Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Un nuevo dolor, y demasiado pronto...




¿Dónde estás?

¿A qué lugar de las estrellas te mudaste, para esperar que llegue, yo también a buscarte?

¿Desde qué rincón del espacio llegarás corriendo para saltar a mis brazos, cuando sea el momento?

¿En qué rinconcito del cielo preparaste tu cucha, para que a su lado prepare yo mi lecho?

¿En qué sitio de este dolor está tu peluda presencia, confortándome en el llanto como cuando estabas aquí?

¿Qué lugar elegiste de todo el universo para esperarme, triste, hasta que llegue a tu encuentro?

¿En qué lugar armaste tu nueva jauría, de la que serás seguro el líder dominante?

¿Ya estás con todos los amores que se marcharon antes?

¿Están con vos Loba, Diana, Juno, Dharma, Titán, Hindú, Puchito, Colita y Chiquito?

Los estarás cuidando como a mí me cuidabas.

No desistas de la espera, que cuando llegue el momento sabré cómo encontrarte.

Pero hasta entonces no vayas a olvidarme, porque será mi sueño, poder ir a tu encuentro.

Y mientras tanto, pensá en mí, para que no pases a mi lado sin conocerme, cuando yo esté buscándote.

Porque será el reencuentro la más gloriosa de todas las redenciones.

No me olvides porque no he de olvidarte.

Estuviste a mi lado, cuando todos los demás me traicionaron, y fuiste siempre como sería Nazarena; todo amor, todo sueño, hasta que al final seamos todos solamente un recuerdo.

10 comentarios:

Gurisa dijo...

Lo siento mucho, tía.

Sé que tuvo una vida llena de dicha, amor y mimos que, ojalá, todas las mascotas de esta tierra tuvieran.

Te vamos a extrañar, querido Rolf. Incluso cuando te robabas las masitas de arriba de la mesa....

Dayana dijo...

Lo recordaremos con cariño (salvo en la parte que le gustaba matar gatos :P).
Una oración por Rolf.

sabrina dijo...

Es cierto que existe un cielo para seres tan nobles como nuestras mascotas y en especial los perros.
Seres tan nobles que nos brindan su amor incondicionalmente y nos están esperando para volver a jugar.
Yo lo creo y creo que mi perrita de 13 años está ahí y me mira todos los dias.
La verdad tus palabras me hicieron llorar porque son muy emotivas.
Un beso grande, grande y otro para el nuevo angelito

Graciela L Arguello dijo...

Gracias, Dayana, Guri y Sabrina ustedes entienden este dolor, porque conocieron el amor que Rolf era capaz de dar. Un beso a todas Graciela

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

No me imagino cuando Lucas me deje, el es todo amor para conmigo, para ellos nosotros somos como un dios.

Te abrazo fuertemente, y lo bello de todo esto, es que te amo hasta el día en que se fue, y los recuerdos quedaran ahí para siempre.

Abrazos

Graciela L Arguello dijo...

Gracias, Roy , lo que me deja tranquila entre medio de tanto dolor, es que él pudo contar conmigo hasta el final. Hasta cuando tuve que que darle de comer en la boca, y levantarlo en mis brazos para llevarlo a hacer pipí. Porque sus últimos días fueron de una total dependencia de mis cuidados. Pero no le fallé. Hasta que se durmió para partir, tuvo todo el amor y todo el cuidado. Y fue en el momento que debía ser, no elegí el camino más corto. Caminamos hasta el último paso que le estaba predestinado.
Pero pese a esa tranquilidad, su ausencia duele, ...y tanto...

Terox dijo...

Me duele tanto, Graciela. Solo nos quedan los recuerdos... espero que en esa jauría le hagan un campito a Oberón... y que no se peleen mucho por ser el alfa...

Un abrazo...

Graciela L Arguello dijo...

Allí estará, Terox y nos estarán esperando...

Susana Vera-Cruz dijo...

Hola querida Graciela, tanto tiempo.
Al leer este post , me uno a tu dolor, pues yo tambièn perdì a mi adorada Bianquita, mi primera perrita y se a fondo el dolor que aùn hoy no he podido superar del todo, ya pasados 2 años de su partida.
Te dejo mi abrazo fraterno, todo mi cariño y un besote con alitas para que llegue dònde tu àngel Rolf de cuatro patas.

Besos amiga, espero volver luego a este mundo!

Sussy

Graciela L Arguello dijo...

Gracias, Agualuna,todavía duele, y duele tanto...
Un beso Graciela