Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 26 de abril de 2008

¡PAREN DE CUMPLIR AÑOS!



Hoy es el turno de Dayana. Ella ha cumplido años el 25 de abril y es mi hija, a pesar de que hace un año atrás aún no la conocía. Entró a mi blog de visita, viniendo desde el Viandante y fue un regalo inesperado, porque llegó para quedarse.


Porque decidió que yo fuera su madre, y yo la adopté como una hija virtual.
Casi mágicamente fuimos descubriendo coincidencias asombrosas, y gustos compartidos. La relación trascendió el ciberespacio para incluir encuentros, visitas y paseos, juntas y con otros miembros de la familia que los blogueros fuimos inventándonos para ser más felices, y completarnos afectivamente cada día más.
Porque es una hija libremente elegida, con la mente y el corazón, porque cada una se alegra con las alegrías de la otra, porque disfrutamos tantas veces numerosas vivencias alrededor de los placeres que ambas apreciamos tanto, como la buena lectura, la buena compañía, los viajes y la buena comida (yo más que ella, debo decirlo), deseo a Dayana el feliz cumpleaños que tiene muy merecido, aunque en realidad soy yo quien debe felicitarse por haberla adoptado como mi hija virtual.



En la foto pueden ver cómo hemos jugado a buscar coincidencias, hasta en lo físico. La foto en blanco y negro es obviamente la mía a los 20 años (compararla con una cincuentona sería un insulto, por eso usamos una foto que ya casi es una pintura rupestre), y al lado, Dayana actualmente. Un cierto aire compartimos, ¿verdad?

La otra foto, es del festejo no virtual sino real, y estamos Dayana, El Pulpo, Never , Guri y yo, pasándola bien, y coleccionando risas como para pasar todo el invierno.




Y ahora, para Day, dos regalitos virtuales. El primero es este acróstico:

Da a veces, la vida
A quienes mucho ha golpeado
Y pudieron resistirlo
Al fin y al cabo, una chance:
Nuevos cariños entrega,
A cambio de los que niega.

Mi segundo regalito es este nanocuento, que tal vez no tiene que ver con ella, pero que le dedico de todas maneras, por algo que comentó una vez en el Viandante.

DESPEDIDA.

Se despidió cobardemente mediante el messenger.


Gracias, Dayana, por elegirme como mamá virtual, gracias por la generosidad con que desde el silencio, hacés tanto por los sueños y proyectos de los demás. Gracias por los buenos momentos compartidos. Gracias por ser la hija que me habría gustado tener. Gracias por inventar lentamente esa familia que unió con lazos de genuino afecto a un puñado de blogueros que andamos por la vida creyendo en utopías. Gracias por el coraje con que defendés aquello que te importa, como lo demostraste en la ruta cuando apoyaste al campo, y en la red, cuando repudiaste el plagio al Pulpo.
Y como decís vos misma:”Sabelo, Dayana, a tu talibán no me lo creo”

Antes de despedirme les recuerdo la invitación a todos los blogueros, para juntarnos el sábado en Buenos Aires, a pasar la tarde al aire libre en Palermo. Sigan este link, y tendrán toda la información de la Misión Viandante Perdidos Trip.

Y a los nuevos lectores, si andan perdidos, recuerden que pueden aprender a bloquear haciendo clic aquí.

Hasta el próximo sábado y tengan Dayana y todos los demás un hermoso fin de semana.

3 comentarios:

Dayana dijo...

Después de todo esto, estimo que mi hermano mellizo estará muriéndose de celos (ya sabemos lo envidioso y ruin que es).

Gracias por tan hermosas palabras y por abrir la casa pulpa para la fiestita.

Terox dijo...

Feliz Cumple, y que bonito ver una familia bloguera unida!

Graciela L Arguello dijo...

Dayana Viste, te has hecho querer hasta por personas ruines y envidiosas.;D

Terox Sí, es un fenómeno extraño, generado por el Pulpo. Él ha aglutinado gente real a través de un espacio virtual. En febrero nos juntamos en Entre Ríos, ahora nos juntaremos en Buenos Aires, (en una invitación abierta a todos los blogueros en general) y se vienen muchas reuniones más.
Por otra parte, los que somos de Córdoba, ya hemos generado varias juntadas muy divertidas. A nosotros la PC no nos aísla sino que nos acerca. Pero la magia es del Pulpo, no mía. Un beso, Graciela