Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 26 de noviembre de 2011

¡Insufrible!



No sé si a ustedes les pasa, pero cada vez me parece más intolerable la intrusión de la publicidad telefónica.
Y les cuento la última experiencia, aunque no mencionaré la firma, ni el nombre que me dio la insufrible que me llamó, porque pese a que se lo merecería, no quiero poner en riesgo su empleo.
Pero vean si no es intolerable que se produzcan situaciones como las que paso a relatarles del modo más textual que mi memoria me permite.
La primera llamada se produjo un miércoles a mediodía, cuando yo estaba almorzando en mi casa.
Escena 1: Suena el teléfono y se produce un diálogo más o menos por el estilo de

- Soy AAAA (nombre de la promotora) de la empresa XXXX, que tiene un convenio con su tarjeta YYYY y le ofrezco un paquete de cobertura integral para eventualidades...
-Ah, un seguro, le agradezco, pero ya tengo cobertura...
-No es un seguro, es otra cosa, tiene cubiertos problemas de salud...
-Gracias, ya tengo obra social
-Es que además para el caso de robos, siniestros...
- Ya le dije que tengo seguro completo
-No es un seguro....
Y siguió recitando ventajas sin pararse a respirar siquiera, ni dejarme meter un bocadillo más. Entre tanta declamación, hubo un punto que me atrajo, relativo a una compensación por arrebatos en la calle, que acá están a la orden del día, de modo que después de varios intentos, logré interrumpirla para decirle
-Escúcheme, AAAA, me interesa el tema, pero quiero saber cómo es el trámite
-Se lo hago ya y por teléfono
- No, espere, no contrato nada telefónicamente porque no doy datos personales así .
-Yo ya los tengo, usted me los confirma y ya está.
-No, vamos a hacer otra cosa. Estoy almorzando en este momento. Llámeme el viernes por la mañana para que yo tenga tiempo de pensarlo.
Acá hubo "forcejeos verbales " que consumieron otros cinco minutos de mi valioso tiempo, hasta que logré hacerle entender que NO, NUNCA, DE NINGUNA MANERA haría contrato alguno sin tomarme el tiempo para evaluarlo. Finalmente cortó sin haber desistido de su verborragia en ningún momento.
Escena 2: el viernes a la mañana me llama de nuevo. Pero esta vez, yo estaba preparada para contestar de modo definitivo, porque el jueves me contacté con la tarjeta y el banco que me prestan servicios, preguntando acerca de la empresa XXX y su "convenio" con ellos. La respuesta fue negativa. "No hay tal convenio, tendrán un banco de datos y de allí sacaron su nombre. Es práctica corriente la venta de esos datos" me informaron.
Nuevo diálogo:
-Soy AAAA de XXXX
-Sí, buen día, AAAA ¿cómo le va? Debo decirle que he decidido no tomar el servicio.
-¿Por qué no? - Acá yo podría haber contestado "porque no se me antoja" y habría estado en todo mi derecho, porque esas decisiones son absolutamente personales y hasta tengo la potestad de tomarlas caprichosamente si quiero ¿verdad? No obstante, en un heroico esfuerzo de buena voluntad le expliqué lo detallado más arriba y completé:
- Razón por la cual, prefiero no hacer contratos con una firma que utiliza un engaño para obtener mi consentimiento.
-¿Cuál engaño?
- No hay tal convenio
-Usted entendió mal. Lo que quise decir es que trabajamos con esa tarjeta y puede pagar el servicio con ella. No quise decir convenio.
-Igualmente es lo que dijo, y si no es cierto, es deslealtad comercial.
A todo esto AAAA ya se había sulfurado y hablaba a mil palabras por segundo, levantaba la voz, y no me dejaba interrumpirla para decir que mi negativa era definitiva.
-¡Usted no me entiende!!! ¡¡¡Yo quise decir otra cosa!!!!! Blablablablablablablblalablalblalbsblblbsblalala .......
Cuando pude interrumpirla, le dije
-Discúlpeme, la que no entiende es usted, yo ya he decidido que no voy a tomar el seguro.
-No es un seguro.....- y vuelta a recitar todo el verso-...
-Señorita, yo ya he decidido que sea o no un seguro, el hecho de que se haya mencionado un convenio que no existe, me predispone en contra. No quiero ningún servicio.
-¡NO QUISE DECIR ESO!
-Señorita. si yo hiciera una denuncia en Defensa al consumidor por deslealtad comercial no lo valorarían por lo que quiso decir sino por lo que dijo...
-¡A MÍ NO ME VA A ENSEÑAR LO QUE ES DESLEALTAD COMERCIAL! ¡SOY LICENCIADA EN COMUNICACIONES!
Yo podría haber dicho "No se le nota", o bien "Será porque se toma muchas licencias a la hora de comunicarse", pero me abstuve, y dije en cambio:
-Entonces se da perfecta cuenta de que siendo usted quien me ha llamado a mí, y no a la inversa, es usted quien debe esforzarse en obtener mi aprobación y no yo la suya.
-Es que usted no entiende nada y no me deja que le explique lo que le ofrezco.
-No, señorita, es usted quien....
Interrupción, medio a los gritos, de la turula (como diría Dayana) que se embaló en otro interminable discurso sobre las bondades del producto, lo que quiso decir con convenio y dios sabe qué más.
Cuando al fin consigo que se detenga para tomar aire, yo vuelvo a decirle:
- Discúlpeme, AAAA, pero está perdiendo el tiempo, ya he tomado una decisión.
-Es que no me deja hablar, yo tengo que explicarle.
-Vuelvo a decirle que la que tengo que hablar soy yo, porque en el último de los casos soy quien resuelve sobre el asunto.
Y aquí viene lo mejor de todo, la turula me dice a los gritos:
-¡USTED ES UNA AUTORITARIA!
Mi respuesta fue:
-No, querida, no soy autoritaria, pero sí ejerzo la autoridad que me corresponde porque ésta es mi casa, es mi teléfono, y es mi decisión. Buenos días.
Y corté el teléfono.
¿Pero hacía falta semejante diálogo? Esta promotora se ganó para mí el título de insufrible del año.
Y ahora, si yo fuera ella, les gritaría:
¡ADOPTEN A ABROJO, CARAMBA!!!!!


