Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 4 de mayo de 2019

Perdón, pero no se entiende...

¡Ay, ay, ay! ¡Qué difícil me hacen la vida estos funcionarios!!!!
Paso a contarles la última burrada escuchada en la tele.
Con motivo de la modificación que se llevó a cabo el año pasado en la educación secundaria de Córdoba, según la cual el promedio mínimo para aprobar una materia vuelve a ser de siete puntos, en lugar de los seis que se se exigía en los últimos años; hubo bastante debate entre los que creen que la escuela secundaria es un simple requisito, y los que quieren que recupere el nivel que tuvo alguna vez.
Y allí terció el ministro de educación Walter Grahovac, quien abogando por la excelencia señaló textualmente: "llevar el promedio a siete es lo que menos podemos hacer".
Entonces no lo hagamos, ministro. Pero se dará cuenta de que está contradiciéndose, ¿no?
Porque "lo que menos se puede hacer" indica per se, una valoración negativa de la acción de que se trata. Es algo que NO puede hacerse.
A menos que usted haya querido decir "es lo menos que podemos hacer", en cuyo caso, usted estaría indicando que es algo que debe hacerse como presupuesto mínimo. Es decir que ése es un punto de partida, y que esa medida debe tomarse, pero hay también otras más.
En definitiva, Sr ministro, o bien usted dijo exactamente lo opuesto de lo que piensa, o usted realmente piensa que NO hay que elevar el promedio exigible de seis a siete. En este último caso, todo su discurso anterior en defensa de recuperar la excelencia educativa, fue un bluff.
Ya se trate de un acto fallido de su parte, o de simple ignorancia en el manejo del idioma, estamos igualmente "en el horno" como dicen los adolescentes, porque con funcionarios del área educativa con semejante nivel, ¿qué puede esperarse?
Como la esperanza es lo último que se pierde, cambio el objeto de la misma. Ahora sólo espero que podamos conseguir un hogar para Silvia. Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

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