Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Los argentinos...¡ay dios!


Hace un par de semanas y de resultas de un intercambio de comentarios con Terox, me detuve a pensar en cosas que me llenan de bronca muchas veces.

Tranquilo, Terox, que la bronca no tiene nada que ver con vos, sino con un rasgo muy típicamente argentino. Ya vas a ver.

Pero empecemos por copiar aquí los comentarios, así le ponemos un contexto a estas reflexiones:

Terox dijo...
Yo creo que el problema de Mikartita es que está olvidando el japonés y todavía no maneja el español...
Graciela L Arguello dijo...
Hola Terox, en castellano, Mikartita siempre fue bastante bestia, y japonés sospecho que no supo nunca. Si leés su historia completa, desarrollada en sucesivos posts, casi me juego a que no tiene más de japonesa que el nombre y las pretensiones.
De hecho, se ha delatado varias veces. Creo que aprovecha su aspecto y sus ojos rasgados para inventarse un origen que, vaya uno a saber por qué, ella considera que la hace más creíble.
Un beso. Graciela.


Y fue ese diálogo el que me dejó pensando, porque en el fondo sí sé por qué Mikartita (un personaje imaginario) se ha visto obligada a camuflar su verdadero origen.

Lo ha hecho para evitar ser marginada, porque los argentinos son en su mayoría clasistas, racistas y discriminadores, aunque anden por el mundo tratando de convencer a todos de su amplia mentalidad.

Porque aquí, con fundamentos inexistentes, y sin razón alguna que lo justifique, el imaginario colectivo ha dado en generar una especie de “top ten genealógico” que hace que las personas de origen nórdico, sajón, centroeuropeo, japonés y norteamericano, sean vistas como el primer puesto de una escala caprichosa, que nadie cuestiona y casi todos asumen como si un dogma fuera.

En ese absurdo ranking, más abajo quedan los europeos meridionales como italianos y españoles, de los cuales casi todos llevamos sangre en las venas.

Más atrás todavía, ese ridículo patrón de medidas pone a algunos asiáticos (excluidos los japoneses ya mencionados) y más abajo aún a los centroamericanos.

Casi cayendo de la escala de valoración los argentinos colocan a los países andinos, y más atrás a los africanos.

Por supuesto, estas escalas que también existen cuando de provincias argentinas se trata, o de creencias religiosas, de profesiones y empleos, o hasta de físico y sexo o elección sexual, son secretos a voces.

Porque es políticamente incorrecto expresarlo, pero atraviesa todas las actitudes cotidianas.

Y tiro ejemplos que no podrán desmentirme mis compatriotas:

Yo soy más bien alta, delgada y de ojos verdes, lo cual no es ningún mérito mío, sino una simple circunstancia, y me ha pasado y me pasa mil veces, que al entrar a un negocio al mismo tiempo que una persona bajita, regordeta, de ojos oscuros y tez morena, los vendedores se abalanzan sobre mí obsequiosamente, y sólo en segundo término y de mala voluntad atienden a la otra persona

“¡Menudos idiotas!” suelo pensar, porque yo soy la negación del consumo, y más que seguramente la otra persona es mejor compradora que yo, pero los prejuicios los traicionan, y así les va.

Otro ejemplo: un hombre que entre de traje y corbata será automáticamente tratado ceremoniosamente de “Señor”, pero si va al día siguiente en jogging y zapatillas que no sean de ostentosas marcas, ese mismo caballero, escuchará que le dicen confianzudamente “¿Qué andás buscando?”

Y así al infinito.

Por eso es que Mikartita no se presenta como boliviana, sino como japonesa, porque sabe que eso le confiere una mirada diferente de parte de estos obtusos argentinos, que al despreciar a América Latina, se desprecian a sí mismos sin siquiera darse cuenta, a pesar de su tan pregonada “cultura europea”.

Estos rasgos de mi propia nacionalidad son las que me dan bronca, Terox, ya ves que no tienen nada que ver con vos.

Y ahora podrás preguntarme por qué esta tarotista pseudo japonesa, pero en realidad del Altiplano, es tan inculta.

Antes de que creas que yo misma la estoy discriminando, te aclaro que no la imagino como demasiado intelectual ni poseedora de una visión medianamente crítica, simplemente porque es tarotista, no por su origen.


Si fuera una Marie Curie no andaría tirando las cartas, según mi propia concepción de las cosas.

Pero por qué resultó ser una boliviana que se vende a sí misma como japonesa, es en realidad el resultado del cuento que fui inventando para Sophie y Nevermind, que como es absurdo de pies a cabeza, requería personajes igualmente imposibles.

