Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 10 de mayo de 2008

VOLVIENDO AL REDIL



Hoy vuelvo a la que era la intención original del blog, y de la que me fui apartando a impulsos de peregrinas ocurrencias, a lo largo del camino.

Esa intención era dar difusión a cuentos, ensayos, relatos, poesías y prosas poéticas que se habían publicado individualmente o en diversas antologías y revistas, todas las cuales resultaron ser “worst sellers”, razón por la cual decidí que merecían ser rescatados del olvido, y con esa idea, abrí mi blog.

Ahora he seleccionado POBRE TONTO, cuento corto que fue publicado en 1997 en la Antología: DE POEMAS Y ENCUENTrOS. Doce voces. (pág. 6) Nótese que la r con minúscula es intencional, ya que la idea es que pueda leerse: "encuentros", o "en cuentos", cosa que verán mejor en la tapa del libro.




Ese volumen contiene poemas y cuentos de doce autores del interior del país, convocados por editorial baobab para realizar una obra cooperativa.



Como ya es costumbre, lo ilustro con el escaneo de la tapa, y la dedicatoria que me hice a mí misma y a Rolf, y agrego esta vez, la mínima nota biográfica que apareció en el libro en aquel momento. Orgullosamente puedo decir que mi currículum literario se ha incrementado notablemente desde entonces.

Por otra parte, en la escala gustométrica que empecé a usar con mi hipercorto Camino por inspiración de Alebé, le pongo un 7. No es de mis favoritos, pero alcanza para una promoción de examen.




POBRE TONTO
por Graciela L.Argüello

Evaristo no era del todo tonto. Explicándole las cosas lentamente y repitiéndoselas cuantas veces fuera menester, terminaba por adquirir una relativa destreza para realizar tareas sencillas, y entonces se convertía en un obrero diligente y hasta irreemplazable ya que el vacío de su imaginación le impedía distraerse del trabajo encomendado.
Acometía su rutina con empeño y dedicación sin emitir quejas, ni acusar cansancio.
Por ese motivo, todos en la colonia le tenían un cierto afecto y no dudaban en incorporarlo a cualquier grupo encargado de trabajos pesados. El tiempo que se invertia en eliminar su torpeza inicial era prontamente compensado cuando por fin alcanzaba un satisfactorio nivel de competencia.
Por otra parte, era fuerte y silencioso, insensible al calor e impermeable a los vicios. Dotado además de una virtud que provenía de su principal defecto.
A Evaristo le costaba hilvanar diálogos coherentes, y se había hecho en él un hábito no participar de chismorreos ni ventilar intimidades.
Todos hablaban en su presencia con libertad y largueza. Evaristo era el hermetismo hecho persona. Se confiaba en él, más por descarte que por convicción, pero en suma su prudencia se descontaba.
Cuando los demás poceros descansaban bajo la parra, dando rienda suelta a las cargadas y a los zumbones comentarios relativos a la última aventura romántica del Chato, Evaristo sin decir palabra, sentado en el suelo, reponía de verdad sus fuerzas, devorando el almuerzo.
O cuando descargaba alfalfa en la estación- porque Evaristo estaba en todas partes realizando tareas físicamente exigentes, pero de simple ejecución-sin despegar los labios, no parecía escuchar el comentario avieso del Toto, que se especializaba en visitar señoras aburridas en ausencia de los respectivos maridos, y que además se solazaba contándoselo al Beto, cuyo silencio se aseguraba a través del miedo, y ante el Evaristo que estaba siempre en la luna.
Hasta los señorones del pueblo buscaban a Evaristo para arreglar algún jardín o cepillar una persiana. Él trabajaba siempre mimético, y a la larga, eficiente.
Don Rómulo ni siquiera interrumpía su meloso avance sobre la Chichí su secretaria, mientras Evaristo laboriosa y lentamente desarmaba con mano insegura y expresión ausente el marco de la ventana que se empecinaba en atorarse.
Evaristo había alcanzado, sin proponérselo, el status de un insuperable ejecutor de mandados e incansable reparador de todo lo que funcionara mal y requiriera fuerza y paciencia a falta de ilustración o ingenio, de los que tan obviamente carecía.
- Doña Elina, ¿ quién le arregló las tejas? Ando necesitando un audaz que se suba al techo.
- El Evaristo, Josefina ¿quién más? Y a propósito, después me lo manda para acá, que se me trabó la cañería de la pileta y el Joaquín es un inútil.
Toda la mañana paseaba Evaristo de una punta a la otra del pueblo, haciendo sus tareas, cuando no se enrolaba para algún trabajo en el campo, día en que su ausencia se lamentaba, porque siempre sus manazas hacían falta.
Evaristo, testigo involuntario de peleas conyugales, de flirteos extramatrimoniales y de contubernios políticos, de presiones económicas, de cuidadosas maquinaciones de los poderosos para estafar a los demás, de deslices clericales, de efervescencias prematrimoniales y de murmuraciones lapidarias, era sin quererlo, un vivo compendio de las entretelas de la historia oculta del pueblo. Una enciclopedia de la mezquindad humana. Una cara boba nunca ausente en ningún lugar donde se pierde el disimulo y se desnuda el peor perfil de cada hombre.
Un día, el pobre tonto apareció por la estación de trenes con un lujoso maletín de cocodrilo que hacía juego con sus brillantes zapatos nuevos, y no desmerecía su traje de impecable corte inglés ni su Rolex de oro y su corbata de seda italiana.
Tomó el tren y se marchó del pueblo, con un cargamento inusitado de pesos en la maleta par no volver nunca más.
Sin embargo, nadie manifestó sorpresa ni hizo preguntas. Sabían todos demasiado bien el motivo de su prosperidad y tendían sobre él un manto de silencio, ya que habían sido visitados en la víspera por un renovado Evaristo, que en el más fluido y académico estilo les había propuesto un gentil y provechoso intercambio en que él aportaba discreción y ellos, dinero.


