Bartimeo, Federico Alfonso y Elvira Inés, los ángeles del blog.

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sábado, 4 de septiembre de 2021

Sigue mi autobiografía bizarra



Un nuevo capítulo, que me pinta no demasiado bien.

AUTOBIOGRAFÍA BIZARRA
Capítulo VIII

Si intento remontarme a los tiempos más remotos de mi vida, no me queda otro remedio que dar por ciertas las anécdotas que circularon en mi familia durante toda la vida, pero de cuya veracidad no tengo prueba fehaciente alguna. De hecho, n en el momento en que tuvo lugar lo que voy a contarles, yo era prácticamente reién nacida, y por muy precoz que haya sido, de esos días no me acuerdo. Y por lo que se dice, tal vez sea mejor así.  
Quien siempre contaba esto, y a quien nadie desmintió, era mi hermano mayor, el Tuco, que tristemente ya no está... como nadie de mi familia de origen está...
Pero, vayamos a lo risueño, que me muestra bastante belicosa, con apenas un día en este mundo.
Según la leyenda familiar, mis dos hermanos (de tres y un año de edad en ese momento) fueron llevados a la clínica "a conocer a la hermanita".
Hermanita que venía a ser yo, y que estaba en brazos de mamá.  
Según contaba el Tuco, él se entusiasmó mucho con la novedad y se trepó a la cama, avanzando su carita para reconocer a la recién llegada, que apenas abría los ojos.
Cuando su mirada y la mía se cruzaron, él recuerda haber gritado:
-¡Qué lindo, tiene ojos verdes!!!
Y yo, tal vez asustada, o malignamente nomás, le lancé el zarpazo. Con unas uñitas muy afiladas, le dejé una pequeña herida junto a su ojo izquierdo, cuya cicatriz le duró toda nuestra infancia, y exhibía cada vez que recordaba esta anédota, y que por alguna extraña razón, a mí en vez de culpa, me generaba orgullo, como si fuera la primera marca en la culata del revólver de esa Pepita la Pistolera que (figuradamente por supuesto)  llegué a ser en algunos aspectos de mi vida.

Como por ejemplo, en el aspecto de sacar la cara por los que no tienen voz, pero sí mucho amor para dar, de lo que dan prueba todos los perritos y gatitos que se pueden adoptar en esta página.



Un beso y hasta el próximo sábado. Graciela. (Ilustro el post con una foto de mi torta de cumpleaños favorita- la geoda- ya que viene al caso)

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