Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 8 de agosto de 2015

A los libros también les toca.


A mí me caen superdensos los libros de autoayuda. Nunca he terminado de digerir las recetas infalibles para solucionar la vida de los demás.
Por esa razón, huyo de esos textos como de la peste bubónica, pero a cada chancho le llega su San Martín, y no tuve más remedio que abocarme a la lectura de uno, porque me fue regalado para mi cumpleaños por una amiga que ignora mi visceral rechazo, y lo eligió con su mejor onda. 
Y como sé que en algún momento me va a preguntar algo sobre ese texto, tomé aire y me zambullí en las turbias aguas de uno de esos libros.
Hoy sólo voy a señalar uno de los muchos absurdos que encontré en él, pero no se extrañen si en algún post futuro me despacho contra el libro entero, siquiera para tomar revancha por la enorme penitencia que fue leerlo.
Vean esta idiotez:
Las mujeres pueden elegir sentirse mal como un medio de evitar la incomodidad, la ira, la tristeza y el pesar.
Ahora díganme, "sentirse mal" ¿es preferible a la incomodidad, la ira, etc.? ¿Acaso sentirse mal es bonito? ¿Cuánto mejor es sentirse mal que sentirse incómodo?
¿O es que las mujeres somos tan idiotas y masoquistas que sólo elegimos entre Guatemala y Guatepeor?
¿No se le pasó por la cabeza al genial consejero, que las mujeres preferentemente tendemos a elegir sentirnos bien?
¿Nadie le dijo que ya no hay mujeres mártires, y que sabemos muy bien expresar la ira si llega el caso, o el pesar, o la tristeza, sin tener que "elegir sentirnos mal" para evitar esas emociones? ¿No sabe este iluminado autor que las mujeres podemos manejar y racionalizar nuestras sensaciones tan bien como los hombres, y a veces hasta mejor?
La única excusa que le dejo abierta como vía de escape a ese genio, es que tal vez la versión en castellano que yo he leído no es la mejor, y el texto original en inglés fue traicionado y/o malinterpretado por el traductor.
De no ser ése el caso, confirmo una vez más mi teoría de que los libros de autoayuda son un bodrio, en su amplia mayoría. 
Por lo pronto, una señorita que no anda poniéndose mal al cuete es Alelí, y es muy recomendable su adopción, sin necesidad de leer guía alguna.
Un abrazo y nos vemos el próximo sábado. Graciela.
El dibujo que ilustra el post es del genial Lino Palacio.

5 comentarios:

Marcelo Ponce dijo...

Te felicito, con mucha altura has puesto en su lugar á un pobre mediocre y su falso machismo.

Graciela L Arguello dijo...

Gracias, Marcelo y bienvenido al blog. La peor parte es que se trata de un best seller ¡y recomendado por muchas mujeres!!!!! Un beso, Graciela.

Terox dijo...

Como que algo se perdió en la traducción... o en la forma de escribir... no será que eso de "sentirse mal" es más bien "dar la excusa de sentirse mal" (como autoindulgencia)?

No sé si califica como de autoayuda, pero hace poco conocí la "filosofía" expuesta en "Los 7 hábitos de la gente altamente eficiente", y aunque no leí todo el libro, me suena bastante interesante... con decirte que el primer hábito es asumir la responsabilidad de tus propias decisiones y sus consecuencia...

Graciela L Arguello dijo...

Alguno bueno habrá, Terox, pero no me he topado con ninguno hasta ahora...

Graciela L Arguello dijo...

Ah, y a propósito de lo que yo interpreto, Terox, creo que se trata más bien de una alusión a las somatizaciones. Como si las mujeres "eligieran" un malestar físico para no hacerse cargo de sus problemas anímicos. Lo cual puede ser cierto en algunos casos, pero asumir que eso sólo le pasa a las mujeres es un comentario profundamente machista. Y creo que las mujeres mártires ya pasaron de moda. Hoy un altísimo número de mujeres (y de hombres también) sabemos perfectamente que un malestar anímico se alivia más fácilmente con una actitud positiva- como seleccionar alguna actividad placentera- que inventándose dolores físicos.
Besos