Algunas otras cositas comentaré en el siguiente post que se relaciona también con este cuento.

Cabe ahora una reflexión: si hacen macanas, procuren que no los estén viendo, no sean más tontos que los que parecen serlo.

Y ténganlo sobre todo presente en el tiempo que queda hasta el próximo sábado.

Y si quieren recibirse de blogueros aficionados sigan este link

Un beso Graciela

24 comentarios:

Dayana dijo...

Para mi que el ranking de blogalaxia tiene algo que ver en la vuelta a las fuentes :P

Y si, tarde o temmprano todos quieren hacer SEO. Muy bien por vos!

Graciela L Arguello dijo...

Hola, Dayana ¿Viste qué bien me posicionaron en blogalaxia en el rubro cuentos y relatos? Ni yo me lo creo.
Por otra parte, a tu segundo párrafo podría responderte de modo muy inteligente si y sólo si, se cumplieron dos requisitos que lamentablemente no se cumplen, a saber:
1) Si yo fuera inteligente.
2) Si tuviera alguna idea de qué pomo es hacer SEO.

Un beso. Graciela-

P.S: estoy pidiendo ayuda a la Vaca de San Antonio, ¿escuchará mi pedido?

Carlos Alberto Arellano dijo...

Graciela:

Pues yo le pongo un DIEZ FELICITADO. ¿Por qué? Porque no tiene defectos. El interés se mantiene desde el principio hasta el final. No le falta ni le sobra una coma. Y el final es totalmente inesperado. Mientras lo leía, sin el menor esfuerzo y con mucha atención, he recordado algunos de los finales de la serie La dimensión desconocida. También he recordado algunos cuentos de Ray Bradbury. También (por el inesperado desenlace) me recordó a Sennin, del escritor japonés Ryunosuke Agutagawa.

Graciela: Has cometido un error al teclear descargaba:

O cuando descargabs alfalfa en la estación- porque Evaristo estaba en todas partes.

(De paso te digo que yo, en la entrada sobre la Luna, descubrí varios errores después de que te fuiste. Por ejemplo: estracto en lugar de extracto. Hacía en lugar de Hacia. ¡PUF!)

¡Que sigas bien!

Carlos Alberto Arellano dijo...

Graciela:

¿Blogalaxia? ¿En el rubro cuentos y relatos? Como diría Arnold, el muchachito de la serie Blanco y Negro: ¿De qué estás hablando, Graciela?

¡Saludos!

Graciela L Arguello dijo...

Carlos Alberto Gracias por la corrección, ya la incorporé. Y gracias también por tu generosidad. Para mí, Pobre tonto no pasa del 7, pero como ya expliqué, la "escala gustométrica" es totalmente subjetiva. Ojalá los cuentos que yo califico con mejores notas, te gusten a vos también más que éste.
Bradbury es de mis autores favoritos, y también me encantaba la dimensión desconocida, pero desconozco por completo al autor Agutagawa.
¿Hay en tu blog información sobre él? Nunca termino de leer todos tus posts, y tampoco dejo jamás de asombrarme con la impresionante cultura que desplegás. Vos y Avellaneda (del blog Por si tu quieres hoy libro, cuyo link aparece a la derecha) me hacen sentir abrumadoramente ignorante. Lo bueno es que además me incentivan para aprender, y me ayudan a hacerlo de manera amena e indolora. Se agradece, porque mi verdadera ocupación (la geología) me deja poco tiempo para cultivarme de modo más sistemático.

