Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 21 de junio de 2014

Un ensayo inolvidable.

Los que tenemos la ocasión de pisar algunas veces los escenarios, en mi caso con la danza, tenemos siemrpe decenas de anécdotas, tanto del momento en que estamos en ellos, como de las prácticas y ensayos previos.
Y son más que jugosas, no sé por qué todavía no les conté ninguna. Pero empecemos hoy.
Eso sucedió cuando estaba ensayando un mambo, con Javier, y en el medio de la coreografía, en un momento dado, bajábamos ambos a una posición en cuclillas, con las manos enlazadas, y desde ese lugar, estirábamos  alternadamente las piernas, en posiciones cruzadas, y al ritmo de la música.
Obviamente, el equilibrio es en ese caso precario, y cada uno depende del otro, ya que nos apoyamos ambos en las manos entrelazadas.
Traten de imaginar la situación aunque no es fácil, claro, tener la pintura exacta. 
Lo cierto es que en medio del mambo, se sintió "¡zzzipppp!", y Javier, se llevó las dos manos a la cola, porque su pantalón se había rasgado de arriba abajo. Claro que eso significó, soltarme, con lo cual reboté de espaldas en el piso, y allí me quedé desternillándome de risa, mientras el resto de los bailarines no entendían nada, y preguntaban "¡¿Qué pasó?!" 
Es que había que ver a Javi, medio desnudo, tratando de cubrirse el traste, y yo panza arriba en el suelo sin poder parar de reírme.
Fue un ensayo memorable, ¿no les parece?
Como memorable será el día que decidan llevar a Alelí hasta su hogar para hacerla miembro de su familia.
Un abrazo y nos vemos el próximo sábado. Graciela.  
P.S.: Lamento no tener la foto de ese momento, pero la compenso con otra mía bailando salsa.

2 comentarios:

Terox dijo...

Por lo menos que fue en el ensayo y no en la función!!!

Es dura la vida del artista...

Graciela L Arguello dijo...

Tenés razón, como siempre, Terox . ¡¡¡En el escenario habría sido peor!!!