Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 13 de octubre de 2012

¿No les ha pasado a ustedes también?


Leyendo a la genial Agatha Christie, encontré en su novela "Un gato en el palomar" este parrafito que sencillamente me encantó, y que después pienso comentarles:
En la sala de reunión de las profesoras, éstas cambiaban puntos de vista sobre viajes por el extranjero, obras de teatro que habían visto y exposiciones de arte que habían visitado. Las instantáneas circulaban de mano en mano. Se cernía la amenaza de las diapositivas en color, porque todas las entusiastas querían enseñar las suyas propias para librarse de la obligación de ver las de las demás.
¿No les encanta ese párrafo? ¿No les ha pasado tener que padecer horas de exposición de fotos y diapositivas en las que les muestran no sólo las instantáneas de sus amigos, sino que además les van presentando a millones de desconocidos, con inacabables explicaciones como:
¨-Ésa es la suegra del hermano menor de un chico que trabajaba con mi prima, y que encontré en..."
O: "- La gordita del fondo es una chica que conocí en uno de los museos, y que casualmente conocía al naranjita que me cuida el coche en el Colegio Médico"
O cualquier otra burrada por el estilo, ante la cual, para ser políticamente correcto tenemos que contestar:
"-¡Mirá, vos, qué chico es el mundo!"- o alguna otra estupidez semejante, porque queda fiero decir " y a mí qué mie me importa"
Ya sé que suena intolerante pero ¿no les parece un poco abusiva esa costumbre que se ha puesto tan de moda, en que llegás inocentemente a un cumpleaños en el que pensás divertirte, charlar, bailar, saltar y jugar, andar por los aires y moverte con mucho donaire, y en vez de eso te sientan durante 45 minutos mirando fotos de las 4 o 5 últimas generaciones?
Desde el abuelo que llegó de Italia con una mano atrás y otra adelante; pasando por mamita, posando a los 3 meses desnuda sobre un almohadoncito como se estilaba por entonces; el homenajeado en la cuna; con su pintorcito en el kindergarten; la clásica foto de la primaria donde la única que se distingue es la maestra, y sólo porque es más alta que los demás, salvo deshonrosas excepciones. Deshonroso, digo, para el alumno que terminó segundo grado a los 17 años después de repetirlo 10 veces, y es por eso más alto que la teacher (aclaro para que no se lo tomen como discriminación contra las maestras petisas).
Por supuesto, seguirá la enumeración de logros con las correspondientes fotos: la comunión, la boda, el divorcio, la universidad, la academia de declamación, y hasta quizás la foto del sarampión y las paperas, o lo que pomo consideren relevante en la vida del cumpleañero o cumpleañera, aquellos miembros de la familia que se encargan de hacer la recopilación.
La parte oscura de la cosa, es que probablemente los eventos más importantes de la vida del ut supra mencionado cumpleañero, sean por completo desconocidas para toda su amorosa familia... y es mejor que así sea.
Después, por supuesto, habrá derivaciones hacia la familia política, con fotos de sus 226 miembros directos, indirectos y más o menos allegados, todas con acotaciones supuestamente graciosas, que es de rigor festejar con grandes risas, aunque uno no tenga la menor idea sobre las anécdotas a que se alude, y tampoco probablemente el menor interés en conocerlas.
Pero la cosa no para ahí, ya que si el homenajeado/a tiene hijos, estarán las fotos de cada uno de ellos desde la cuna hasta la senectud, o la etapa de la vida en que se ecnuentre al momento de este suplicio.
Por supuesto si alguno/a de los hijos ha aportado nietos/as, ellos ocuparán las siguientes 358 diapositivas del power point, y habrá que exclamar en cada una:
-¡Qué bonito! AHHH OHHHH, y otras ñoñeces.
Al cabo de dos o tres horas, se debe aplaudir el esfuerzo realizado por los autores del power ( y secretamente también la hazaña de los invitados que lo toleraron estoicamente hasta el final) y comentar que fue muy emotivo, muy tierno, muy dulce, y todos los empalagosos sinónimos del caso.
Luego habrá que intentar remontar el tedio y ver de festejar como cabe, es decir, saltando, cantando y bailando, en vez de estar atornillado en una silla disimulando bostezos.

Y ahora, como nada me gusta más que hacer lo contrario de lo que se debe, les presento una foto de Chipi, pero solamente para que aprecien su hidalguía, y decidan darle por fin un hogar.
Tómenselo con humor, y nos vemos el próximo sábado. Un beso. Graciela 
    

2 comentarios:

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Que tormento eso de las fotos jaja

Saludos

Graciela L Arguello dijo...

¿Verdad que si, Roy ? Un beso graciela