Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 14 de noviembre de 2015

La anécdota prometida.

El sábado pasado les prometí contar algo relativo al evento de presentación de la antología en la que figura, entre otros, mi cuento Papá Oso Verde
El evento tuvo lugar en el salón de Actos del Cabildo Histórico de Córdoba, el 18 de abril de 1998 a las 18 hs.
La editorial Baobab generó un hermoso momento, en el que se presentó el libro, leyendo párrafos seleccionados de cada uno de los autores, se escuchó música, y luego se realizó un brindis, y se firmaron los libros que estaban a la venta.
La persona encargada de leer los trozos elegidos fue la locutora nacional Elsa Castellanos. De los tres cuentos de mi autoría que figuran en la Antología, la editorial eligió leer un par de párrafos salteados de Papá Oso Verde.
En algún momento, en el medio de la lectura, la locutora se quebró, y entre lágrimas llegó al final, luchando con su emoción.
En ese momento, asombrada, miré a mi alrededor, y vi a muchas personas enjugándose las lágrimas, entre ellas, mis amigas Silvina y Mimí, que conocen mi historia y lloraban a moco tendido. :D
Al término de la ceremonia, y cuando ya estábamos brindando, una señora que no conozco y nunca se presentó, se acercó a decirme estas palabras, que me causaron tanto impacto que todavía hoy recuerdo textualmente:
-"Las lágrimas de la locutora fueron también las mías..."
Tal vez por eso quiero tanto a este cuento: porque tanta gente entendió el mensaje, y el dolor de un niño...¡Ojalá en su momento lo hubieran entendido mis padres!
Y para que no haya más dolor, al menos en la vida del Gordo Lucas, les pido un hogar para él.
Un abrazo y nos vemos el sábado. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post vino en una cadena de mails, no conozco al autor.

4 comentarios:

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Las lágrimas siempre nos van a limpiar el alma.

Ojala el gordo encuentre casita pronto

Abrazos

Graciela L Arguello dijo...

Es verdad, Roy , a veces hace falta llorar para curar el alma. Besos

Terox dijo...

Ay... de verdad es autobiográfico? Debería haber forma de viajar en el tiempo y abrazar a esa niña y a su oso, y asegurarle que todo va a estar bien...

Graciela L Arguello dijo...

Pues llegó tu abrazo, Terox Beso grande.