Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 22 de agosto de 2009

PASITO A PASO





Cuando el Cuervo era bebé, acaparaba las atenciones de sus padres y de mis tías- la Chicha y la Negra- todos los cuales vivíamos pendientes de sus logros y de sus aprendizajes.

Una mañana,y estando en el patio de la casa de las tías (una casa llena de maravillosos recuerdos que merecerán muchos otros posts), notamos todos que el Cuervito estaba listo para lanzarse a caminar. Se había alzado desde su gateo apoyándose en una maceta, y nos observaba desde allí con la clara intención de conquistar el espacio.

Inmediatamente nos desplegamos en abanico los cuatro adultos, en una evidente aunque tácita competencia por obtener su atención-

Cada cual lo llamaba con su más zalamera voz, y los más dulces nombres imaginables, pretendiendo ser el favorecido con su elección.

¿A quien preferiría?

¿A la Chicha que lo malcriaba hasta la desvergüenza, teniéndolo en los brazos apenas amagaba una queja?

¿A la Negra, que le daba con todos los gustos, actuando como un Rey Mago cotidiano?

¿Al doctor, que le cantaba canciones?

¿O a mí, su santa madrecita que lo trajo al mundo y lo atendió solícita en todas sus necesidades?

La competencia llevaba durando un par de minutos, se tornaba feroz, y el Cuervito nos miraba alternativamente a todos, sin definir sus preferencias.

Ya parecía dirigirse a la Chicha, cuando una llamada mía lo distraía, sólo para que la Negra atrajera luego su atención, y así sucesivamente.

Entonces cruzó el patio Titán, el cocker de la Negra y tras él se fue nuestro bebé sin la menor vacilación.

En definitiva, el Cuervo dio sus primeros pasos siguiendo al perro y dejándonos a todo con un palmo de narices, aunque la Negra se encargó de hacer notar que, después de todo, Titán era su perro.

Y yo secretamente pensé siempre, que seguir a una mascota fue un claro signo de fidelidad a los genes maternos.

Y a ustedes no les vendría nada mal tener a alguien como Cleopatra en su casa para que aprenda a caminar un niño.



La foto que ilustra este post es de un animalito que no es exactamente un cocker, pero se le parece bastante. Se llama Tutuca y se ha perdido hace unas semanas en Alta Córdoba. Ya que estamos, si alguien lo ve, puede avisar por este blog.

Un beso y nos vemos por ahí, correteando con nuestros perritos y gatitos.

Graciela

5 comentarios:

Carlos Alberto Arellano dijo...

Hermosos recuerdos. Me vino a la mente lo que dijo Jorge Luis Borges en una charla que dio en Buenos Aires: Señoras y señores. En el curso de mis muchas, de mis demasiadas conferencias, he observado que se prefiere lo personal a lo general, lo concreto a lo abstracto. Y entonces empezó a hablar de su vida. Y sí, Graciela, es muy interesante cuando un escritor nos cuenta su vida y la de su familia, como vos lo estás haciendo en esta entrada. Y, sobre todo, cuando usa un lenguaje sencillo y ameno. Como tanto les gustaba a George Simenon, Isaac Asimov y Louis L’Amour. Por eso, Graciela, es que he leído esta entrada con mucho gusto. ¡Saludos!

Posdata: He leído la autobiografía de Isaac Asimov cinco o seis veces. ¡Me encanta ese libro!

Graciela L Arguello dijo...

Una nueva coincidencia, Carlos Alberto , Asimov me apasiona tanto cuando escribe ficción como cuando hace divulgación científica y ciencia Es absolutamente genial!!!
Un beso Graciela

Gurisa dijo...

Este post me hizo acordar de cuando Ema corría tras de mi gata Luna para agarrarle la cola :P

Terox dijo...

Pues apúntenme a mí también como fan de Asimov! Y por supuesto, de Graciela...

Estoy convencido que las mascotas tienen una enorme influencia en las personas en general y en los niños en particular. Creo que tendríamos un mundo mucho mejor si cada niño tuviera acceso a una mascota (especialmente perros).

Graciela L Arguello dijo...

Gurisa Bueno el Cuervito por lo menos no le tiraba la cola a Titán...

Terox Ahora que volviste a la red, tenemos que hacer un club, vos, Carlos Alberto y yo porque disfrutamos de las mismas cosas. Un beso Graciela