Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 17 de marzo de 2018

Mis hermanos.

Cuando miro hacia atrás y rememoro la infancia, me parece ver un bote a la deriva sobre aguas turbulentas, con tres niños aterrados como aquellos tres árboles de Gabriela Mistral, "apretados de amor como tres ciegos". 
Y los veo con su intuitiva inteligencia, relevándose unos a otros en el tembloroso manejo de un timón y unos remos demasiado enormes para sus cortos años.
Pero esos remos fueron siempre fabricados con el único material resistente de verdad y a su alcance: el humor. Por eso es que digo siempre "el humor nos salve".
Y porque atravesar ese Amazonas de aguas encrespadas fue una labor tan titánica, y tan común a los tres, duelen tanto esas dos ausencias tan prematuras, y pesa tanto esta larga soledad.
...Los extraño, hermanos, los extraño... 
Sólo mis perros me redimen, como podría Joaquín redimir la soledad de cualquiera de ustedes, si le dan un hogar.
Un abrazo y hasta el sábado próximo. Graciela.


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