Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

Me gusta

sábado, 18 de octubre de 2014

Pequeñas joyitas encontradas en la literatura.

Mary Higgins Clark no es ni remotamente mi escritora favorita, pero recurro a ella en las vacaciones, o cuando no tengo otras cosas más a mano.
Y para hacerle justicia, de vez en cuando encuentro entre las páginas que escribe, alguno que otro párrafo que merece ser comentado y compartido.
Hoy subo dos, tomados de su novela "La estrella robada". El primero me parece una piedra preciosa, por la sabiduría que encierra, y creo que vale tanto por sí mismo, que huelgan más explicaciones.
Aquí lo presento:
...tener dinero no estaba nada mal, siempre y cuando uno no olvidara cómo vivir sin él...
El segundo párrafo, en cambio fue puesto en la boca de un personaje que no ha tenido nunca hijos, y responde muy agudamente a quienes, sin ningún derecho lo presionan para que cumpla con ese mandato social. Y lo hace con una manera muy satírica e inteligente:
La gente con hijos y la gente sin hijos se compadecen mutuamente.
¿No es un absoluto hallazgo? A mí, por lo menos, me encantó la agudeza y la sutileza de todo lo que está implícito en la expresión del personaje.
Porque se está haciendo alusión a opciones absolutamente privadas, en  relación a las cuales nadie debería arrogarse el derecho de emitir juicios de valor.
Y sólo asumiendo que cada cual elige lo que mejor cuadra a sus preferencias, su personalidad, su historia, sus proyectos y sus circunstancias, puede decirse que compadece al que toma otra decisión diferente.
En otras palabras, cada cual seguramente está cómodo en el lugar que ha elegido, o al menos ha desarrollado las estrategias necesarias para sobrellevar esa situación, y por ende, nadie tiene justificación alguna, cuando pretende aconsejar o cuestionar al otro en materia tan privada.
Ahora bien, quien no necesitaría compasión alguna por tener un "hijo", sería el que adoptara a Cachamai, porque nunca le causaría decepción de ninguna clase.

Un abrazo y nos vemos el próximo sábado. Graciela. 

No hay comentarios: