Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 17 de octubre de 2015

Empezamos la Cuarta parte de "Un dios para cada uno".



Como ustedes saben, vengo subiendo el libro completo en la Categoría Un dios para cada uno, del cual este post de hoy es una continuación.
Si quieren leerlo completo, recuerden que deben empezar desde lo más antiguo a lo más nuevo, es decir desde atrás hacia adelante.
 
Cuarta parte.



Los dioses que me merecen más respeto.

Los dioses que me merecen más respeto, no son míos por alguna ligera incompatibilidad de caracteres, pero podrían haberlo sido, si me conformara con una relación medianamente buena entre ellos y yo. 
Podría haberme casado con cualquiera de ellos si fuera mujer capaz de aceptar un matrimonio de conveniencia, en lugar de pretender un amor rimbombante y hasta exagerado. Por eso no dediqué mi vida a adorar a ninguno de ellos; si bien puedo aceptar que se parecen más a la difusa idea de un algo superior en el que me gustaría tener fe, que todos los otros que he vislumbrado hasta la fecha, salvo por supuesto los que puedo inventar para mí y que forman el cuerpo de la parte siguiente de este catálogo. 


Les recuerdo que los capítulos que componen esta parte son:


Capítulo 13 - el de mi Hermano, el Pobre.
            Capítulo 14 - el de mi Hermano Que Amaba Lo Viviente.
            Capítulo 15 - el del cura Marcelino.
            Capítulo 16 - el de Los Chicos.

Espero verlos el próximo sábado, y mientras tanto ayúdenme a buscar hogar para Bombona. Un abrazo. Graciela.


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