Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 9 de enero de 2016

Cuestión de peso...del conocimiento.

    
                             
Ya he tomado por costumbre dejar la tele o la radio prendida (según donde esté) mientras hago cualquier otra cosa, y de tener siempre a mano un bloc de notas y una lapicera, porque como ustedes habrán comprobado, saco de los furcios mediáticos una interminable inspiración para los posts.
Así es como, siendo una negada total para la cocina, puedo llegar a escuchar a expertas como Narda Leppe o Maru Bottana, no por aprender de ellas, sino porque sé que en algún momento alguna cosa me hará parar la oreja y terminará en post.
Por eso mismo, teniendo los kilos bajo control y cero preocupación por el metabolismo, estaba hace un tiempo ya largo, la tele prendida en Cuestión de Peso, mientras yo revolvía un estante buscando un CD de un congreso -que dicho sea de paso, todavía no puedo encontrar- y tuve que correr a buscar mi anotador porque se produjo un diálogo que merece comentario.
No sé bien cómo es la dinámica del programa, pero en ese momento dos grupos de personas competían en un juego al aire libre, cumpliendo consignas varias.
Estaban en algún parque de Buenos Aires y debían conducir una lanchita a pedal, buscando algo.
El entrenador, o lo que sea, les explicaba la tarea en los siguientes términos:
-Tienen que llegar a la isla y traer de allí un mamífero que van a encontrar. 
- ¿Un mamífero?
-Sí, un mamífero. ¿Qué mamífero puede haber en un lago?
-¡Un pato!
- No, no,-dijo otro participante, me parece que el pato no es mamífero.
- Piensen- insistía el que dirigía el juego- ¿qué mamífero puede haber en un lago?
-Ah, ya sé-dijo una rubia gordita- ¡un pescado!
No sé cómo siguió el juego, porque ya era demasiado para mi salud mental, y ya tenía tema para un post, de modo que MI consigna estaba cumplida.
Aunque debo reconocer que por varios días me perseguía la imagen de una pececilla dándole de mamar a los cientos de pececitos bebés que nacen de los conglomerados de  su desove. ¡Too much! ¿No les parece? 

Lo que nunca sería too much es el amor que podrían recibir si adoptan a Cachito, que pese al tiempo transcurrido, vuelve por sus fueros, aunque sea ocasionalmente. Espero sus ofertas.
Un abrazo y hasta el sábado. Graciela.
P.S.: He tomado la foto que ilustra el post de Internet.

2 comentarios:

Terox dijo...

Vergüenza ajena!!! No sería leche sino aceite de hígado... jajaja

El del "pato" se salvó que la otra dijo algo todavía peor... ahora, como se encuentren un ornitorrinco, es capaz de que lo descartan nada más verle el pico...

Graciela L Arguello dijo...

Es interminable la provisión de posts sobre ignorancia absoluta que tengo en la tele, Terox . Beso