Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 2 de julio de 2011

Un nuevo papiro


Como ya amenacé la semana pasada, estoy recuperando material arqueológico para compartir con ustedes. Lean entonces la correspondiente advertencia, que les hice en el post de la semana pasada, y vean esto que escribí a los 20 años.
Caminando
Son las cinco, está nublado. La calle, desierta por los primeros fríos del último mes de otoño. Yo camino.
Camino por calles que anduvimos, y regusto en cada paso los recuerdos.
Las manos juntas, las palabras, las sonrisas, la ilusión, vienen en bandadas a mi alma, mientras camino sola.
El gris de la tarde me adormece el corazón y alimenta mi nostalgia: ¿Dónde estás? ¿Qué hacés ahora?
¿Te pesa la distancia como a mí? ¿Te entristecen las nubes que a mí me han oscurecido la mirada?
Son las cinco, está nublado y yo camino sola por las calles que una vez nos conocieron juntos y ya no recorreremos los dos...



Para que nunca los encuentren caminando solos por el mundo, les recomiendo la adopción de Silvia, nuestra linda gordita de caramelo. Nos vemos el sábado. Graciela

4 comentarios:

Carlos Alberto Arellano dijo...

Estas nostalgias de un otoño que se fue, Graciela, me trajeron a la mente los finales de tres películas: «Angustia de un querer», de Henry King (con William Holden y Jennifer Jones), «El nombre de la rosa», de Jean-Jacques Annaud (con Sean Connery, Christian Slater y Valentina Vargas), y «300», de Zack Snyder (con Gerard Butler y Lena Headey).

«¿Qué hago si no vuelves?», preguntó Gorgo a su esposo. «Cásate con un buen hombre y ten más hijos», le respondió el rey Leónidas (justo antes de partir hacia la Batalla de las Termópilas).

Nota: Todos los perros van al Cielo.

Graciela L Arguello dijo...

¡¡¡Carlos Alberto!!! ¡¡¡ Qué gusto volver a tener noticias tuyas!!!! Un enorme abrazo, Graciela

Terox dijo...

Pues sí, concuerdo con Carlos... es un final de película... y de película triste...

Graciela L Arguello dijo...

"Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio", dice Serrat. Y tiene razón, Terox, ¿o no?