Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 13 de enero de 2018

Mi orgullo y mi legado.

                                

Ustedes se preguntarán tal vez qué es ese recuadro, y ahora paso a explicarles.
Como podrán notar por sí mismos, es una captura de pantalla de un post de facebook. No es un mensaje privado, por lo cual no cometo una infidencia al usarlo.
El diálogo se refiere a un perrito que fue adoptado del refugio Los pp de la Quinta de Estela, que estuvo a cargo de un grupo en el que Juli fue una parte muy fundamental, y donde yo sólo fui una madrina que aportaba un poquito cada mes.  
¿Y a qué viene compartirlo con ustedes?
A que ilustra un punto que siempre repito una y otra vez cuando me señalan que "no puedo cambiar el mundo"y que lo que hago es muuuuuuuyyyyyy minúsculo.
Ya lo sé, pero también sé que alcanza con que una partícula se reproduzca para que el esfuerzo valga la pena.
Yo ni siquiera supe que ese modestísimo ejemplo de compromiso con el bienestar de los pps sin hogar había impactado a mi hijo Guille (hoy activamente involucrado en rescates de gatitos, junto con Day) lo suficiente como para que lo conversara con su amiga Juli, y que a ella le impresionaría como para iniciar un camino en que hoy ya me ha dejado muy atrás, porque se ha convertido en una de las más activas y eficientes luchadoras por la causa de los pps.
Lo supe mucho después, cuando nos encontramos en el rescate de los quinteritos, a la muerte de Estela y mucho más tarde aún, supe que mi locura era en una pequeñísima parte, causante de la suya.
Ése es mi orgullo, y mi legado. Saber que, como Juli, pueden andar por el mundo otras personas que empiecen a mirar todo el tema con ojos diferentes, a partir de un post, una clase, o un modesto ejemplo en el que yo haya tenido que ver, me hacen sentir que todo mi paso por el mundo habrá valido la pena. Porque ellos llevarán el mensaje hacia adelante cuando yo ya no esté.
Y mi mensaje es: por mínimo que sea lo que uno puede hacer, siempre se multiplica. No teman a las frustraciones, que las hay, apuesten en cambio a la semillita que puede germinar en un suelo fértil. 
Y sepan también que ser feliz es muy fácil, porque un diálogo como el que les compartí, es la forma más pura de la felicidad. 

Como la más pura felicidad sería que Moria consiguiera su hogar por fin.
Pero como un regalo que sume a la felicidad de los lectores, quiero agregar que ya todos los quinteritos de ese épico rescate en que participó Juli, tienen un hogar definitivo. Ya se cumplió el cometido.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

No hay comentarios: