Bartimeo, Federico Alfonso y Elvira Inés, los ángeles del blog.

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sábado, 13 de marzo de 2021

Una anécdota ajena

Hoy estuve armando unas empadas de jamón y queso, y me acordé de una anécdota que hace muchos años me contó una amiga, que pertenece al club de las inútiles en la cocina, como yo misma.
Y como es bastante risueña, me parece que merece ser compartida.
Esta amiga mía decidió agasajar a su suegra, y le hizo por primera vez una invitación a almorzar, eligiendo como menú, empanadas criollas.
Alguien le recomendó que eligiera los discos que vienen con separador de nylon, para asegurarse de que no se le rompieran en el momento de armarlas. Comprendiendo que era una buena idea, para evitar improlijidades en su debut culinario ante su madre política, siguió ese consejo, y efectivamente las empanadas ni se rompieron ni pudieron verse más prolijas.
Todos fueron elogios hasta hacer el primer bocado, cuando los comensales comprobaron que nunca les había sacado los separadores, ¡y todas traían su relleno prolijamente envuelto en nylon!
Esto me enseñó que si uno es malo en algo, siempre puede aparecer uno igual o peor. Sirve de consuelo, ¿no? 

No sé si les habrá servido de consuelo este post, pero los que sí los van a consolar en todos sus malos momentos son los perritos y gatitos que se pueden adoptar en esta página, o en mi facebook (Graciela L. Argüello)


Un beso y hasta el próximo sábado. Graciela.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Muy buena idea combinar el texto de una anécdota risueña con las fotos de candidatos para una adopción.

Graciela L Arguello dijo...

Así es, todas las estrategias son válidas para conseguir hogares para nuestros hermanitos peludos. Un abrazo. Graciela.