Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 30 de marzo de 2019

¡Aro, aro, aro!

Ya hace un tiempo largo, les expliqué qué se entiende por "relación" en el contexto de las danzas folclóricas, y les presenté unos cuantos ejemplos de mi propia cosecha.
Ahora voy a entregarles algunos aros, pero no sin antes reproducir una explicación que aparece en esta página de la red. 

Aro Aro. Cuando los cantores paran de tocar, para tomarse un vasito de vino, dicen “aro aro”. La palabra “aro aro” viene de la expresión mapudungun, (idioma) en el cual significa “con permiso”.
Yo les agrego, que en esa pausa, los mismos cantores o alguien del público, intercala un dicho gracioso, que puede ser inocente o picante, según el caso. Algunos hay, que son de verdad muy ordinarios y groseros. Por eso, para evitar que deban recurrir a ellos, les propongo algunos de mi autoría, que son más sutiles, aunque sigan siendo risueños.
Les recuerdo que la diferencia entre los aro aro y las relaciones, es que en estas últimas, sólo las parejas que bailan las recitan, y siempre implican un diálogo entre varón y mujer.

Y ahora, les regalo mis aro aros:


¡Aro, aro, aro!
De la punta de aquel cerro
viene bajando un alud,
los que se encuentren abajo,
¡que corran por su salud!

¡Aro, aro, aro!
En el medio de la ruta,
recitaba un caminante:
-"Se rompió mi GPS,
y me estoy yendo a Calcuta".

¡Aro, aro, aro!
De la punta de aquel cerro,
viene bajando un coya,
por cómo viene cantando,
la estará pasando joya.

Recuerden a Gigí que merece la oportunidad de ser finalmente adoptada.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.
P.S.: La imagen que ilustra el post es de este sitio. 

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