Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 19 de mayo de 2012

Doña Petrona a la menos uno.


Antes de que se mofen demasiado de mí, les advierto que a esta altura de mi vida, ya aprendí a cocinar, aun cuando lo hago a desgano, y le quito el cuerpo siempre que puedo. De modo que esta anécdota es de mis primeros días de casada, por allá por el Paleozoico Inferior. 
Yo me casé muy jovencita, sin tener la menor idea acerca de las tareas domésticas, y comenzar a cocinar fue todo un desafío, desde el momento mismo en que entraba a los negocios a comprar los necesarios ingredientes. Así fue que uno de los primeros días, entré a la carnicería del barrio, y muy suelta de cuerpo pregunté:
 - Si quiero hacer costeletas, ¿qué carne compro? 
El carnicero (uno de tres hermanos que atendían el negocio) me miró con cara de "¿me estará cargando?" y me contestó con cierta sorna: 
-Costeleta, señora. 
La carcajada del resto de los dependientes fue colosal, y desde ese día y por varias semanas (hasta que empecé a desburrarme) cada vez que entraba a la carnicería, los tres hermanos suspendían toda actividad para acodarse en el mostrador y escuchar qué nueva gansada decía. ¡Y hubo muchas!... ya les iré contando. 

Ahora los dejo, con un nuevo pedido de adopción para Nikita, a ver quién se hace adelante. Un beso y nos vemos el próximo sábado. Graciela.

4 comentarios:

Terox dijo...

Por lo menos no era un plato vegetariano... acá sería "chuletas"...

Guri dijo...

Ahhhh!! Ese es el secreto!! No hay que saber cocinar para conseguir marido!! Jajajajaja


Besos!

Graciela L Arguello dijo...

Muchos platos vegetarianos son mejores que mis primeras chuletas, Terox .

No Guri pero tampoco tener o no un marido tiene tanta importancia.

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

A mi me gustan las chuletas con vinagre, azúcar y sal y freírlas jaja. Y ya sabes cocinar algo más sofisticado.

Linda nikita.

Saludos