También podría haber sido una alsaciana que se hacía pasar por beduina, mientras fuera bizarra, aunque convengamos que el nombre suena a japonés y alude a las cartas y su supuesto conocimiento ("mi cartita sabe un toco")por lo cual me calzaba justo.

Pero aun así a las circunstancias de la historia las fui tejiendo esporádica y caprichosamente, hasta que casi insensiblemente me fueron regalando este personaje simpático y travieso que hoy viene por su cuenta a hacer “pós en el bló de la Graciela”, y que sin quererlo ha dejado en descubierto que los argentinos tenemos importantes mambos en la cabeza, y todavía no salimos del siglo XVIII en muchísimos aspectos de nuestra mentalidad.

Bueno, espero que no me salten a la yugular mis compatriotas, por llamar a las cosas por su nombre.

Pero antes de dejarlos, les brindo un nuevo ejemplo de discriminación pelotuda poco feliz: Nazarena sigue sin conseguir adoptante y las razones saltan a la vista: es mestiza, (no de raza definida), es hembra, es adulta y no es la más bonita del refugio, aunque sea una de las más dulces.

Un beso y nos vemos el sábado, si es que no empiezan a discriminarme por sincera. Graciela

10 comentarios:

Terox dijo...

¿argentinos? En Costa Rica estamos casi igual... y digo "casi" otorgando el beneficio de la duda. Por lo menos ustedes tienen una alta autoestima (tal vez demasiado alta, dirán algunos). Tan es así que (rara vez) nunca pierden el acento, así vivan 10, 15 o 20 años en otro país. Nosotros en cambio estamos ávidos de imitar el entorno...

Por cierto, en el viaje que hicimos a tu país el año pasado creo que vivimos un ejemplo de lo que mencionás. El hecho es que visitamos una agencia de viajes para programar un viaje a Iguazú. El hecho es que no nos dieron a escoger el hotel pero nos aseguraron que era "bastante bueno"... cuando en realidad era "bastante malo". Hubieramos agradecido (y pagado!) que nos ofrecieran una mejor opción, pero simplemente no nos preguntaron. ¿sería por ser centroamericanos?

Graciela L Arguello dijo...

Hola, Terox lamento que lo hayas experimentado, aunque eso signifique que no me equivoco tanto en el análisis.
Respecto a la alta autoestima, veamos: Argentina es un pìas grande, con buenos recursos (tampoco taaaaaaantos como nos pasamos pregonando) y paisajes variados y bellìsimos, pero dado que nacer acá fue producto de un csaualidad en la que no tuvimos ninguna participación, ¿de dónde sacamos tanta arrogancia?
Por eso, repito: los argentinos... ¡ay dios!
Un beso, y aceptá mis disculpas en nombre de los compatriotas que no te dieron el servicio que merecés. Graciela

Terox dijo...

No te preocupés... son gajes del oficio de vacacionista!

Graciela L Arguello dijo...

¡Ese oficio sí me agrada, mantantero lirulá!

rumbofijo dijo...

Miramos a nuestros hermanos latinoamericanos como un tanto inferiores y sin embargo no tenemos con qué.Todavía muchos en éste país viven en el siglo pasado,con chicos que van a caballo a la escuela,sin cloacas,sin agua potable.Todavía hay gente que cocina en un fogón(cuando tiene que cocinar),por mencionar algunas cosas.Con seguridad somos embromadores(para no usar ésa palabra que nos define tan bien.. cag.....s),le sucedió a Terox al ofrecerle un mal hotel.A veces siento vergüenza ajena.Un saludo amiga.

Graciela L Arguello dijo...

A mí me pasa lo mismo, rumbo fijo siento vergüenza ajena más de una vez. Un beso Graciela

Terox dijo...

Y sin embargo, hay gente buena por todas partes. En un paseo a Tigre (a las islas del delta) estábamos en un barco que hace el recorrido, el cual tiene servicio de bar, y llamé al mozo... el cual pareció no oír... un señor que iba en el asiento de adelante, se veía humilde, moreno, bajito, dijo entre dientes: "somos jodidos los argentinos", y llamó al mozo más vivamente. Vieran que agradecido le quedé a este señor por ese gesto...

Graciela L Arguello dijo...

Pensé que me querrían matar con este post, y sin embargo, parece que muchos argentinos también coinciden conmigo. Por lo menos, algún sentido de autocrítica todavía hay.

rumbofijo dijo...

Feliz Navidad!!!!

Graciela L Arguello dijo...

Gracias e igual para vos, rumbofijo