Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 23 de noviembre de 2019

En el Día de la Palabra






Este 23 de Noviembre es el Día de la Palabra, instituido en Madrid por el Museo de la Palabra, y en su transcurso, los Embajadores de la Palabra, realizamos acciones por la paz y contra la violencia.
En mi caso, participo presentando un documento que en su momento fue utilizado como disparador de debate en un taller de voluntariado.
Lo comparto por si les resulta útil.
DIFUSIÓN DE IMÁGENES VIOLENTAS EN LAS REDES SOCIALES.
Documento base para discusión                                     por Graciela L.Argüello

INTRODUCCIÓN
Nadie duda ya de que el Siglo XXI es el tiempo de la comunicación expeditiva y globalizada.
Pero por eso mismo, las comunicaciones son cada vez menos privadas y personales, para convertirse en mensajes cada vez más masivos y virales, que difunden  cualquier información sin filtro alguno. Es por eso que urge tomar conciencia de la propia responsabilidad al subir contenidos, sean ellos originales o replicados, tanto a las redes sociales – léase facebook, instagram, twiter, rengram, blogs, etc- como a los grupos de chat de Whatsapp.

PRINCIPIOS GENERALES
Hay muy diversos criterios que se deben aplicar según sea el tipo de contenido de que se trate, o de la red a utilizar. No obstante, para todos los casos, cualquiera sea el carácter de la comunicación, los primeros filtros a aplicar son:
1.      Veracidad. Nunca debe repetirse, compartirse o viralizarse una publicación sin antes comprobar su legitimidad. De no saber cómo hacerlo, es preferible abstenerse, antes que llenar la red de fake news (noticias falsas) que minan la credibilidad del remitente y de la red misma.
2.      .Necesidad. Muchos mensajes pueden ser simpáticos pero por completo innecesarios, y en el fondo, invasivos para el destinatario. Todos sabemos cuándo es viernes, si llueve o hace calor, si llegó la primavera,  o si es un bonito día de sol, sin que nos sea comunicado por la red.
3.      Utilidad. ¿Hay algún beneficio en exponer las fotos propias o de los seres queridos, en un océano informático donde cualquiera puede pescarlas para usos desconocidos, impredecibles y a veces  hasta ilegales o simplemente inconfesables?
4.      Riesgo potencial. Todo mensaje que termina con un llamado a la acción, del tipo “mandalo a diez conocidos”, “que le llegue a tus contactos”,  “difundilo”, “contestá esta encuesta” o “entrá en este link”, etc., puede ser parte de una estrategia de phishing, ser simple spam, o en el peor de los casos, conducir a una estafa. Sólo deben usarse los enlaces cuando proceden de fuentes confiables y conducen a sitios reconocibles.

Una vez dicho todo esto, que vale para toda clase de videos, textos o imágenes, cabe analizar el tema central que nos preocupa.

VIDEOS E IMÁGENES CON CONTENIDOS VIOLENTOS EXPLÍCITOS
Como todo tema complejo, no se pretende aquí abordar todas sus posibles aristas, sino simplemente explorar algunos núcleos centrales. Por otra parte, se impone una discusión segmentada según los siguientes ítems:
1.      Concepto de violencia en su forma actualizada.
2.      Tipos de videos violentos que circulan por la red.
3.     Objetivos que se persiguen con la difusión y modos alternativos de alcanzarlos.
4.      Efectos indeseados de la divulgación de esas imágenes.

Concepto de violencia en su forma actualizada.
La Real Academia Española define la violencia como:
1. f. Cualidad de violento.
2. f. Acción y efecto de violentar o violentarse.
3. f. Acción violenta o contra el natural modo de proceder.
4. f. Acción de violar a una persona.
Todas esas acepciones resultan escasamente descriptivas de la realidad a la que queremos aludir, por lo cual recurrimos a wikipedia y allí se lee algo que se parece más al tema que nos ocupa.
Wikipedia define a la violencia como “el uso inmoderado de la fuerza (física o psicológica) por parte del violento o agresor para lograr objetivos que van contra la voluntad del violentado o víctima”.

