Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

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sábado, 18 de julio de 2020

Otro año, ¡Y van trece!

Ha vuelto a completarse una traslación planetaria alededor del Sol, y estoy otra vez festejando que mi blogcito, chiquito, tímido y casi desconocido, pero alegre (casi siempre) y juguetón, ingresó el pasado catorce de julio, en su adolescencia, que espero no sea demasiado problemática.
Y como madre de este adolescente virtual, no puedo menos que angustiarme pensando en los riesgos que corre en este mundo tan lleno de tentaciones para los jovencitos.
¿Se me envirusará?
¿Algún malvado lo hackeará y lo llevará por el mal camino?
¿Se rebelará en mi contra, y decidirá que no quiere saber más nada conmigo?
¿Se dejará influenciar por otros blogs, y se me volverá intratable?
Este décimotercer cumpleaños me provoca casi por partes iguales, la alegría de la celebración, y el temor por el futuro.
Pero por ahora, todavía es mi niñito mimado, y su cumple me llena de orgullo, porque hasta ahora al menos, va transitando un buen camino, pese a todas sus travesuras.
Y sobre todo, sigue siendo el vehículo para llevar mi mensaje en pro de las adopciones de animalitos callejeros o de los refugios.Para eso, sólo me dejan un comentario (si son de Córdoba) y concretamos la adopción. Si son de otros lugares, seguramente hay también grupos que les pueden ayudar en tan noble acción.
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

 

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