Bartimeo y Federico Alfonso, los ángeles del blog.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Más de mi libro Un dios para cada uno.

Un nuevo paso en esta tarea de compartir mi libro, que no es más que un ensayo satírico, y que como tal debe tomarse.
  
QUINTA PARTE
Los dioses que querría para mí.

Estos dioses podrían ser los míos, pero son tan lastimosamente humanos que debo asumir con amargura, que disto mucho de tener mi angustia teosófica resuelta. Ninguno de estos dioses es completo. Todos tienen una limitación que finalmente los delata como lo que son: meras creaturas de mi mente. Meras sombras que dibujo en la pared. Meros deseos de algo superior.

La cabal comprensión de que estos dioses son aisladamente incompletos casi me arroja de bruces en la tentación de crear un ente compuesto a partir de la sumatoria de los dioses parciales, pero Eteakike (o sea hete aquí que) empiezan a surgir los matices incompatibles que me impiden hilvanarlos juntos. Un Dios padre no puede ser tan compinche como un dios hermano, porque aquél no creció con uno como éste. Un dios amigo no es tan ciego y parcial como un dios hermano que se obnubila por la comunidad sanguínea. Ni un dios padre puede ser tan divertido como un dios amigo, porque tiene otras responsabilidades.

O sea, y otra vez Eteakike vengo a descubrir que en realidad no estoy diseñando dioses aceptables, sino solamente describiendo los más bellos matices de otra cosa que tal vez deba finalmente aceptar que para mi modesta y confusa persona ha usurpado los altares.

Casi definitivamente éstos mis dioses son en realidad las caras que he ido conociendo o imaginando para lo único que hasta hoy me inclino a venerar: EL AMOR. 

Y si de amor se trata, aquí está disponible en la forma de Moria, del refugio, que está buscando hogar desde hace años.

Un abrazo y hasta el próximo sábado. Graciela.

2 comentarios:

Nacho Perez dijo...

Recuerdo ese libro!!! La tía Finita!!!

Graciela L Arguello dijo...

Pues sí, Nacho , ése es mi libro. Todo un hallazgo para mí como autora, que alguien más que mi familia lo haya leído, jejejej Un abrazo, Graciela.