Por otra parte, blogalaxia es una página en la que uno puede inscribir su blog, y ellos realizan un ranking que se va actualizando.

Yo me busqué por curiosidad, y en los blogs de Argentina, y en el rubro "Cuentos y relatos" aparece ¿Y si hubiera una vez? en el cuarto puesto (¿será que somos 4 nomás?)

Dayana seguramente lo menciona un poco para cargarme, y otro poco para impresionar a mis lectores con tan alto galardón ;D

Como sea, no deja de ser una satisfacción estar entre los top ten de algo ¿no? Y al final, vos también me diste un pie para darme importancia. Me lo voy a terminar creyendo. Un beso Graciela

Terox dijo...

Graciela, muy bueno el cuento. Compacto, conciso...

Lo único que queda dando vueltas en mi mente de detective, es ¿cómo fue que llegó Evaristo al pueblo?. De seguro, paciencia la sobraba...

Por cierto, el intercambio entre Carlos Alberto y vos, me recordó un cuento de Alfredo Cardona Peña, quién se dedicó más a la poesía, pero escribió relatos fantásticos y de horror excelentes. En el relato en cuestión, un editor comete un asesinato para evitar una ERRATA filtrada en una publicación...

De Cardona les comparto El Muro, a ver si les gusta...

Saludos...

Graciela L Arguello dijo...

Terox ¿Acaso me estás sugiriendo que asesine a Carlos Alberto?

Evaristo debe haber estudiado muy bien su plan, y habrá llegado en el mismo tren un par de años antes, total, trabajar en serio dos años para después disfrutar el resto de la vida del dolce far niente, no es mucho sacrificio ¿no te parece?

Peor es trabajar treinta años para ganar una miserable jubilación.

Voy a leer algo en tus links, un beso Graciela.

Terox dijo...

¿Cuál "dolce far niente"? Si le daban los peores trabajos. ¡Quién sabe cuanto tiempo duro en ganarse la confianza y los secretos de los vecinos!

Y bueno, en cuanto Arellano, mi política es que lo que sucede en Argentina, se QUEDA en Argentina... Aunque lo extrañaría bastante, la verdad sea dicha...

Graciela L Arguello dijo...

Terox, hola, fijate bien que dije que el dolce far niente empieza después del final de este cuento. Cuando el gentil intercambio de favores ya tuvo lugar.

Y, vos Carlos Alberto estás perdido, Terox te extrañaría, si yo llegara a asesinarte como en el cuento de Cardona Peña, y ni siquiera daría aviso a Interpol, para no quebrantar su política de apoyo a la autodeterminación de los pueblos. ;D
Igual, prefiero perdonarte la vida, y seguir corrigiendo mis errores, si no ¿cómo va a mejorar el blog?

Aparte, leí el Muro, me encantó, gracias por el link, Terox.

Un beso a ambos.

Terox dijo...

Graciela, que pena, tienes tutto il ragione. Te entendí mal...

Qué bueno que te gustó el cuento. Es medio pirateado, porque tuve que transcribirlo personalmente de una copia bastante viejita de "Fabula Contada".

Arellano, sin rencores ¿ok?, a fin de cuentas, estaba apostando a la sicología inversa para salvarte la vida... y funcionó!!!

Carlos Alberto Arellano dijo...

-Graciela, vengo a darte las gracias por tu explicación sobre los códigos HTML. Veré de qué se trata. Por ahora, ni idea. Además...
-A vos te estaba esperando...
-Gragra... ciela. ¿Qué haces... con...?
-¿Este cuchillo?
-Sí... ese cu-cu-chillo...
-Te aseguro que no es para pelar una manzana...
-¿Entonces..., Gragraciela?
-Ahora vas a ver desgraciadito...
-¡¡¡TEROX!!! ¡¡¡HELP ME!!!
-¡¡¡DALE CON TODO, GRACIELA!!! ¡¡¡SIN ASCO!!!
-Gracias, Terox. Pero sé muy bien lo que tengo que hacer.
-Noooooo, Graciela. ¡¡¡AYYYYY!!! ¡En la cara no, Graciela! ¡¡¡AYYYYY!!!
-¡Tomá, desgraciado, tomá. ¡Para que aprendas a no hacer posts tan largos! ¿Qué te creés? ¿Que me voy a pasar toda la tarde en tu blog? ¡Por favor! ¡¡¡TOMÁ!!!
-Pero...
-¡Jajaja!
-¡JUA JUA JUA!
-Es un cuchillo de fantasía...
-¡Flor de susto te llevaste!
-¡JUA JUA JUA!
-¿Y qué esperabas, Graciela? No era para menos. ¡Qué julepe me diste! ¡CHEEEEEEEEEEEEEEEE!

