Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 6 de agosto de 2011

La inocencia de los niños




Ustedes ya saben que yo he trabajado siempre, y cuando el Cuervo era chiquito, sabía claramente que cuando se ausentaban, su padre iba al consultorio (que en su media lengua él llamaba "cuntoioio") y su madre a la Universidad.
En una oportunidad, ya con casi tres añitos me preguntó:
-¿Para qué vas a la Universidad, mamá?
-Para trabajar.
-¿Allá también vas a limpiar?

Queda claro lo que me veía hacer en casa, ¿o no?


Pero es lo que cabe esperar de la inocencia de los niños, como de la inocencia de Silvia, a quien tenemos todavía en adopción, no lo olviden.

3 comentarios:

Terox dijo...

Demasiado inocente y honesto... no se daba cuenta que lo que hacías en la casa era pura diversión!

Dayana dijo...

Recibirse con medalla de oro para que el hijo de tres años diga eso debería ser causal para desheredarlo :P

Graciela L Arguello dijo...

Jajaja, sí, Terox ¡¡¡una diversión bárbara!!!
Decidí darle otra oportunidad, Dayana
Un beso a ambos