Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Saqueos en Córdoba :una triste reflexión.


No soy socióloga, pero tengo muchos años y algún grado de criterio adquirido en la experiencia científica y docente.
Eso me permite reflexionar aun sin títulos habilitantes, sobre lo que percibo y observo.
Córdoba estuvo en llamas.
Pero los saqueos no fueron motivados por el hambre.
Muy claramente lo dijo un damnificado al que cito más o menos de memoria:
-"En mi negocio robaron muebles. Eso no es hambre, ¿o acaso se van a comer los muebles?"
Entonces hay que buscar por otro lado las causas de tamaño descontrol, y pienso que esa larga construcción  de un "ellos versus nosotros" no es ajena a la preparación de ese día de furia y descontrol.
Y debo agregar que esa división absurda y rencorosa fue fogoneada por el gobierno nacional a lo largo de muchos años, principalmente a través de discursos presidenciales virulentos y estigmatizantes contra diversos colectivos que le opusieron alguna resistencia.
Alguna vez el "ellos" de esa antinomia fueron los productores sojeros, otras veces, la clase media que caceroleaba, o los estudiantes universitarios en USA  que se atrevieron a plantear preguntas urticantes en una entrevista de lamentable memoria. O la prensa libre, o un periodista audaz. O los de la "corpo" que terminó siendo un difuso término con el que calificar en definitiva, a cualquiera que no se hincara de rodillas ante su alteza.
Esas actitudes sólo pueden generar resentimientos y una violencia latente.
Toda sociedad implica diferencias entre sus miembros, pero un gobierno responsable, lejos de ahondar las distancias, deben intentar un discurso armonizante e inclusivo.
No es inteligente profundizar las brechas preexistentes a través de un relato populista, pero además mentiroso, que busca siempre colocar las causas del descontento generalizado en un supuesto accionar siniestro de grupos que se van estigmatizando según las circunstancias, sin fundamento ni necesidad,
En lugar de asumir el propio desmanejo, la propia ineptitud e incapacidad para leer la realidad, y la corrupción enquistada en el gobierno, las autoridades nacionales negaron sistemáticamente lo evidente: la inflación, la inseguridad, el cepo cambiario, el propio autoritarismo, y el autismo presidencial. 
Y lo negaron hasta el extremo de calificar todo lo que lesionaba la sagrada imagen de la señora y sus cortesanos, como "inventos" de la prensa libre.
Todo eso es lo que llamo -desde mi ignorancia sociológica, tal vez, pero amparada en el sentido común- la construcción de un "ellos versus nosotros".
Y así, el desmanejo de un conflicto provincial, encendió la mecha de un polvorín creado durante años por el  gobierno nacional.
El desborde de esta semana no fue provocado por el hambre, sino por esa información que se fue instalando de manera insidiosa en el subconsciente, según la cual es válido el "vamos por todo", porque "ellos" (los otros, cualquier otro) son el enemigo.
Porque repito, la definición de "ellos" puede tomar cualquier forma, ya que es simplemente la negación del "nosotros".
Todos los que no están en el propio grupo de pertenencia son pues "el enemigo", y lo que se vivió en Córdoba fue por eso una guerra.
Porque debe advertirse que a diferencia de lo que pasa en los saqueos del hambre, esta vez la gente que no salió a saquear, se armó para oponerse al saqueo, y hubo verdaderos enfrentamientos. Otra vez, aunque con signo contrario, funcionó la consigna "ellos versus nosotros".
En mi modesta opinión, la responsabilidad inmediata es del gobierno provincial, que ignorando la gravedad de la situación, demoró innecesariamente el anuncio de las concesiones a la policía acuaterlada, que al final hizo, de todos modos, cuando ya era demasiado tarde. 
Pero si miramos un contexto más amplio en tiempo y lugar, la responsabilidad le cabe también a un gobierno nacional que por muchos años ha venido dividiendo a los argentinos con discursos lamentables que avergüenzan (con vergüenza ajena) a cualquier ciudadano con un mínimo de raciocionio.
Porque si algo ha de recordarse de esta década "ganada" es el rencor que se ha sembrado entre los que piensan de manera diferente.
Ha de recordarse como el tiempo de la intolerancia instalada desde el gobierno hacia abajo.
Por eso, pues, los hechos de Córdoba no son tampoco únicos, aunque hayan sido los más graves.
En lugares como Glew, sin un conflicto policial en curso, hubo tabién saqueos casi simultáneamente.
En mi humilde análisis, esos acontecimientos son resultantes del "ellos versus nosotros", no del hambre.
Por todo eso, esperaba que la presidente, en su nuevo estado Om, Om, Om, recomendado por los médicos, saliera a pacificar y a deconstruir la dicotomía que por años tan diligentemente se ocupó de instalar, pero brilló por su ausencia, y Córdoba (oh, casualidad, precisamente una provincia opositora) se desangró, en saqueos donde no hubo hambre.
Pero sí hay hambre de amor en Tolón, que espera conseguir un hogar.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

2 comentarios:

Terox dijo...

Haz dado en el clavo, como de costumbre. Si hay algo que me chocaba del difunto Chávez era esa facilidad para tildar de "traidor a la Patria" a cualquiera que se le opusiera, y lo más triste, el montón de gente que tenía que aceptar TODO, absolutamente TODO lo que decía el "comandante" porque era infalible... Y claro, por naturaleza, los humanos somos presa fácil cuando alguien nos quiere hacer creer que el origen de nuestros problemas está más allá de nosotros mismos... que enemigos, visibles o invisibles controlan nuestros destinos, siempre para aprovecharse de nosotros... teóricos conspiratorios que demuestran como "nosotros" somos explotados por "ellos"... eso siempre es más fácil de creer que hay que esforzarse, a punta de voluntad, para salir adelante...

Graciela L Arguello dijo...

Sí, Terox este gobierno "chavoso" ha instalado una descomposición moral que aterra.
Los populismos siempre conducen a esto, porque como dijo un economista, la esencia del populismo es subordinar el largo plazo al corto plazo. Por eso hay actitudes como la que señalas en las que nadie quiere esforzarse a punta de voluntad, sino que quieren obtener las cosas ya, aunque sea a punta de pistola.
Un beso, Graciela