Graciela L Arguello dijo...

Terox Viste, siempre tengo razón, salvo, por supuesto cuando me equivoco.

Carlos Alberto Jjajajaja, esta vez fuiste vos quien me ha heco reír hasta las lágrimas. Pero Terox y yo ya te habíamos perdonado la vida...

Un beso a ambos. Nos seguimos leyendo Graciela

Carlos Alberto Arellano dijo...

Graciela:

Bueno, ¿qué puedo decir? ¡Muchas gracias por tu visita y tus palabras!

Como habrás leído, ese fragmento que puse en mi blog, es del libro de Vitus Dröscher: Calor de hogar.

Sería bueno que lo consiguieras y lo leyeras. (Una amiga mía lo consiguió, un mes atrás, en una biblioteca pública de Miami, en castellano.) Es de Sudamericana-Planeta. Es muy probable que lo encuentres a la venta en Internet.

Vitus Dröscher es un etólogo alemán. Ese libro, Calor de hogar, tiene varios capítulos en los que sólo habla de la vida de los animales, pero también tiene otros capítulos (interesantísimos) en los que habla de los humanos. En especial de los bebés.

El libro se escribió en 1984.

Ya antes había puesto otro extracto de su libro en mi blog: Sheldon y Eleanor Glueck. Etiqueta: Criminólogos.

¡Un abrazo!

Gustavo Tisera dijo...

Excelente la táctica de Evaristo, tanto como el cuento. Pero por favor no le pongas notas a lo que escribes, eso es muy subjetivo. Soy tu admirador y considero que todo lo que escribes merece ser leído y punto. Un saludo, amiga!

Graciela L Arguello dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Graciela L Arguello dijo...

Carlos Alberto Es que me encantó el post, tanto como merecer mi declaración de amor, ¿viste?

En cuanto vuelva a Córdoba, me internaré en el otro post que hiciste con ese autor(Para variar ando de viaje, ahora en San Luis, y estoy en un ciber café)

Gustavo Me alegro que te guste lo que escribo, pero no te tomes a pecho lo de las notas, es un juego que empecé desde un comentario de Alebé.
Al margen te paso una invitación, blogueros de Córdoba y zona de influencia, amantes de la literatura nos juntaremos este domingo en el Café Tierra de Unquillo.
Estás invitado, ya que sos cordobés. Es a las 18, y la idea es leer algo de algún autor importante y comentarlo, o tal vez leer textos propios, o simplemente conocernos. Lo está organizando Pulpo, y eso es garantía de buenos momentos con gente linda. Obviamente, hago extensiva la invitación a todos los lectores interesados, que estén más o menos cerca. (bah si vienen de la China, también serán bienvenidos, sólo tienen que traer una deslumbrante sonrisa) El café Tierra queda en el Paseo estación Unquillo.

Un beso a ambos. Graciela.

16 de mayo de 2008 20:05

Camilo dijo...

El plan del maistro es casi tan bueno como tú relato.
Los más estúpidos son aquellos que creen que el resto lo es.
Saludos.

Graciela L Arguello dijo...

hola, Camilo Nada nos hace más vulnerables que creernos intocables, ¿viste? Todos se creían a salvo, y sin embargo.... Nos vemos mañana en la reunión books and bloggers ¿no?

Un beso Graciela

Tapi dijo...

Si no fuera por el hecho de que Evaristo se fue en tren podría pensarse que el relato esta basado en hechos reales. Hace años que los trenes dejaron de existir!!

Muy bueno el cuento. Ni tan pobre ni tan tonto!!
Saludos
Tapi

(es el tercer intento de dejar mi comentario)

Graciela L Arguello dijo...

Hola Tapi Por algo dicen que la tercera es la vencida.

En la época en que escribí el cuento ( que se publicó hace ya muchos años, además) todavía corrían algunos trenes. ¡ En qué pedazo de reliquia me estoy convirtiendo!

Un beso, y te sigo leyendo, tu blog me divierte muchísimo. Graciela

Tapi dijo...

Graciela, con respecto a los trenes y si te sirve de consuelo te digo que yo participé en el tendido de los rieles.

Graciela L Arguello dijo...

Decime Tapi ¿quién creés que plantó los árboles para que vos hicieras los durmientes , eh?

Pero debo decirte que si bien al leer tu blog ( que está buenísimo) me doy cuenta de que allí hay experiencia de años, tu nick inevitablemente hace que te imagine como un nene de pantalones cortos con una gomera colgando del bolsillo, no puedo remediarlo.
A ese niño le mando un beso Graciela

CarlosM dijo...

¡10! si, si, si

Graciela L Arguello dijo...

Carlos m gracias por tu generosidad y tu visita. Un beso graciela