Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 4 de septiembre de 2010

¡Los libros no muerden!



Debo decirles que estoy hasta el moño de locutores alérgicos a los libros, sobre todo a los de Gramática y estilo, y a los simples, sencillos y básicos diccionarios.

Es por esa razón que permanentemente se me desmayan algunas neuronas cuando escucho las burradas que tienen para decir ciertos comunicadores sociales.

Y vaya para ellos un mensaje especial: señores míos, ¡ustedes no pueden hablar como miembros de las huestes de Atila! Se supone que son educadores informales, se entiende que lideran la opinión y que se han especializado en las múltiples artes de la comunicación, del buen decir, de la expresión concisa, clara y correcta. Si ése no es el caso ¿por qué tienen un micrófono en la mano, y andan alegremente desparramando barbaridades por todos los medios a su alcance?

Lo que vengo a contarles hoy es el colmo, y fue expresado en un canal de televisión, durante la lectura de las noticias. Se trata del terrible hallazgo de un anciano en estado terminal, abandonado a su suerte, en la soledad de su departamento.

Y ¿cómo lo dijo el periodista?

-..."el anciano fue encontrado hacinado en una cama..."

¿Hacinada una persona solitaria y abandonada? Nada más imposible ni absurdo.

Porque la palabra "hacinado" procede de "haces", plural de haz, y ésta a su vez se refiere a un atado de algo, a un conjunto íntimamente empaquetado, razón por la cual la palabra hacinado se emplea precisamente para referirse a un grupo apretado de seres en un espacio insuficiente.

Entonces ¿cómo puede hacinarse una persona, de la cual además se denuncia que estaba abandonada a su suerte, en completa soledad?

Ese anciano puede haber estado arrumbado en una cama, abandonado en una cama, olvidado en una cama, recluido en una cama, pero ¿hacinado? No hay manera posible de encontrarlo hacinado.

Para cerrar este post, recurro a las palabras de la Clory, quien siempre nos mandaba a la biblioteca diciendo "los libros no muerden, vayan a leer a ver si aprenden algo nuevo cada día"

Y si la lectura en solitario les pesa, Tammy puede sentarse a sus pies para acompañarlos mientras lo hacen, sólo tienen que adoptarla y ya tienen compañía para cultivarse un poco.

Un beso Graciela


P.S: La foto, como tantas veces, fue tomada de una cadena de mails e ignoro a quién pertenece

5 comentarios:

Gurisa dijo...

Por un momento pensé que estaba en el blog de Dayana!! Jajajaja.

Una profesora de derecho de la facultad siempre rezongaba porque los locutores llamaban "empresa" a la persona jurídica, cuando en realidad "empresa" es una actividad y las personas jurídicas tienen nombre.

En fin, o le sacan la licencia de locutor o retoman los estudios, muchachos...

rumbofijo dijo...

Ja.ja,muy bueno.Es una de las burradas que se escuchan todos los días,con perdón de los burros(animal de cuatro patas).Hay una frase que siempre escucho y me hace reir."Se encontraban éste y aquel sentados en una mesa de un bar tomando café..".Que lindo debe quedar ver a dos tipos con las asentaderas en la mesa tomando café.Me quedo con la linda imágen de los amigos de 4 patas atentos a la lectura.Un saludo amiga.

Graciela L Arguello dijo...

Hola, Guri ¡¡¡Ojalá este modesto espacio tuviera la décima parte de la convocatoria del de Dayana!!!!! Pero, no, sólo es el mío...
rumbofijo ¡Me contagiaste la idea! Ahora voy a asomarme a todas las puertas de los bares para ver dónde tienen el traste los parroquianos.
Un beso a ambos, Graciela

Terox dijo...

Una categoría aparte merecerían los locutores deportivos (me imagino que allá es igual).

Invariablemente confunden "adolecer" con "carecer"... así el equipo "adolece" de un buen portero, o "adolece" de rapidez... solo por mencionar un ejemplo...

Graciela L Arguello dijo...

Hola, Terox , en efecto, acá es igual. Los periodistas deportivos meten miedo, sobre todo cuando se les da por ponerse "creativos". Estoy juntando perlitas como para hacer un collar para la estatua de la libertad, como mínimo.
Un beso Graciela