Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 27 de abril de 2019

El último capítulo de "Un dios para cada uno".

Hoy les presento el cierre de la versión original de mi libro, pero ya les adelanto que desde entonces, ya he redactado un par de apéndices que iré subiendo también.

Conclusión.

Surgen pues de mi catálogo de dioses, las siguientes conclusiones:
1°- No encuentro a mi dios, pero ¡cómo me tienta llamarlo AMOR más que SUPREMO!

2°- Tampoco dios me encuentra a mí, ya que después de todo, viendo cómo derivo en el camino bien podría él salir a mi encuentro.

3°- Mientras tanto, dedico mi energía a querer al padre, al hermano y al amigo, que andan por ahí, tan camuflados entre mis semejantes, que muchas veces paso de largo sin reconocerlos, y sin que me reconozcan ellos a mí, porque vamos todos tan apurados, quién sabe adónde para buscar quién sabe qué…


Y les propongo dejar de correr, y detenerse al menos el tiempo necesario para adoptar a uno de los tantos animalitos necesitados de hogar, como podría ser la Bombona. 
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

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