos, de la editorial Red Literaria Sur, y ocupa la página 51.
Cuando publiqué DESVIDA, que forma parte de esta misma antología, por error lo atribuí a una publicación diferente (aquélla en la que figura CAMINO)
Por esa razón, en su oportunidad quedé involuntariamente en deuda con el escaneo de la tapa y de la autodedicatoria. Incluyo ahora ambas cosas. para subsanar el error,


Por otra parte volviendo a la escala gustométrica que inauguré con CAMINO, atribuyo a esta pequeña narración un vibrante 8, porque a mí personalmente me gusta tanto como ESA MUJER, y ya dijimos que la escala gustométrica no apunta a la calidad objetiva sino a la apreciación subjetiva.
EL GRAN AMOR
Por Graciela L.Argüello

Él tenía esa manera tan gentil de despertarme. Dulce y tierno comenzaba a acariciar mi pelo, y a susurrar dulzuras en mi oído. Cuando yo empezaba a despertar, me abrazaba lleno de cariño, y recorría mi cuerpo con sus manos aladas.
Él tenía esa costumbre tan sublime de murmurar mientras me arrancaba del sueño para hacerme suya en mitad de la noche, horas antes del amanecer.
Ya se había hecho como un mágico ritual, que cada día, con esa forma tan suya, tan romántica y al mismo tiempo tan apasionada, comenzara a hacerme el amor, trayéndome a la realidad en el centro de su abrazo, a las dos o tres de la mañana...
.....
-Yo me levanto cada día a las 5 y 30, Sr. Juez, por eso lo encontraron enterrado en el jardín. ¡Es que tenía tanto sueño!...
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Con este cuento queda ampliamente demostrado que mis ficciones no son autobiográficas en absoluto.
Efectivamente, quienes me conocen saben muy bien que:
1. No soy una asesina. Y ni siquiera por un tema ético, sino por asquito nomás. No puedo ni ver sangre.
2. No soy capaz de agarrar una pala ni siquiera para ocultar un cadáver en el jardín.
3. Pienso que si alguien es capaz de despertarme en cualquier hora de la madrugada en la forma que aquí se describe, se hace acreedor a cualquier clase de monumento pero en ningún caso será funerario.
Muy por el contrario, se le taparán los piececitos, y se lo mantendrá contento.
O sea que es una ficción sólo ficción y nada más que ficción.
Pero la idea me pareció divertida: un cuento melosamente titulado El gran amor que termina con semejante barrabasada.
Como sea, un consejo a mis lectoras: es mejor tener sueño al otro día, que dormir toda la noche de un tirón y sin ninguna clase de interrupciones.
La foto que adjunto no es ni siquiera de mi jardín, de modo que no se pongan a excavar buscando oscuros secretos en él.
Y como siempre digo: pasen el mejor fin de semana que puedan y con quien quieran.
No olviden a los perritos y gatitos que esperan hogar y que les pueden regalar bellas aventuras una vez que los incorporen a su familia. Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.
sábado, 24 de noviembre de 2007
OTRO HIPERCORTO
Sucede que precisamente al publicar Camino, Alebé comentó que tenía un cuento que había ganado una mención y que “todavía le gustaba un poco”, lo cual me pareció una definición magistral
Efectivamente, muchas veces cuando pasa el momento, casi no nos reconocemos en lo que dejamos escrito. Hay cosas que definitivamente no nos gustan, y cosas que atesoramos como pequeñas joyitas de nuestra inspiración.
Esto ocurre porque pasado el tiempo, cualquier texto parece adquirir nuevos significados que trascienden la intención original, y que se develan por sí mismos, sorprendiendo al propio autor.
Ese aporte de Alebé me sugirió generar lo que llamaré la “escala gustométrica” que no tiene nada que ver con la calidad objetiva del cuento, la poesía o lo que sea, sino con la sensación vaga, subjetiva, cambiante e indefinible que precisamente es gustar o no gustar
Usaré para ello la habitual calificación de 1 a 10 y me comprometo a no torturarlos con mis aplazos.
En esa escala, este relato alcanza un modesto 6, y retroactivamente califico Camino con 7, y a Esa mujer, le otorgo un 8.
Una y otra vez renunciaba a sus diminutas aspiraciones, como si se resignara a no tener un imperio.
En primer lugar, renunció a ser amada, después renunció a enamorarse, con el tiempo también se resignó a no crecer.
Y es así que alcanzó esa extraña vejez que hoy ostenta, sin haber sido antes adulta, y sin haber conocido el amor.
Es muy probable que Plácida pase a la historia como la única persona que espera la muerte sin haber estado antes viva
Este cuento fue dedicado a una persona que amé profundamente, pero cuya vida transcurrió tan protegida y tan estilo siglo XIX que mil veces me pregunté qué rara magia le permitía ser una persona aparentemente feliz, satisfecha y en paz consigo misma.
