Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 25 de julio de 2020

Cosas que me molestan

Yo no soy ni remotamente fanática de la moda, y mi conocimiento al respecto está entre 0 y menos 10, pero aun así, hay cosas que, se usen o no, me parecen verdaderos atentados a la estética. Por supuesto, nadie tiene por qué coincidir conmigo, pero si me preguntan cuáles son las cosas que más desagradables me parecen en materia de arreglo personal, acá va  el listado que será mi respuesta:
  1. Tatuajes, piercings y todo otro tipo de intervenciones sobre la natural belleza del cuerpo humano.
  2. Ropas rotosas, del tipo de los jeans hechos jirones, que me hacen desear formular la pregunta: "¿tan malos son los perros en tu barrio?"
  3. Los zapatos sucios y deslustrados. Si no estás recién bajado de una camioneta que se ha internado por sitios de guadales, lodazales, encharcamientos o escombreras, decime, ¿no podrías haberles pasado un cepillito a los pepés antes de mostrarte en sociedad?
  4. La ropa que "amatambra", si me permiten el neologismo, es decir la que por no ser del talle apropiado a la figura, marca  una sucesión de rollos tipo muñequito Michelín, o como el título indica, rememora a un matambre arrollado con piolines bien apretados.
  5. El esmalte de uñas saltado. Llevar un frasquito en la cartera para hacer reparaciones de emergencia no cuesta nada, y evita ese aspecto tan negligente de uña a medio pintar o a medio despintarse, según se quiera interpretar.
  6. Las pantymedias con puntos corridos. Mejor sacárselas que llevarlas como si hubiera trepado el gato por ellas.
  7. Los peinados que evocan crestas de cualquier clase. Si uno quisiera verlas no iría a la peatonal sino al zoológico o al gallinero más cercano.
  8. Los pelos teñidos, que dejan las raíces de otro color como si fueran caminos de mesa, colocados en el lugar equivocado.
  9. Las crocs. Sin más comentarios. Se definen por sí mismas.
  10. Los hombres con musculosas en lugares alejados de las playas o el campo, sobre todo, cuando dejan en evidencia matorrales pilosos a nivel de las axilas y el pecho.
Por supuesto, mi opinión no tiene por qué importarle a nadie, y cualquiera que se haya encontrado reflejado en alguno de estos puntos está en todo su derecho de decir "ándeme yo caliente y ríase la gente", como reza el célebre poema de Góngora, o en su defecto puede también mandarme a planchar mondongo, pero al menos yo ya hice mi catarsis, y me siento superbien, como superbien puede sentirse quien encuentra en algún callejerito, un adorable compañero digno de inmediata adopción.. Sólo me dejan un comentario (si son de Córdoba) y la concretamos. Si son de otros lugares, seguramente hay también grupos que les pueden ayudar en tan noble acción.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.


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