Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 11 de enero de 2014

Un pedido urgente y especial.

Debo contarles hoy una pequeña historia que tiene que ver con los vínculos afectivos que se construyen en esta tarea del proteccionismo, que reúne a mucha gente con millones de diferencias-hasta en su concepción sobre la tarea misma de respetar y amar a los animales- pero que siempre coincide en ese preciso punto: el amor a los que no tienen otra voz que la nuestra.
Estela Joffré era una luchadora de esta causa. Una mujer que tenía serios problemas de salud y pese a ellos, salía al rescate de los perros maltratados, abandonados o en riesgo.
Lo hacía a su modo, y sin concesiones, hasta que literalmente dio su vida por ellos. En efecto, con su salud quebrantada, siguió de todos modos haciendo lo que los médicos le contraindicaban, y el precio que pagó fue su propia vida.
Mi homenaje a Estela, pese a las diferencias en el enfoque relativo a la tarea de rescatar y proteger. Porque debo decir que generar un refugio de manera individual es un riesgo muy alto, ya que al partir el responsable, muchos animales quedan a la deriva.
Mi prédica es que los refugios sólo son viables ( y no precisamente deseables, sino solamente un paliativo temporal para situaciones especiales) cuando hay una infraestructura suficiente, y sobre todo una red de contención que involucre a muchas personas, porque todas partiremos alguna vez, y los animales no deben pagar el precio.
Pero volviendo al tema, Estela peleaba sola y a su manera. Una gran mujer, que lo dio todo por sus más de treinta rescatados. Pero hoy no está, y cuando se supo la noticia, los que la conocimos y admiramos, no pudimos permitir que su sacrificio fuera en vano. 
Un grupo de proteccionistas como Ale, Juli, Liliana, Romina, y muchas más que no recuerdo ahora mismo, se hicieron cargo de la tarea directa de cuidar, alimentar, pasear, bañar, medicar y conseguir hogares para los que pasaron a llamarse los "quinteritos".
Otros, en la retaguardia, pasamos a ser solamente padrinos económicos para solventar los gastos de la quinta que Estela alquilaba para su alojamiento. Pero para todos, tanto los que están en la "línea de fuego", yendo cada uno, dos o tres veces por semana a cuidar a los animales, limpiar, desmalezar, etc, como los que estamos más atrás con un pequeño aporte mensual, la carga se hace pesada, porque todos estamos además involucrados en otros proyectos relacionados con los animales. 
Y por cierto, los animales no están en el paraíso. Sólo un hogar hace feliz a un perro, lo demás es una solución no deseada y temporaria, pero a la que se recurre cuando no hay otra salida.
Por eso, les ruego a todos los cordobeses que me ayuden a difundir la existencia de nuestros quinteritos, ya que todavía hay alrededor de 20 que no han conseguido hogar, y lo necesitan desesperadamente.
Como lo necesita también Tolón, del refugio S.A.L.V.A.R. del que soy miembro.

Por favor, les estoy pidiendo manos, hogares, colaboraciones, y sobre todo amor, tan adecuado para cumplir los propósitos formulados a fin de año.
Con sólo difundir esta historia estarán ayudando, y recuerden que no es inteligente comprar un perro cuando pueden adoptarlo. Y los adultos son menos agraciados, pero mucho más fáciles de cuidar que los cachorritos.
Este post es un llamado solidario.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.  

4 comentarios:

Terox dijo...

Una persona admirable... ojalá y cada uno de sus "quinteritos" encuentre pronto un hogar...

Graciela L Arguello dijo...

Ojalá así sea, Terox , todos lo merecen y necesitan. Un beso,

Yanina Falco dijo...

Muchas gracias Graciela por compartir a nuestros quinteros.
Cariños.

Graciela L Arguello dijo...

Esperemos que sirva para encontrarles hogar, Yanina, o al menos para que nadie olvide que necesitan nuestra colaboración desde el lugar que sea. Un beso