Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 28 de abril de 2012

¡Qué delicia, los chicos!




Lo que paso a contarles ocurrió hace un tiempo en el edificio del Correo Central, que como saben los cordobeses tiene numerosas puertas giratorias, y también largas colas de gente esperando para ser atendida.
Una mañana como tantas, una niñita de unos cuatro años, se entretenía dando vueltas en una de esas puertas, aprovechando el impulso de la gente que entraba y salía permanentemente.
Por supuesto llegó el momento en que al cesar el flujo de personas, la puerta dejó de girar, y la niñita volvió al lado de su madre, la que le preguntó:
-¿Qué pasa, ya no das más vueltas?
Y la nena le contestó:
-Es que ya no se mueve, se le habrán acabado las pilas...
Y a propósito, ¡a ver si se ponen las pilas y le consiguen hogar a Tolón, que está hoy por última vez en el blog!

Nos vemos el sábado. Un beso Graciela.

2 comentarios:

Terox dijo...

Ja! De hecho, se me ocurre que con un dínamo acoplado a esas puertas, se podría generar buena cantidad de electricidad... esa niña es un genio!

Graciela L Arguello dijo...

¿Te parece que patentemos la idea juntos, Terox ? Un beso Graciela