Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 13 de agosto de 2011

¡¡¡No me los banco!!!




Perdónenme que se los diga sin anestesia, pero hay gente que me tiene decididamente harta.
Gente que no me atrevo a calificar porque siempre intento ser educada por respeto a los lectores.
Pero déjenme que les explique de dónde me viene tanto enojo.
Saben ustedes que peleo desde un muy modesto lugar por los animalitos que los seres humanos dimos en dominar primero, y maltratar y abandonar después.
Y cada día, llegan mil pedidos desesperados de ayuda para el rescate, la recuperación y la rehabilitación de perros y gatos que han sido atropellados y dejados a veces agonizantes a un costado de la ruta, o hasta de una calle en plena ciudad.
Y es esa desaprensión e irresponsabilidad del que causa un daño y después no se hace cargo de las consecuencias, lo que ya no me banco más.
Sencillamente no entiendo cómo se puede ser tan insensible, tan mal nacido, tan irresponsable, tan indiferente, tan .......... (pongan lo que quieran sobre la línea de puntos) como para seguir el camino después de haber dañado de manera a veces irreversible a un ser que vive, siente, sufre, ama y padece con tanta o más intensidad que cualquiera de nosotros.
Un accidente puede ocurrir, pero dejar al animalito herido sin ninguna atención, tal vez en el medio de la calle para que mil autos más lo destrocen hasta el fin, sencillamente NO TIENE NOMBRE.
Las peores palabras que se me pueden ocurrir me parecen elogios para alguien capaz de seguir su camino sin intentar reparar el daño provocado por imprudencia, impericia, o mera fatalidad.
¿Se puede ser tan sordo al llanto, al quejido o hasta al más desgarrador aullido de dolor, provocado por uno mismo, sin intentar algún consuelo?
¿Se puede- peor aún- detener el vehículo para controlar los daños en éste, sin dirigir ni una mirada a UN SER VIVO que se acaba de quebrantar?
Con asco, repugnancia, vergüenza ajena, angustia, y hasta ira contenida, debo decirles que sí. Que lo vemos casi a diario.
Que hay gente que cercena una vida, pero no se lamenta por ella sino por los daños en la chapa de un auto, que mañana dejará de importarles porque le empieza a fallar el motor o porque ya es un modelo viejo.
Hay gente que revisa el estado de la pintura, pero no se molesta en levantar al animalito atropellado para llevarlo al veterinario, como sería la más elemental obligación de un ser verdaderamente humano.
Y todavía tengo que decirles la parte más horrorosa de toda esta situación: no solamente existen tales monstruos, sino que SON MAYORÍA.
Por eso siguen los proteccionistas tratando de reparar daños que otros causaron, con el corazón hecho pedazos, y una tremenda sensación de bronca e impotencia.
Por un minuto piensen, por favor.
Si un día son parte de un accidente, o lo presencian, reflexionen en la responsabilidad que les cabe.
No es SÓLO un perro o un gato, es un ser indefenso que NADIE tiene derecho a dejar tirado sin asistencia.
Manejar un auto es un compromiso con TODOS los seres vivos que aparecen en el camino, no solamente con aquéllos que pueden iniciar una acción legal por daños y perjuicios.
Un día tiene que llegar en que el abandono de un animal atropellado sea también un delito.
Mientras tanto, a esa horda de impresentables que no se hacen cargo de las consecuencias de sus actos, sencillamente no me los banco.
Y Silvia tampoco, porque ella sabe lo que es el abandono, aunque haya sido de otra clase, y clama por un hogar lleno de amor donde terminar sus días.


Un abrazo sólo para los que se lo merecen porque hoy estoy de verdad muy enojada. Graciela

4 comentarios:

Terox dijo...

Desgraciados... hay que luchar por conseguir que sea un delito... el que daña a un animal sin remordimientos, será capaz de hacerlo con un humano indefenso... eso es evidente...

Graciela L Arguello dijo...

Terox hay mucha literatura sobre la mente criminal que lo demuestra. Los grandes asesinos casi siempre empezaron torturando animales. ¡QLP!
Un beso Graciela

hijodesterrado dijo...

estoy totalmente de acuerdo contigo, excepto en lo de la cárcel y no por el hecho de que yo aya atropellado a un animal (pues nunca he dejado que pase) si no por que la causa no siempre es culpa del conductor y que quede claro pienso lo mismo con los humanos, en todo caso también se tendría que castigar al dueño, lamentablemente vivimos en una sociedad tan enferma en la cual matar no es en realidad tan malo.
pd: de niño la mujer que me llevaba a mi primaria, mataba perros, por que según sus pocas neuronas, ellos tenían que haberla visto, por dios si lo hacia casi a propósito.

Graciela L Arguello dijo...

Hola, hijodesterrado en realidad no estoy pidiendo cárcel sino que se aplique la ley que tipifica el maltrato y abandono de animales como delito. Y ya sabemos que no todos los delitos implican cárcel efectiva. Pero sí se debe generar conciencia respecto a lo que no puede hacerse. Lo de la persona que te llevaba al colegio me parece espantoso. Si a ella le hubieran puesto un límite legal, muchos perros se habrían salvado de una muerte horrible. Un abrazo Graciela