Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Filosofía barata


¿Conocen ustedes la famosa parábola del vaso que contiene líquido hasta la mitad, y suele interpretarse como una visión de la vida de "vaso medio lleno" o "vaso medio vacío"?

Imagino que sí, porque es una figura de la que se ha hecho uso y abuso en los libros de autoayuda y en las pontificaciones de aquéllos que andan por el mundo desparramando consejos que nadie se ha molestado en pedirles.

Por las líneas que anteceden ya sospecharán la valoración que de esa metáfora hago: según mi modesta opinión se trata de bijouterie de plástico.
No una valiosa joya, sino, a lo sumo, uno de esos anillitos que vienen como sorpresa dentro de los huevos de Pascua.

¿Y saben por qué lo creo?

Porque me parece de un reduccionismo absoluto. Simpático y demagógico, pero reduccionismo al fin.

Porque ese vaso con líquido hasta la mitad es un sistema que como tal debe interpretarse, y en el cual todos los componentes son importantes, porque el todo es más que la simple suma de las partes.

Paso a explicarme.

En esa imagen del vaso mencionado, se debe ver un sistema de tres fases: la sólida (el vaso),la líquida (ya sea agua, soda, coca cola, cerveza, vino o lo que pomo haya adentro del vaso), y la gaseosa (el aire o "vacío" que es tal, sólo aparentemente)

En efecto, ese vacío supuesto, tiene mínimamente la composición del aire atmosférico, es decir Nitrógeno, Oxígeno y varios elementos más en cantidades ínfimas, pero no nulas.

Y esos elementos gaseosos también definen la calidad del sistema en su conjunto.

Mi crítica puede parecer irrelevante, pero piensen en el impacto que la tradicional interpretación del vaso medio lleno (igual a "mirada positiva") contra el vaso medio vacío ("mirada negativa") tiene sobre el sujeto así adoctrinado.

Por ejemplo, el tipo "optimista" socialmente validado, que se ve a sí mismo y a sus circunstancias como un vaso medio lleno, no reconoce la existencia de ese aire que metafóricamente corresponde a sus carencias, errores, imperfecciones o faltas cometidas.

Ese sujeto deviene entonces en el típico arrogante y egoísta, que sólo ve sus propias virtudes, y justifica todas sus acciones, negándose a reconocer sus inconductas y eventualmente pedir perdón por sus faltas, porque para él sencillamente no están allí.

En su visión "positiva", todo está bien, y no puede dar marcha atrás cuando se equivoca, porque siempre rescatará el lado "valioso" de sus tropelías.

En esas tropelías, él habrá aprendido algo, quizás, podemos acreditarle eso, pero también muchas veces habrá dañado a otro o a otros, a los que puede dejar alegremente atrás sin pedirles jamás perdón, ni tratar de enmendar sus faltas, porque en su vaso medio lleno no hay espacio para lamentaciones o contricciones, simplemente porque no ve la mitad vacía, que sin embargo también está allí.

Y por su parte, el otro, el que sólo ve el vacío, se priva a sí mismo de saborear el líquido presente porque ya tiene la panza (o el cerebro, o el corazón o ambas cosas) llena de gases que no le permiten asimilar el resto del sistema.

Pero además, por estar socialmente del lado "incorrecto", es sumergido a la fuerza y de manera inmisericorde por el resto de la comunidad (esa gente "positiva" que sólo ve el vaso medio lleno) en el seno del líquido que no puede absorber, precisamente por estar excesivamente consciente de la tercera fase del sistema.

Lamentablemente esa tercera fase tiene muy mala prensa, y la gente "cool" tiende a negar su existencia, cayéndole entonces encima con esa boludez superficialidad del vaso medio lleno etc., etc.

Y ninguno ve que ambas apreciaciones son igualmente obtusas.

Sólo analizar el sistema con sus tres fases integradas, y de una manera objetiva, racional y ecuánime permite vivir la vida con el compromiso del que ve el vaso medio vacío y por lo tanto sabe que hay cosas para corregir, cambiar y sobre todo completar; pero también ve la parte llena que le dará las fuerzas para intentarlo.

Por eso la estúpida dicotomía "medio vacío, versus medio lleno" me revuelve sistemáticamente el estómago por su simplismo y superficialidad.

La vida es un sistema complejo, y si tenemos una conciencia despierta, así debemos asumirlo, porque lo que está bien no puede ser una blanda almohada sobre la cual dormirnos sin intentar, siquiera , remendar lo que está mal.

Y lo que está mal (en nosotros, en el medio, en las costumbres, en el sistema) no puede ser un lastre que nos impida levantar el vuelo de los sueños que nos impulsan a cambiar lo que puede ser cada día mejor.

Empezando por nosotros mismos, claro.

O sea que si vuelvo a escuchar la huevada simpleza ésa de los vasos, no puedo jurar que mi lado negativo no vaya a aflorar todo junto, estampándoles el sistema completo (vaso, líquido y aire) en el centro del marote.

No sé si les queda claro.

Y para empezar a cambiar, vean el sistema integral en Nazarena: un bellísimo vaso, que está lleno hasta la mitad con sus ganas de vivir, su lealtad y su dulzura; y tiene en la otra mitad el vacío de su tristeza por carecer de familia.

¿Hay alguien que quiera correr el fiel de la balanza hacia el lado de la alegría para Nazarena? Sólo tiene que dejar un comment aquí.


Un beso y nos vemos el próximo sábado. Graciela

4 comentarios:

Terox dijo...

A riesgo de provocar tu ira, yo diría que también es crítico saber QUÉ CONTIENE el vaso (además de aire)... me explico... ¿queremos más de lo mismo o al contrario hay que botar eso que tiene para servir en él otro tipo de "líquido"?

Graciela L Arguello dijo...

Hola Terox, ¿Cómo voy a enojarme, si básicamente coincidimos? Yo también estoy diciendo algo muy parecido. Es el SISTEMA completo lo que hay que analizar, y en ese análisis, obviamente la calidad del contenido es más que relevante.
Me encantan tus visitas, Terox, aquí y en Locos porque sos un lector crítico que hace aportes valiosos siempre. Un beso Graciela

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

¿Y que pasa si se nos quiebra el vaso? al diablo con la teoría, al final nosotros mismos decidimos sobre nosotros, ya sea para bien y para mal, y usemos los vasos para beber algo rico.

Saludos

Graciela L Arguello dijo...

Es verdad, a decidir cada cual sin influencias de teorías extrañas.Un beso, Roy