Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 7 de julio de 2012

Ahora otro cuento mío.

En el mismo certamen en el que participó y resultó seleccionado el Cuervo, me presenté yo también y obtuve igualmente un lugarcito, con este cuento titulado "Botones de tu mente", que ahora les presento, como siempre precedido por el escaneo de su tapa. La cita bibliográfica es: 

      Argüello, Graciela L. 2003 BOTONES DE TU MENTE. Cuento publicado en la Antología en V tomos Letras argentinas de Hoy 2003. Editorial de los Cuatro Vientos. Tomo I Pág 76.

BOTONES DE TU MENTE
                Por Graciela L. Argüello
                Para A.P.

“...for the buttons of your mind were difficult to find, and my fingers were too clumsy” (de una canción de The Scaffold) (1)

     Entre Alejandra y Rafael había habido largos juegos de silencios. Demasiadas cosas acalladas. Demasiados sobreentendidos. Excesivos sentimientos secretos. Emociones no expresadas. Una muralla de incomunicación. Razonablemente puede pensarse que eso les impidió ser felices.
     Ella nunca le dijo cuánto lo extrañaba, hasta qué extremo lo necesitaba. Ella nunca le escuchó decir “te quiero”.
     Él nunca le agradeció su ternura. Nunca acusó recibo de sus sutilezas, y nunca la escuchó a ella decirle “me hacés falta”.
     Por eso no pueden ser sorpresa todos sus errores.
     Por eso cuando David  se acercó a Alejandra, ella se embriagó de palabras. Él le transfiguró sus sueños, sus miedos, su esperanza, y le dibujó otra historia con su verborragia.
     David fue la llave que dio salida a tantas cosas guardadas. El obrero que demolió los diques de su eterna contención. Hablaron por todos los anteriores silencios. Se lo dijeron todo. Alejandra se sintió por fin desanudada. David le había abierto las barreras. Y entregarle su cuerpo fue como decirle gracias. Aún cuando su corazón volara hacia ese Rafael hosco y distante, del que seguía estando enamorada.
     Alejandra nunca amó a David. Ella seguía amando a Rafael, pero después hubo otros en su piel, y ella ya no creía merecerlo. Aunque en todos ellos intentara recobrarlo. Aunque sólo fueran los remedos del que no la comprendió.
     Y Rafael asistía conscientemente a la desintegración de la mujer que amaba- y que lo seguía queriendo- como siempre, sin palabras.

FIN

(1) …porque los botones de tu mente eran difíciles de hallar, y mis dedos fueron muy torpes…
Y si les parece bien, díganle a Nikita "te amo" y llévenla a ese hogar que tanto necesita.
Un beso, y nos vemos el próximo sábado. 


2 comentarios:

Terox dijo...

Un cuento con moraleja: "Hable a tiempo o calle para siempre".

Graciela L Arguello dijo...

Así es, Terox importa no sólo lo que se dice, sino la oportunidad en que se dice. Un beso Graciela