Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 31 de mayo de 2014

¡Qué peligro, los niños!


Cuando el Cuervito mayor tenía unos seis años, se me ocurrió llevarlo a visitar el Museo de Ciencias Naturales, y de paso, el de Bellas Artes. 
Se trataba de todo un acontecimiento para él, de modo que fuimos ambos muy emperifollados y llenos de entusiasmo.
Pero antes, obviamente, sus padres pasaron a dejarlo en casa, y yo lo invité con Coca y galletitas, mientras terminaba de prepararme.
En algún momento, se le cayó una galleta, y como todos los adultos decimos, le demandé:
- Sacá otra, a ésa tirala, que el piso es sucio.
Unos momentos después, cuando ya salíamos, me fijé que había una tela de araña en el techo del porche, y le pedí que me esperara mientras la retiraba con el limpiatechos.
Después de todo esto, pasamos una tarde muy entretenida en los museos, y culminamos cenando en un Mac Donald's que estaba lleno a reventar, como siempre.
Y allí, mientras disfrutábamos de cosas ricas, mi nieto, a voz en cuello, inició el siguiente diálogo:
-Abu, ¿cuándo te vas a comprar una casa nueva?
-¿Casa nueva? ¿Por qué si estoy muy cómoda en la mía?
- ¡Sí, pero está toda sucia y llena de telas de araña! (sic)
En un comic, me verían caer hacía atrás con las patitas en el aire, mientras leerían ¡PLOP! pero en la vida real, sólo pude reírme a carcajadas, porque de verdad los niños son peligrosos.
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Y de hecho, mucho más peligrosos que Candela, que no les haría pasar semejante calor, si la hacen miembro de su familia.

2 comentarios:

Terox dijo...

Sí, muy peligrosos... tienen una memoria... especialmente para recordar lo que uno les ha dicho...

Graciela L Arguello dijo...

Efectivamente, Terox, ¡¡¡son de terror!!! Sobre todo para recordar en el momento menos apropiado.