Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 22 de enero de 2011

Sigue mi libro "Un dios para cada uno"


Este libro ocupa toda una etiqueta del blog, y se viene subiendo por sucesivas entregas, de modo que si quieren leerlo completo, deben ingresar en Un dios para cada uno, y empezar de abajo hacia arriba, como corresponde a todo blog que se precie.

Si no quieren leerlo entero, también lo comprenderán, porque es un ensayo satírico, y como tal, no cuenta una historia, sino que es un simple cúmulo de reflexiones cuasi- profundas y pretendidamente divertidas.


SEGUNDA PARTE
LOS DIOSES MEDIO PELO.

Los dioses MEDIO PELO son los de uso cotidiano, los que salpican el hablar corriente a cada instante con su “Dios te oiga”, “que Dios te ayude”, “gracias a Dios” y todos los etcéteras del caso.
Son los dioses del ritual dominguero, de la sacramentalización, del catecismo, los de consumo masivo, los menos cuestionados, los más simples, y a veces los más burdos.
Pero están ahí, al alcance de la mano, como los productos de limpieza en la góndola del supermercado: cada uno toma el que quiere, y lo usa como le parece.
Forman parte de la canasta familiar, hacen falta como una especie de certificado de normalidad, que le permite a la gente moverse por el mundo sin ser sospechada de inmoral, loca, subversiva o comunista.
Una especie de salvoconducto para ingresar en todas partes y circular libremente, o casi.
Ya que suele ser difícil la libertad, cuando se carga con un dios asfixiante y censor, modelado por los Inquisidores, y sólo muy ligeramente modernizado desde entonces hasta hoy.
Este libro por entregas CONTINUARÁ, pero mientras tanto, siempre pueden ocupar muy provechosamente sus vacaciones para adoptar a Nazarena, que sigue esperando sin perder su dignidad ni su paciencia



Un beso Graciela

2 comentarios:

Terox dijo...

Hasta Alá se nos coló en el español... (ojalá). ¿Qué pensarían los Reyes Católicos al respecto?

Graciela L Arguello dijo...

Hola Terox parece que con todos los dioses pasa lo mismo: una trivialización de la idea original, que se refleja en el lenguaje. Un beso. Graciela