P.S.: Sí, ya se habrán dado cuenta, la imagen que uso para ilustrar el post vino en algún mail, ni idea del autor.

Un beso y nos vemos la semana que viene. Graciela

4 comentarios:

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Pero es increíble que duraras tanto para colgar el teléfono, pero me encanto el dialogo y como desenmascaro a la vendedora que usa la mentira para obtener un objetivo.

Un día me llaman de el banco Citi para preguntarme por mi hermana, y me dicen este es el número de Al... y le digo usted bien sabe que no, ya que no esta a nombre de ella y le esta contestando un hombre.

Después la misma mujer me llama al rato ami celular y me pregunta por mi hermano y la misma historia.

estas llamadas fueron hechas e mi teléfono móvil.

Pero la sorpresa es que no había terminado de colgar mi teléfono, cuando sonó mi teléfono fijo de mi casa. Y la misma mujer, preguntando lo mismo.

Y le dije esto es acoso y esto esta penado por la ley comercial, y me dice no se enoje y le respondí me enoja porque usted bien sabe a nombre de quien están mis números de teléfono.

Es cansado que le quieran vender algo a uno que No quiere.

Un gran abrazo Graciela

Terox dijo...

Deberías contratarla para promover adopciones...

Qué dialogo! Digno de una película...

Guri dijo...

Más allá de lo insufribles que son esas llamadas a horarios que no corresponden, me da algo de pena la chica. Su sueldo en parte viene por cada venta que concreta y, además, tiene la presión de sus jefes de cumplir con ciertas metas.
Esa venta de servicios debería implementarse de otra forma, y así nos evitamos malos momentos tanto de nuestra parte como del que está del otro lado del teléfono.

Graciela L Arguello dijo...

Hola, Roy , pensaba que esos abusos eran made in Argentina, pero parece que ustedes también padecen lo suyo.
No, Terox , ¡¡¡ni loca!!!! ¡¡¡Con una promotora como ésa hasta yo terminaría odiando a los perros del refugio!!!!!
Guri yo entiendo la presión de la chica y todo lo que quieras, pero está en un trabajo equivocado. Ella tiene que ganarse mi buena voluntad, no mi fastidio y rechazo, y gritándome por teléfono no lo va a conseguir.
Besos a todos.