Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 26 de julio de 2014

Peligro, periodistas al habla.


Tal vez ya no lo recuerden, pero alguna vez les conté la iniciativa de Pulpo, que se puso la pala al hombro y salió solito a tapar algunos baches de su barrio, con los escombros de la remodelación de su casa.
En esa oportunidad, en una de las entrevistas, se le preguntó si había venido alguna "tropilla" de la municipalidad a hacer los arreglos cuando se dio a conocer su iniciativa.
Pero, menudo detalle, una tropilla, obviamente constituida por caballos que siguen a una yegua madrina, mal podría encargarse de tales arreglos.
Es más, ni siquiera me parece posible que tropilla alguna se haya preocupado por comprar un diario y enterarse de los hechos del Pulpo, por muy importantes que ellos sean.
Y si hubiera llegado la tropilla, ¿cómo tomarían las palas? ¿cómo manejarían la apisonadora?
¿Cobrarían un sueldo? ¿O lo harían por la alfalfa?
Pensándolo bien, ¿lo harían acaso peor que los empleados mismos? Hmmmmm, algo para preguntarse...
Aunque si lo pienso dos veces, seguramente lo que el periodista quiso decir fue, "una cuadrilla", que sí se compone de trabajadores municipales, y que por supuesto, tampoco aparecieron.
Pero quien  nunca los dejaría en la estacada es Alelí, si la incorporan a su familia. Un beso y nos vemos el próximo sábado, Graciela.

2 comentarios:

Terox dijo...

De vez en cuando los periodistas sí que parecen una tropilla...

Graciela L Arguello dijo...

Yo no diría de vez en cuando sino muy a menudo, Terox Un beso.