Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 7 de enero de 2012

Volvemos a contar cuentos





Otra vez les presento uno de mis cuentos publicados. En este caso, se trata de "El cuento" que fue seleccionado por concurso para participar en la Antología "Los nuevos escritores latinoamericanos, 2002" Tomo Tres pág 89 de Editorial Nuevo ser.

Helo aquí, pues:


EL CUENTO
Por Graciela L.Argüello

“Todo el amor del mundo anidará en mis manos para acariciar tu pelo. Todos los sueños mejores estarán en mis ojos para mirar los tuyos. Y para besar tus labios, los míos serán de miel. Te prometo para siempre la perfecta ternura, y el más dulce universo. Para vos, me volveré poema, por tu amor crearé primaveras. Y será nuestro mundo pequeño y milagroso, para cada palabra crecerá una canción. Te prometo inventar mil caminos distintos para que recorramos con las manos unidas, fabricando el color. Te daré cada día un amor renovado, y tendré a cada instante una emoción distinta para compartir...”
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Después de leer los párrafos finales de la historia, Mauricio plegó nuevamente el periódico, y recostado en la sombra de su patio, dejó que su mirada se llenara del verdor del césped que tanto le gustaba. Aspiró el olor de la tierra regada, y se sintió muy difusamente melancólico. Siempre que leía un cuento como ése, le pasaba.
Fue a la cocina, rezongando un poco por el permanente desorden que sus hijos, y los amigos de sus hijos – bulliciosos universitarios todos- imponían en ese lugar de la casa.
Cuando, taza en mano, volvió a estirar su pereza de domingo en el crepúsculo estival, su mente voló hacia otros cientos de cafés que sabían de otro modo.
Hacia otro tiempo, ya borroso en la memoria, en que por él se habían creado primaveras, y para él alguien se convirtió en poema.
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-“¿Te dormiste, viejo?- la pregunta de su hijo menor lo devolvió a su plácida felicidad familiar.
Todo era ya muy poco más que vagas memorias, que sólo una que otra vez, alguna página literaria revolvía en su mente.
Pero había habido otros mundos, pequeños y milagrosos, que él había transitado empapado de dicha, y en que tomando su mano, alguien había sido inmensamente feliz. Irrepetiblemente feliz.
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Analía, saliendo de la cocina, también con una taza de café, se sentó a su lado, y con la blanda ternura de una vida compartida, acarició su frente.
Cuando vio el periódico caído a los pies de su marido, se incorporó diciendo:
-¿Viste la página literaria? Sale un cuento de Gloria, la que trabajaba con vos, ¿te acordás de ella?
-Sí, claro...
Claro que recordaba....



Ya están ustedes acostumbrados a mi escala gustométrica, y en ella, por alguna razón que ni yo entiendo, este cuento se merece un 8 con cincuenta, ya que es uno de mis preferidos entre los ya editados.
A Abrojo, en cambio, le pongo un diez, porque es lo más, y por eso mismo le concedo un mes extra para pedir desde este blog un nuevo hogar, ya que el refugio lo tiene triste.



Un abrazo, y los espero el sábado con algo nuevo, como siempre. Graciela.

4 comentarios:

Jime Ardini dijo...

Hermoso Gra, me hiciste recordar a mi abuelo. Gracias por compartirlo! Jime.

Graciela L Arguello dijo...

Eh, Jime, ¡¡¡¡no me mates así, tan vieja no soy!!!!! :D Un beso,

Terox dijo...

Ahhh... el final me tomó por sopresa... pensé más bien que el "viejo" era viudo... pero la situación resultó más prosaica... jajajaja...

Graciela L Arguello dijo...

Ésa es la idea, Terox , siempre trato de sorprender por lo menos un poquito.