Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 18 de febrero de 2017

Una reflexión de las mías...

Cuando era chica, las monjas solían decirme que el gran premio de una vida virtuosa era poder contemplar a dios por el resto de la eternidad, pero...
...Si de verdad dios nos hizo a su imagen y semejanza, lo último que quiero es el "premio" de pasarme una eternidad mirándolo.
Pero sí me parece un premio, y disfrutable en esta misma vida, la simple posibilidad de descubrir la mirada de amor en los ojos de un perro como Joaquín. Adóptenlo aquí o en mi facebook Graciela L.Argüello.


Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.