Mil veces también me respondí que tal vez el secreto era precisamente no pedirle nada a la vida, sólo vivirla mansamente, colocando su caudal de amor en nosotros, sus sobrinos primero, y mis hijos después.
Su no crecer tuvo que ver con no salir del nido, en ningún caso con detenerse en el desarrollo, porque era lúcida como el que más, y lo demostró sobradamente cuando .de verdad era importante.
La paz que emanaba de toda su persona hizo que un día mi primogénito al ver a la Hermana Bernarda, suspendiera el zapping por un rato, y ante mi asombro por su aparente interés culinario aclarara:
-“Me importan un pomo sus recetas, pero me gusta verla, porque su serenidad y dulzura me recuerdan mucho a la Chicha”
Y tenía razón, porque salvo por el detalle no menor de que la Chicha era una mujer hermosa, se parecían ambas en su modo paciente y gentil.
Este cuento fue, pues un homenaje a la placidez de mi inolvidable tía, que por eso en la ficción se llamó precisamente Plácida. Y fue tanta su placidez que pareció pasar por la vida de puntillas, lo que casi fue como no pasar. Sin embargo al irse, también sigilosamente, pudimos comprobar que ese tránsito tan leve, había dejado profundas huellas en todos los que ahora la recordamos con tanta ternura.
Y para hacerle del todo justicia, debo decir que cuando lo creyó necesario, a diferencia de Plácida, la Chicha sí supo desempolvar armaduras para pelear contra los molinos de viento, pero eso ya es parte de otros recuerdos, que tal vez lleguemos a compartir…
No olviden a los perritos y gatitos que esperan hogar y que les pueden regalar bellas aventuras una vez que los incorporen a su familia. Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.
sábado, 1 de septiembre de 2007
AHORA TE CUENTO
El género “Cuento Hiper-corto”, como yo lo llamo, es particularmente difícil, porque exige un delicado equilibrio entre la falta de información que lo haría incomprensible, y un exceso de detalles que lo haría demasiado extenso para entrar en esta categoría. Muchas cosas ni siquiera se mencionan, sólo se sugieren, a veces muy sutilmente.
Precisamente porque es la empresa tan difícil, me empecino en ella, desde que descubrí a Ana María Shua, a quien considero absolutamente genial en este estilo.
Salvando las siderales distancias, presento ahora uno de mis propios intentos de lograr una síntesis ajustada y llevadera.
CAMINO. Es un Cuento hiper-corto, seleccionado por concurso para integrar la Antología EL INTERIOR Y SUS ESCRITORES, (página 10) de Ediciones Nubla, publicada en enero de 1999
Incluyo aquí el escaneo de su tapa para que puedan reconocerla en el improbable caso de que vean el libro por allí, tal vez en una mesa de saldos editoriales o de venta de libros por kilo. No lo busquen en las estanterías de best sellers, porque nunca es ése el destino de mis obras. 
Como en esta misma antología está incluido un cuento de mi hijo Guille, cada uno se auto-dedicó un ejemplar, y también se lo dedicó al otro. (Como verán lo mío no es demencia senil, sino que viene desde hace mucho, y además está escrito en los genes, con clara transmisión hacia el Pulpo) Ya que las dedicatorias me parecen divertidas y son, por otra parte una prueba de que nuestro contrapunto es muy antiguo, las he escanedo también para compartirlas con todos ustedes. Ese tal Rolf que se menciona, es mi hijo Siberian Husky, cuyo nombre completo es Federico Alfonso. 
El cuento de Guille, que forma parte de la Antología, y un poco de su historia aparecerán próximamente en otro post.
CAMINO por Graciela L.Argüello
Golpeó una puerta. La puerta equivocada. Gritó un nombre. Un nombre que no fue escuchado. Tendió la mano, cuando nadie miraba. Llamó a un ángel. Los ángeles no existen. Buscó el Lucero. El Lucero no brillaba. Entonces, se encogió de hombros y echó a andar, sin creer más en nada...
Desde ese momento y hasta hoy, transita las noches enfundada en una minifalda de cuero, sobre altas botas coloradas, enarbolando una enorme sonrisa que es la peor mentira de su boca pintada.
FIN
Este cuento quiso ser un merecido homenaje para esos millones de seres indefensos, heridos, vulnerables y marginados, que tienen sin embargo el coraje de aferrarse a la vida a cualquier costo, y pagando el precio que tengan que pagar. Ojalá la vida les dé alguna vez su revancha… Fue escrito en 1998 y nació de un dolor tan profundo como para hermanarme con todos los seres que sufren, pero siguen adelante, esgrimiendo como escudo lo que tengan, a veces solamente su cuerpo.
P.S.: Recuerden que cualquier cosa que quieran usar de este blog debe incluir la mención de la fuente, porque tiene protección de propiedad intelectual





