Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 10 de enero de 2015

Un poco de luz en las tinieblas.

Hace ya mucho tiempo, vi en un noticiero de la tele que un torero había recibido una cornada y fue sacado del ruedo, para luego ser "premiado" con las dos orejas del toro.
Y entonces, se me fue al diablo toda posible empatía con el pobre tipo que fue herido (ya que después de todo era un riesgo asumido por él mismo y voluntariamente), y sentí que lo perverso se potenciaba con lo injusto y lo inaceptable.
¿Cómo es que el toro "vencedor" en esa despareja, inmoral e innecesaria confrontación resultó de todos modos sacrificado?
Si bien la tauromaquia no tiene defensa posible y es inaceptable por el ángulo en que se la mire, al menos podría dejar un resquicio de luz entre tanta tiniebla.
Podría, por ejemplo, tener el mínimo de "generosidad" (lo entrecomillo porque me es muuuuuyyyyy difícil incluir algún adjetivo de connotación positiva cuando al toreo me refiero) de darle una oportunidad por mísera que sea al toro, víctima eterna de la cueldad y la ignorancia humana.
Podrían empezar por respetar DEFINITIVAMENTE, Y NO HASTA LA PRÓXIMA FECHA DE CORRIDA, la vida de los toros que superen al torero, aun cuando todas las condiciones se han acomodado malévolamente en su contra.
Las pingües ganancias de esa inmoral actividad podrían sostener un santuario para los toros que se hayan defendido tan bravamente, por lo menos. Y los mismos toreros deberían ocuparse de su cuidado, a los fines de compensar siquiera de manera infinitesimal la afrenta que su sangriento trabajo le inflige a la humanidad entera.
Sí, ya sé que parece un aval al toreo, pero no se trata de eso. 
Se trata de buscar un resquicio por donde se filtre la luz. Porque estoy segura de que si los obtusos toreros que ven a los toros como máquinas de matar que deben ser doblegadas, se ocuparan de conocerlos en toda su belleza, nobleza y mansedumbre en su hábitat natural, algo comenzaría a cambiar en sus conciencias.
Y tal vez un día entendieran que esos animales merecen el mismo respeto que los otros, los que se visten con trajes de luces y salen a revolear un capote ante un gigante acosado y torturado ante la vista de miles de bestias sedientas de sangre que gritan olé.
Perdónenme, pero la indignación, en este caso, superó toda conmiseración por el torero herido, lo cual no habla muy bien de mí. Para compensar ese sentimiento, vuelvo a intentar ser moralmente correcta, pidiéndoles un hogar para Cachamai, Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

P.S.: La foto que ilustra el post es tomada de facebook, no sé quién es el autor original.

2 comentarios:

Terox dijo...

Tenés toda la razón... creo que hay toros que "indultan" pero el propósito es más prosaico... son seleccionados por ser los más "nobles", entendiendo por nobleza los que se acomodan mejor los "pases" establecidos y dan más espectáculo... la función sería sería ser el padre de futuras víctimas...

Acá por lo menos se usan unas "corridas" donde el toro, aunque seguramente se estresa y sufre ciertas visicitudes, no se puede matar, o herir, al contrario de los "toreros" improvisados que casi siempre llevan la peor parte...

Graciela L Arguello dijo...

Bueno, Terox , por algo se empieza, algún día entenderemos que acosar a otro, de la especie que sea, no es entretenido sino vil. En el bullying escolar, tampoco se mata a nadie, pero se somete a mucha gente de manera innecesaria, a un silencioso dolor. A mí personalmente me desagrada profundamente. Pero puestos a elegir, no hay duda de que se puede ser más flexible donde no hay muerte, que donde el espectáculo todo se centra en ella. Un beso, Graciela.