Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 22 de julio de 2017

Largando otro libro de los míos.

Así como vengo entregándoles capítulo a capítulo mi libro "Un dios para cada uno", y luego agregué el Horóscopo Mikartiteano, y en los últimos meses empecé a subir mi Autobiografía Bizarra, hoy inauguro otro libro con los que sólo pretendo divertirme y divertirlos.
Hoy empieza, pues, "El nuevo libro de cocina de Chichita T. Askeaba".

Prólogo
Chichita T. Askeaba es mi alter ego culinario, que jamás ha cosechado éxito alguno del lado de la producción, aunque sea una sensación del otro lado, o sea comiendo
Respecto al nombre del alter ego, Chichita fue mi sobrenombre hogareño hasta que la familia de origen entró en extinción, dejándome como última sobreviviente, y por ende, sin quien la llame con ese apelativo.
Pero sirve también de homenaje a Chichita de Erquiaga, que fue (hace unos 30 años atrás) una cocinera famosa, autora de libros culinarios casi tan vendidos como los de Petrona C. de Gandulfo. 
El T. Askeaba, también remite por un lado  (solamente el fonético) a esa misma cocinera; y por el otro, hace justicia a mis propios méritos en el ámbito "cocineril".
Debido a que Chichita T. Askeaba ostenta la más supina ignorancia en materia nutricional y jamás ha frecuentado espacio alguno en el que exista el menor riesgo de aprender a cocinar, sus recetas serán, por lo menos, insólitas y si a alguien se le ocurriera ponerlas en práctica, quedan todos advertidos de lo siguiente:
  1. Ese alguien no tiene el menor criterio ni sentido común.
  2. Tampoco tiene la mínima perspicacia que se requiere para deducir que las recetas no son más que delirios literarios que agarraron para el lado del humor.
  3. Si ese alguien, además sobrevive a la ingesta de los platos realizados según estas recetas, debería inscribirse en el libro Guinnes.
  4. Si ese alguien prepara algún plato de acuerdo con estas recetas, pero en lugar de consumirlo, invita a otra persona a hacerlo, debería ser procesado ipso facto por intento de homicidio. ¡Atención, fiscales!
Hechas todas las advertencias del caso, para que mi conciencia permanezca tranquila, podemos iniciar las entregas por capítulos de frecuencia y contenido nunca predecibles, como hago con los libros que mencioné ya antes en este post.
En otras palabras subiré los capítulos cuándo y cómo se me venga en gana, que para eso soy la única dueña de este blog. :D
El índice del libro no está, por ende, preparado, razón por la cual tampoco se los presento, pero calculo que podremos comenzar con los utensilios de cocina que usa Chichita T. Askeaba, que casi nunca se compran en la sección de bazar y menaje, de modo que vayan preparándose para visitar ferreterías, desarmaderos de autos y ferias de garage, a ver qué encontramos para nuestras aventuras culinarias, que de la mano de Chichita pueden clasificarse entre los deportes extremos.
Lo que también sería un extremo, pero de buenaventura, sería adoptar  a Lautaro. 
Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela, alias Chichita.
P.S.: la foto que ilustra el post es de este sitio, pero la receta debe ser saludable, me imagino.

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