Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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viernes, 23 de noviembre de 2018

23 de Noviembre: Día Internacional de la Palabra.

Hoy, 23 de Noviembre, se celebra por un año más, el Día de la Palabra como Vínculo de la Humanidad, coincidiendo con la fecha en la que se inauguró el Museo de la Palabra, y a propuesta de numerosos países e Instituciones.
En ese marco, y en mi calidad de Embajadora de la Palabra para Argentina, participo del evento con este post, entre otras cosas, en el que enfatizo la importancia de la palabra.

La palabra justa

Decir y expresar no es a veces lo mismo. Si digo, por ejemplo "estoy cansada", no alcanza para expresar algunos extremos de tal  estado, que sí se reflejan en "estoy harta".
Y cuando planteo este caso, les hago notar que en ambas expresiones, las que están en juego son simplemente, pero nada menos, que las palabras elegidas. Porque unas son más expresivas que otras. Unas dicen, otras expresan.
Por eso, precisamente, importa tanto el buen uso del idioma, y es tan riesgoso el empleo ligero que a veces se hace de él en las redes.
Es común que se diga como excusa: "es que en las redes no se reconocen los tonos. Por eso me entendieron mal".
Queridos amigos, para eso es tan rico en matices el idioma. Para evitar malentendidos. Para señalar grados de compromiso, escalas de emociones, diferencias de intenciones, etcétera.
No es lo mismo sugerir, que solicitar, o que exigir u ordenar. Y estas sutiles diferencias son muchas veces responsables de iniciar  o bien un conflicto, o un gentil intercambio.  
Esto explica precisamente, por qué el Museo de la Palabra elige a ésta como Vínculo de la Humanidad. 
Y como todo vínculo interpersonal, debe ser cuidado. Y la forma de cuidarlo es justamente revalorizando el idioma, no sólo en lo que se refiere a léxico, sino también a sintaxis, gramática, estilo, y por supuesto, en su forma escrita,  a la tan vapuleada ortografía.
Ojalá esta iniciativa cunda, y hablemos mejor, pero sobre todo, atendiendo a lo que deseamos expresar, no solamente decir.
 
Y mis palabras de cierre son para pedir, una vez más, hogares para los perritos que hoy languidecen en los refugios, o que, como en el caso de Azúcar, que ven en la foto, fueron abandonados a su suerte por gente desalmada. Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

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