Tipos de videos violentos que circulan por las redes sociales.
Una vez definida la violencia, puede señalarse que pululan en la red videos caracterizados por el abuso de fuerza ejercida principalmente sobre grupos vulnerables, como niños, ancianos, mujeres o animales, pero también se ven riñas callejeras, peleas entre pares (mujeres u hombres entre sí), acciones de bandas y patotas, tiroteos en lugares públicos, y tantas agresiones más, que la lista resulta prácticamente infinita. Efectivamente, caben en ella también supuestos “deportes” o “tradiciones”, legales en algunos casos (pese a su brutalidad), como puede ser la tauromaquia, o ilegales como las riñas de gallos o de perros, etc.
En suma, hay gran cantidad de contenidos violentos y crueles que circulan en las redes sociales, y resultan accesibles a todos los públicos, inclusive los niños y adolescentes.

Objetivos que se persiguen con la difusión y modos alternativos de alcanzarlos.
Dejando de lado la difusión malintencionada, en la que personas sádicas y perversas comparten videos e imágenes violentas, como una forma morbosa de procurarse placer; muy habitualmente la viralización ocurre por la acción carente de malicia, aunque errónea, de personas bien intencionadas pero escasamente informadas, y totalmente desprevenidas. 
Esas personas difunden contenidos violentos persiguiendo alguno o algunos de los siguientes objetivos, que no se alcanzarán nunca de esa manera:
  1. Como una forma de “escrache”, para obtener el repudio social de quienes realizan las acciones violentas. Si eso es lo que se persigue, no es necesario transmitir toda la secuencia del ejercicio de la agresión. Basta con narrar de manera prudente pero clara, la acción que se denuncia, y recortar el rostro de la persona que la ejecuta, sin mostrar el resto de los hechos. Cualquiera podría reconocer a esa persona y repudiar sus actos, sin pasar por esa otra forma de violencia (la psicológica) a que se la sometería si se la enfrenta al acto violento mismo.
  2. Como una manera de que se reconozca la identidad del violento, y  éste pueda ser llevado ante la justicia para responder por sus actos. Eso no se conseguirá en la red, sino llevando el video en cuestión a la comisaría o a la Unidad Judicial correspondiente, pues allí se encuentran las personas que deben ocuparse de la investigación y búsqueda del agresor.
  3. Como una forma de alertar sobre determinados riesgos. Esto se hace a menudo con los videos de niñeras golpeando a niños, o de cuidadores maltratando a ancianos, en la suposición de que los padres y familiares necesitan ver algo como eso para estar advertidos de “las cosas que pasan”. Eso no hace más que sumar culpas y angustias al conocimiento que ya toda la sociedad tiene acerca de esos riesgos. No es aleccionador ni necesario.
Efectos indeseados de la divulgación de esas imágenes
  • La viralización de imágenes violentas suele ser el disparador de “crímenes de imitación”, por parte de personas lo suficientemente perturbadas como para envidiar esa clase de notoriedad. Esto se ha comprobado en muchos casos de asesinos seriales que se hicieron famosos y acumularon imitadores.
  • Esas imágenes hieren profundamente la sensibilidad de las personas con empatía, que son la gran mayoría en las sociedades medianamente sanas.
  • Muchas veces son vistas por niños muy pequeños que no han desarrollado aún sus escalas de valores y no perciben claramente los límites entre lo admisible y lo inadmisible.
  • La continua exposición a esas formas de violencia genera una desensibilización creciente, y se corre un muy alto riesgo de naturalizar los actos perversos. La repugnancia inicial puede acabar por convertirse en tolerancia, lo cual es inaceptable.
  • En personalidades con algunas desviaciones preexistentes pueden despertar curiosidad respecto a las emociones que esos actos violentos generan en quienes los cometen. La curiosidad puede conducir en el peor de los casos a la experimentación directa, lo cual genera nuevas víctimas para nuevos victimarios.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
A la luz de todo lo expresado, la actitud más responsable es la no difusión de imágenes violentas en ninguno de los ámbitos de la red, o de las aplicaciones en celulares.
Se recomienda además aprovechar el mecanismo que casi todas las redes ponen a disposición del usuario para denunciar contenidos inapropiados. Si bien no en todos los casos la metodología es similar, por lo general, basta con presionar los tres puntitos que aparecen en el borde superior derecho de los posts, para que aparezca un menú de opciones entre las que figura “Denunciar el contenido”, (o el video o el post, según el caso), y llenar un pequeño formulario, para que cada red social accione contra la página, o la persona que sube un posteo inapropiado en ella. 

Espero haber contribuido con estas reflexiones, en el camino hacia una sociedad que repudie toda forma de violencia.
Y como también el abandono es una forma de violencia, les recomiendo una vez más que adopten perros o gatos necesitados de hogar, ya sea acudiendo a los refugios, los proteccionistas activos, o rescatándolos directamente de la calle.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

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