Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 9 de marzo de 2019

Penúltima entrega de Un dios para cada uno



Hoy les presento la penúltima entrega de mi libro "Un dios para cada uno".

Capítulo 19
El Hermano.
El Dios Hermano, tendría la ventaja de lo tácito. Me habría visto nacer, crecer y equivocarme. Y lo habría ido haciendo él también a mi lado.
Sabría sin explicaciones los históricos por qués de cada uno de mis errores. Y podría ir,  como lo hace mi hermano, un paso adelante diciéndome:
-“ Pará, Nena, doblá para allá porque acá te vas a hacer pelota”.
Y como hago con mi hermano, yo desoiría su consejo, y me haría, por supuesto, cumplidamente pelota. Pero ese Dios Hermano tendría la magia y el poder, que un hermano a secas no tiene, de  remendar rápidamente mis heridas, pasar la mano por mi frente y alejar todo recuerdo de dolor, de modo que anduviera el camino sin marcas de los choques, y con el alma sin lastimaduras.
Por ser hermano, sería comprensivo, por ser Dios sería sabio. Y esa sabiduría y comprensión me darían el marco suficiente para sentirme protegida, iluminada, segura. Un Dios Hermano, que por conocer mis flaquezas, no me sometería a pruebas en las que se sabe de antemano que voy a perder. Ni me reprocharía después cuando no saliera triunfante. Este Dios Hermano compartiría mi risa y mi llanto, sin pedir aclaraciones por ninguno de ambos. Pero por ser mi hermano, contaría además con que yo le pusiera el hombro cuando fuera él quien regresara de un vuelo, con las alas quebradas y, ¿qué dios requiere consuelo?
Este dios mío no sería perfecto si necesitara cobijar en mi abrazo estremecido, alguno que otro quebranto. Pero no sería este dios tampoco mi hermano, si yo no fuera algún día el refugio de su desamparo. Y otra vez aquí estoy endiosando un sentimiento. Intentando con inacabable forcejeo, encaramar en los altares algo menos vago que dios, pero más imperfecto: otra forma de querer, otro matiz de amor.

Y como si fueran dioses, pueden ustedes también cambiarle la vida a cualquier perrito como Gigí, por el sencillo trámite de adoptarlo y darle un hogar feliz hasta el fin de sus días.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

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