Bartimeo, Federico Alfonso y Elvira Inés, los ángeles del blog.

sábado, 26 de marzo de 2022

Continuación del post del sábado anterior

Como lo indica el título, para entender este post deben ir a leer el del sábado anterior, ya que allí se encuentra la primera parte, puesto que por su extensión decidí dividirlo al menos en dos. Y si esta parte se hace larga, será en tres.

"A propósito de mujeres inteligentes y otras contradicciones"
Ensayo satírico por Graciela L.Argüello
Capítulo Menos 1: Conceptualizaciones varias (continuación)

...
Todo lo dicho no es una definición, sino simplemente un cúmulo de cualidades. Mas un concepto, una esencia, ¿cómo establecerlos?
De a poco, analíticamente. No hay otro modo. Veamos: ¿somos seres? Sí, eso sí, porque si no fuéramos, no seríamos, ¿tá claro?
Entonces: la mujer es un ser...
¿Qué más? ¿Somos humanas? Creo que sí, pese a que se nos vive exigiendo que seamos sobrehumanas, y que aguantemos a veces condiciones infrahumanas, resulta que parece que sí somos humanas.
Claro que con reservas, pues dependerá de la definición de humano que elijamos. Un griego famoso que no era ni Zorba ni Onassis, dijo que el hombre es un bípedo implume. Bien, bípedas somos, y también implumes, salvo algunas coristas y algunas amas de casas que parecen tener plumas incorporadas, unas como adorno y otras como plumero.
Sin embargo tampoco ellas quedan afuera, porque les caben otras definiciones de ser humano, tales como la de "animal social". En efecto, las mujeres somos por lo general sociables hasta el apelmazamiento.
¿Y animales? Si vegetales y minerales no somos, aceptemos nuestra "animalez".
En una de tantas digresiones que soy tan propensa a hacer, debo señalar que hay muchos otros animales mejor socializados que los humanos, pero bueno, eso será tema de otro libro. Total estoy tan al vicio que puedo escribir todas las pavadas que se me ocurran.
Ahora volvamos a la taxonomía científica: contando dientes, uñas, miembros, órganos y funciones, resulta que somos Homo sapiens sapiens, mal que nos pese, puesto que cualquier mujer que se precie preferiría autotitularse Mujerus sapiensus, antes que cargar con lo de Homo que al final nos hace sentir como en conflicto con nuestra identidad sexual, por muy calzadas que tengamos las hormonas, y por muy ejercitado que tengamos ese rinconcito tibio y acogedor que nos hace tan femeninas, y que viene a ser el corazón, y no cualquier otra porción anatómica que pueda haber pensado algún atorrante que nunca falta.
En suma:
La mujer es un ser humano.
Esta definición le cabe también al hombre, es decir que debe ser acotada, marcando las diferencias que de él nos separan, y que paradójicamente son las mismas que irrestiblemente nos acercan. Es decir las que nos atraen...a veces.
Pensemos las diferencias...

Y para esas diferencias esperemos hasta el próximo sábado porque este post ya se ha hecho largo, y nadie se quedará tanto tiempo leyendo en esta era de la imagen, en la que un dibujito con más de tres palabras se considera un largo texto.

Pero quien no se cansará nunca de compartir cualquier tiempo de lectura con nosotros es un perro, o eventualmente un gato. Por ende si quieren un compañero para tales actividades, siempre pueden adoptar un callejero o en un refugio. Para casos de Córdoba, puedo darles una mano en el proceso.

Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.
P.S.:Recuerden que cualquier cosa que quieran usar de este blog  debe mencionar la fuente, porque tiene protección de derecho de propiedad intelectual.

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