Bartimeo, Federico Alfonso y Elvira Inés, los ángeles del blog.

sábado, 4 de julio de 2026

Los animales


La semana pasada les hablé de los perros. Hoy quiero hablar de los animales en general.

Cuidarlos y protegerlos no es una cuestión sentimental ni mucho menos una actitud opcional. Muy por el contrario, se trata de una obligación moral, un mandato ético y una deuda histórica.

En efecto, al comienzo de la evolución de los seres humanos, cientos de miles de años atrás, esa nueva especie convivía con cierta razonabilidad con los demás animales, sólo tomando de ellos lo que era imprescindible para su propia supervivencia. 

Con el paso del tiempo, sin embargo, no solamente se fue apropiando del espacio, sino que comenzó a modificarlo, con intervenciones que le hacían la vida más sencilla y confortable, pero que en casi todos los casos avasallaba los derechos de las demás especies. Porque convengamos que los humanos NO SOMOS los dueños exclusivos del planeta que habitamos.

Y es por eso que hemos contraído una gran deuda con todos los otros animales. Porque somos los inventores de sistemas que han afectado sus propias y diversas organizaciones jerárquicas y sociales. Los hemos desposeído del espacio en que conseguían su sustento, los hemos incorporado en algunos casos a sociedades que no comprenden, y hemos abusado de ellos en múltiples sentidos.

Puede entenderse (con muchos reparos cuando hay crueldades innecesarias, como generar hígados grasos, o hervir langostas vivas, por ejemplo) el uso en la alimentación, pero "deportes" como la caza, la tauromaquia, la doma y tantas otras salvajadas no tienen justificativo alguno.

Por otro lado, los animales que aceptaron la convivencia con el hombre, como es el caso de los perros y gatos, tampoco obtuvieron el respeto que su voluntaria asimilación al sistema que nosotros inventamos, amerita.

Hay hoy miles de perros y gatos abandonados en las calles, lo que para algunos requiere una "solución" cruel y despiadada, como es su encierro en "refugios" que en muchos casos son centros de hacinamiento en pésimas condiciones; o peor aún, la "eutanasia", como suele eufemísticamente llamarse a lo que no es sino una matanza indiscriminada que muestra cuán bajo ha caído el ser humano.

En muchas de las charlas en las que hablo sobre los derechos de los animales residentes en las ciudades, a los que a veces llamamos "fauna urbana" (sin tener en cuenta que esa denominación comprende a muchas otras especies además de los perros y gatos), me suelen preguntar si hay soluciones de corto plazo. Yo siempre respondo que sí la hay: la tolerancia. 

Aprender a compartir el espacio del que sin razón nos hemos apropiado, y que legítimamente también les pertenece a ellos, es la única solución mágica. ¿Cómo es que no la ponemos de una buena vez en práctica, en lugar de pretender que los animales no habiten las ciudades?

Esto no es sino un mínimo aporte sobre un tema al que volveré muchas veces, porque hay miles de aspectos que vale la pena considerar.

Mientras tanto, los conmino a comenzar a reparar milenios de daño, adoptando a uno o más de los tantos animalitos que sólo quieren que se les respete su lugarcito bajo el sol.

Un abrazo y hasta el próximo sábado.Graciela.
Espérenme con la noticia de que le dieron hogar a un perrito o gatito de la calle, ¿les gusta la idea?


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